Zinedine Zidane ya ha creado un legado propio en el Real Madrid y en la historia del fútbol. Para muchos, se convirtió en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos gracias a tu técnica, su calidad, su elegancia y sus éxitos. Fue capaz de ganar un Mundial, una Eurocopa, una Champions League, varias ligas e incluso el Balón de Oro. Sin embargo, en su corta trayectoria como técnico, Zidane se ha convertido en uno de los entrenadores más ganadores de siempre.

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Y todo, con el Real Madrid, un equipo al que ha cambiado su historia reciente. Es muy difícil llegar al club de Concha Espina, el más grande que ha dado el fútbol, y poder pasar a la historia en tan poco tiempo. Pues el técnico galo lo ha conseguido, siendo el primero capaz de llevarlo a ganar tres Champions League consecutivas, algo que nunca nadie había conseguido hacer.

Sin embargo, Zidane se ha convertido en un entrenador capaz de superarse así mismo. Por eso, el entrenador de las tres Copas de Europa ha decidido convertirse en un técnico ‘rara avis’ en el club, el primero en ganar dos Ligas desde que lo hiciera Vicente del Bosque en 2001 y 2003, hace ya casi 20 años.

La importancia de la regularidad

Para Zidane, La Liga siempre ha sido el título más importante, o, al menos, el que más ilusión le hacía ganar. Como entrenador, que un equipo compita durante 38 jornadas sin descanso, con lesiones, con parones por selecciones, con rachas buenas y rachas malas, pero que nunca se descuelgue, debe ser una sensación de realización personal infinita.

Bettoni y Zidane tras ganar La Liga

Por eso, el técnico galo siempre ha dado mucha importancia a las ligas, y por eso las ha celebrado de una manera especial. Para Zinedine, ganar una liga es el triunfo de una temporada completa, de un equipo que no tiene fisuras, que no se rinde y que es capaz de pelear semana a semana, aquello que llaman la regularidad.

La temporada 2016-2017, en la que los blancos consiguieron hacer el doblete de Liga y Champions, algo que no se hacía desde hacia décadas, fue la cúspide del proyecto del francés. Al año siguiente, a pesar de ganar la Champions en Kiev, no se vio capaz de repetirlo y por eso decidió marcharse. Sin embargo, a su vuelta, esta Liga y sobre todo estas últimas 11 jornadas donde los blancos han volado, han supuesto un nuevo soplo de aire fresco y de regularidad. Y quizás, una buena motivación para la Champions.

Rotaciones y polivalencia

Para poder competir una liga es necesario tener a muchos jugadores enchufados, prácticamente a casi todos. La longitud del campeonato doméstico obliga a tener en forma a gran parte de la plantilla y, por ende, a usarla. Sin rotaciones y sin jugadores acostumbrados a rendir en varias posiciones es muy difícil, por no decir imposible, aguanta el nivel de una competición que te obliga a estar más nueves meses al mejor nivel.

Por eso, Zidane siempre ha compuesto sus plantillas de jugadores capaces de rendir en varias posiciones y que también le permitían utilizar diferentes sistemas según lo pidiese la ocasión. El sistema predilecto del francés ha sido el 4-3-3, aunque en su última etapa ha terminado sintiéndose cómodo con el 4-4-2. La variante de cuatro centrocampistas con Kroos, Casemiro, Modric y Valverde fue una transformación más de su rombo, aquel que puso de moda con el mejor Isco por detrás de los delanteros.

Kroos, Modric y Casemiro con el título de Liga número 34 Twitter (@ToniKroos)

En cambio, los tres delanteros arriba se han visto con multitud de ocasiones y de diferentes combinaciones, con la BBC y sin ella. Futbolistas como Nacho, capaz de adaptarse en cualquier puesto de la defensa, el caso de Danilo, que rendía en ambos laterales, de Lucas, que pasaba de extremo a lateral si la ocasión lo requería o de Mendy en última instancia al que se le ha visto por la banda derecha, son algunos de los inventos y soluciones que le han permitido a Zidane poder competir casi todas las ligas que ha dirigido.

