El vibrante partido entre Real Madrid y Juventus escondía un duelo particular. Todo empezó en 2006. Se disputaba la final del Mundial de Alemania. Francia e Italia competirían por alzarse con el torneo más prestigioso, a nivel de selecciones. Zidane capitaneaba una selección gala, que había apeado a España y a Brasil, entre otras, y apenas contaba ya con los artífices del Mundial 1998. Buffon, por su parte, lo hacía con una Italia, siempre aguerrida, que había dejado por el camino a otras grandes selecciones como la anfitriona.

Noticias relacionadas

UN FINAL AMARGO

El escenario parecía el ideal para el adiós de Zizou. Se había despedido del club de su vida, el Real Madrid, y lo haría también de su país, con el que había vivido experiencias únicas. Todo comenzó de cara para el '10'. Anotó un penalti a lo panenka, que a punto estuvo de escupir el larguero, y ponía a su selección por delante. Sin embargo, Italia igualó la contienda y mandó el choque a la prórroga. Finalmente, el punto de penalti sería el elegido para determinar el ganador del torneo. Por el camino se había quedado Zidane. Su episodio con Materazzi terminó con él en la grada y Cannavaro levantando la Copa. Un final, para nada, deseado. 

Zidane se venga de Buffon

LA VENDETTA DE ZIDANE

A juzgar por sus declaraciones, esta será la última temporada de Gianluigi Buffon. Y Zinedine Zidane se ha resarcido. Cuando todo parecía perdido para el Madrid, Kroos sirvió una pelota magistral a Cristiano Ronaldo, que cabeceó hacia un Lucas Vázquez en posición privilegiada para rematar. Benatia cometió un penalti clamoroso y la estrella madridista se fue a los 11 metros. Los blancos, a semifinales. Buffon perdió los papeles con Michael Oliver y vio la tarjeta roja. El técnico merengue contemplaba la escena. El legendario guardameta había vivido su último partido europeo. Adiós amargo a su carrera europea. Sin su deseada Champions. Zidane había sido su verdugo.