El Real Madrid Castilla ya ha empezado a preparar el nuevo asalto a la Segunda División. El filial merengue consiguió su plaza en la nueva Primera RFEF, donde jugará en un grupo en el que tendrá como rival, por ejemplo, al Barça B. Se quedó a las puertas del ascenso después de que empatase con el Ibiza en el primer partido de la fase, pero su peor clasificación le hacía quedarse en el camino sin la posibilidad de decidir en la tanda de penaltis su destino.

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El equipo, que seguirá contando con los mejores futbolistas de la última gran generación de La Fábrica, aunque estarán a caballo entre la primera plantilla y el filial, ya ha comenzado a reforzarse. El primer fichaje se llama Rafa Llorente. Este madrileño de 18 años es centrocampista, de corte ofensivo, acostumbrado a jugar recostado en la banda izquierda. Desde su debut con Las Rozas, equipo desde el que llega libre, captó la atención de todo el equipo de Manu Fernández Trigo, que finalmente han formalizado su llegada.

El propio jugador lo hacía público en sus redes sociales, así como su agencia de representación, UPro Consulting. El joven futbolista se congratulaba por empezar a formar parte de la plantilla de Raúl González, que seguirá siendo el hombre que lidere al Castilla después de su primer gran año. Llegó a jugar este año en Copa del Rey frente al Eibar y ha sumado 10 partidos más en la Segunda B. Ahora, buscará su primer gol en la Primera RFEF con el filial merengue.

Hace dos semanas ya dejaba caer que su vida daría un auténtico vuelco en la despedida que publicó en las redes sociales: "Es difícil despedirse de un club que me ha formado como jugador y como persona desde el primer día que llegué hasta el último. Solo me salen palabras de agradecimiento hacia todos los miembros de esta gran familia. Alex, Adri, Sergio, Kosu y Borre habéis sido pilares fundamentales para mi este año y solo puedo daros las gracias por la confianza y la cercanía que habéis mostrado en todo momento. Y a mis compañeros del Juvenil A, os merecéis más que nadie ese ascenso a División de Honor. Quiero agradecer también a los cuerpos técnicos del primer equipo por darme la oportunidad de debutar en Segunda División B, en la Copa del Rey y contar conmigo el resto del año. He aprendido mucho en poco tiempo gracias a las grandes personas y a los grandes jugadores del primer equipo. Aún me quedan muchas cosas por aprender de cada uno de vosotros y ojalá que nuestros caminos se crucen en el futuro. Dar las gracias a toda la gente del club que trabaja en la sombra (presidente, director deportivo, utilleros, delegados, fisios, gente de la oficina...). Sin vosotros, el club no existiría. Por último, agradecer a mis amigos de Bomborozas y a toda la afición por apoyarnos en los momentos buenos, pero, sobre todo, en los menos buenos, siendo el jugador número 12 tanto en casa como fuera de ella. Ha sido un año duro, pero de mucho aprendizaje personal, y estoy seguro de que este club volverá a estar donde se merece muy pronto".

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