Desde su llegada para sustituir a Rafa Benítez que se cerró con 13 victorias consecutivas y a un punto del FC Barcelona, el Madrid de Zidane ha competido todas y cada una de sus ligas a excepción de la de 2018, la que provocó su marcha. Por eso, este triunfo conseguido en su vuelta ha tenido una importancia tan grande.

Tras los pasos de Del Bosque y Capello

Lo conseguido por Zidane ha sido tan importante, que hay que remontarse casi 20 años en la historia del club para encontrar a otro técnico que lo consiguiese. Eso de ganar dos ligas llevaba demasiado tiempo sin producirse en el conjunto blanco, desde que Del Bosque lo consiguiera en los años 2001 y 2003. Desde entonces, la lista de técnicos que han pasado por el Real Madrid ha sido casi infinita, y algunos como Mourinho o Schuster han sido capaces de ganar una, pero ninguno dos.

Solo Vicente del Bosque y, sumando aun más años, Fabio Capello, que ganó una liga en cada de sus etapas, una en el año 1997 y otra en el año 2007. Desde entonces, el único capaz de llevarse el gato al agua como entrenador del Real Madrid, capaz de armar y mentalizar a una plantilla para competir sin descanso, semana a semana ha sido Zinedine Zidane, un entrenador que siempre ha dado una importancia trascendental a las ligas.

El seleccionador nacional Vicente del Bosque. Efe

Desde que Del Bosque consiguiera un registro similar al de Zidane, han pasado por el club blanco hasta 15 entrenadores diferentes, lo que da buena muestra de los intentos que ha hecho la entidad merengue por buscar un técnico que pudiese dar una estabilidad y una regularidad al equipo. De todos ellos, solo Mourinho y Schuster consiguieron ganar el campeonato nacional, y Capello y Del Bosque, a los que ha emulado Zidane con dos entorchados.

La adaptabilidad de Zidane

Para ganar ligas, que significa competir durante meses, semana a semana, sin bajar el ritmo, sin perder de vista a tus rivales, compaginando competiciones, lesiones, sanciones, contratiempos y mil problemas, es necesario tener un equipo amplio y versátil, pero ser capaz también como entrenador de encontrar adaptación en cada resquicio de la plantilla para poder armar un equipo sólido.

Zidane, a su llegada, encontró en Casemiro a un mediocentro potente y robusto que le permitía ensamblar un centro del campo poderoso con dos peloteros de lujo como Kroos y Modric. Por eso, la figura del brasileño, herencia en parte de Rafa Benítez, fue su primera pieza de toque.

Asensio, James Rodríguez y Cristiano Ronaldo celebran un gol del Real Madrid Reuters

Con mayor confianza y experiencia en el equipo, Zidane se dio cuenta del potencial ofensivo que atesoraba un equipo con jugadores como la BBC, llegadores como Isco o Asensio, y un arsenal de jugadores capaces de anotar como Mariano o Morata, por lo que planteó un futbol ofensivo, donde predominaban las llegadas y donde se disfrutaba del juego con el balón.

Con Cristiano en el equipo, los tantos llegaban casi como fruto del destino, y el equipo de Zidane estableció un nuevo récord de partidos seguidos siendo capaz de marcar gol, cifra que llegó hasta los 73 y que supuso un hito en la historia del club.

Karim Benzema y Thibaut Courtois

Sin embargo, Zidane ha sabido adaptarse y, tras la marcha del luso y la pérdida de importancia de jugadores como Bale o la falta de confianza en otros goleadores como Jovic o Mariano, ha sabido armar un equipo férreo defensivamente, que no concede ocasiones y que ha tenido en Courtois a uno de sus baluartes. Liderados por Ramos y por el mejor Benzema, Zidane ha construido un equipo que ha hecho del 1-0 una virtud, un tesoro inexpugnable con el que ha levantado su segunda liga.

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