Este miércoles el Real Madrid tiene una cita con su competición fetiche: la Champions. El club blanco comienza su andadura por Europa una temporada más, con el objetivo de seguir haciendo historia y convertirse en el primer equipo en ganar cuatro 'Orejonas' consecutivas, después de ser el primero -y único- en conseguirlo hasta en dos y tres ocasiones seguidas.

La mayor leyenda de la historia de la Champions

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Lo hará tras ganar La Decimotercera y con un cambio sustancial en el equipo: la salida de Cristiano. El Real Madrid afronta el reto de la Champions sin la figura del '7'. Ya no contará con ese colchón que aseguraba más de diez goles temporada tras temporadas en la máxima competición continental. En total, hizo 105 goles en un total de nueve temporadas, es decir, 11,6 goles por curso. Seis temporadas siendo el máximo goleador de la Champions League, pero por primera vez en la última década, el Madrid no contará con ese seguro para tratar de alcanzar la final del Wanda Metropolitano.

La era Cristiano ha coincidido con la segunda época dorada del Real Madrid y no es casualidad. Con el astro luso llegaron cuatro Champions (tiene cinco, una con el United) en los últimos cinco años. Sin el cinco veces Balón de Oro hubiera sido muy complicado lograr tal hazaña, pero el éxito de todo el grupo y hay otro futbolista que también ha sido crucial en este reinado absoluto del club blanco en la Champions League: Gareth Bale.

Bale y Cristiano, en el Real Madrid Reuters

Bale y su idilio con la Champions

El galés llegó en verano de 2013 al Real Madrid y caería en gracia ganando la Champions en su primer año como merengue. Llegó a Lisboa después de ser el héroe en Mestalla en la final de Copa y volvió a marcar un gol para la historia del club. Después de que Ramos y su minuto 93 mandaran el partido a la prórroga, Bale puso la puntilla a los atléticos con un gol de cabeza en la prórroga que abriría la lata del 4-1 final. Con La Décima empezó su camino de leyenda. Dos años después volvería a ser crucial, primero dando el pase a la final contra el Manchester City y luego anotando uno de los penaltis de la tanda de Milán. Curiosamente, su final, la de Cardiff, fue en la que pasó más desapercibido tras un año muy complicado y no fue ni titular. No lo sería tampoco en Kiev, pero no le importó. Su salida al campo desequilibró la final contra el Liverpool y protagonizó uno de los mejores goles de la historia de las grandes finales, su chilena. Sería el MVP tras redondear su actuación con otro tanto.

Fundamental en tres de las cuatro Champions que ha conquistado con el Real Madrid, recoge el testigo de Cristiano Ronaldo como el líder dentro del campo. En Kiev, inintencionadamente, comenzó este proceso siendo Bale el mejor y Cristiano estuvo perdido, una noche que remató con sus declaraciones al final del partido que supondrían la primera piedra de su salida del club. El Expreso de Cardiff también pondría en duda su continuidad, pero cogió el camino contrario al '7' y se quedó en Madrid con el objetivo de hacer olvidar a una de las grandes leyendas de la historia, el único a la altura de Di Stéfano, y ser la nueva esperanza a la que se agarre el madridismo para seguir reinando en el continente.

Hace ya 115 días que Bale voló bajo el cielo de Kiev. Ese día cambió su carrera. Ahora se prepara para dar el siguiente salto a sus 29 años. Cristiano ya es pasado del Real Madrid, pero este club siempre aspira a todo año tras año, como reza su historia, y sin el portugués también se luchará por el título. Bale se enfrenta a su reto más mayúsculo: ocupar el hueco de Cristiano en Europa.