Junio de 2011. El Real Madrid hacía oficial el fichaje de Pablo Laso como nuevo entrenador. Un rostro desconocido para muchos en el mundo de los banquillos pese a su pasado como jugador. Un técnico infravalorado para otros tantos y que no podría dar la talla en el Real Madrid. Diez años después, el técnico vitoriano resiste en el cargo, comanda una época de oro para el club merengue y ha logrado renovar su contrato por dos temporadas más para seguir haciendo historia. Todo pese a que en dos partidos podría quedarse fuera de los playoffs de Euroliga en un varapalo total.

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Pablo Laso cuenta con el respaldo de los 20 títulos levantados en todos estos años. Especialmente las dos Euroligas, reflejo del dominio del Real Madrid en la historia del baloncesto continental y que supuso el fin de años y años de sequía en la élite europea. Pero, durante todo este tiempo, ni el escenario ha sido fácil ni la confianza del mundo del deporte en el conjunto blanco ha sido siempre la misma.

El Real Madrid de Pablo Laso, de hecho, si se ha caracterizado por algo ha sido por las constantes adversidades a las que se ha tenido que enfrentar. Desde las marchas de estrellas como Luka Doncic a la NBA, hasta las lesiones de larga duración que afectaron en su día a Sergio Llull. El conjunto merengue, de igual manera, siempre mantuvo ese núcleo duro mientras rivales como el Barça, Fenerbahçe o Anadolu Efes apostaban por invertir en nuevos refuerzos. Y, pese a crisis de resultados tanto en ACB como en Euroliga, o las derrotas en la final de Copa ante el eterno rival, el equipo siempre logró levantarse para no terminar en blanco.

Imagen del WiZink Center durante la final de Copa del Rey ACB MEDIA

Esta temporada las cosas no han ido todo lo bien que se esperaba. Y en gran parte afecta la ausencia de público en los partidos como local. El Real Madrid de Laso logró recuperar buenos números en lo que a asistencia al WiZink Center se refiere. Duelos del máximo nivel se acabaron decantando por la presión de los aficionados. Sin embargo, la falta de apoyo de la grada no ha sido el único contratiempo a superar y que ha acabado por pasar factura al equipo.

Además de esa ausencia de público, es evidente que el Real Madrid no ha sabido sobreponerse a las bajas por lesión como sí hizo en otras temporadas. Sergio Llull -en recuperación-, Rudy Fernández -volvió por primera vez desde la Copa-, Randolph -lesionado desde finales del año pasado-, Carroll -tuvo que parar por un esguince-, Taylor -se perdió la Copa por lesión-... Son solo algunos de los problemas, muchos de ellos coincidentes en el tiempo, que han limitado la plantilla merengue.

Si a eso se le suma la falta de Facundo Campazzo, que puso rumbo a la NBA en medio de la temporada, y la ausencia de un remplazo de garantías para el argentino, las rotaciones de Pablo Laso quedan notablemente afectadas.

Una situación delicada

El año del Real Madrid ha estado repleto de altibajos. Pero solo en Europa, pues en la ACB apenas han rebajado la intensidad y solo se ha cosechado una derrota en lo que va de temporada. No fue alarmante, pero sí que podría reflejar ese punto extra que le está faltando al equipo blanco. Caer ante el Barcelona, el eterno rival, es lo único que ha impedido seguir invicto en competición nacional tras 27 jornadas de baloncesto.

La situación en Euroliga es bien distinta. Caber recordar que el equipo blanco llegó a pelear por el liderazgo, pero un mal inicio de 2021 con tres derrotas en cuatro partidos, así como los últimos tropiezos ante Baskonia, Valencia, Barça o CSKA, entre otros, le han acabado por complicar demasiado su clasificación. Porque el Real Madrid tiene un camino fácil: ganar los dos partidos (Olympiacos y Fenerbahçe) para alcanzar los playoffs. La duda estaría en si el Barça sería el rival, pero primero habría que llegar. En la antepenúltima jornada recibieron la buena noticia de que el Zenit había perdido. Igualmente, la derrota del Valencia ante Olympiacos también aumentaba las opciones de pasar con 19 triunfos y no 20. Sin embargo, ganar solo uno de los dos partidos dificultaría el billete a playoffs y obligaría a esperar derrotas de Bayern, Baskonia, Zenit o Valencia en una cábala de resultados y tropiezos.

Alocén, Pablo Laso y Usman Garuba en un partido del Real Madrid ACB Media

Nueva etapa

El próximo verano el Real Madrid deberá reinventarse. Sin excesivos fichajes por la situación económica, pero conscientes de que se debe reorganizar el equipo. La marcha de Facundo Campazzo debe ser suplida por un jugador de similar potencial. Laprovittola no ha dado la talla y en estos últimos partidos, donde el Real Madrid está echando en falta un anotador que rompa los partidos, será una de las posiciones más importantes. Cabe recordar que Heurtel tiene cerrado un acuerdo, lo que cumpliría con esa necesidad.

Sin embargo, los cambios van más allá. Felipe Reyes se retirará y dejará un puesto en la pintura. Usman Garuba puede poner rumbo a la NBA, y teniendo en cuenta que está siendo uno de los mejores del equipo en estos últimos partidos, también necesitaría ser reemplazado por un jugador de garantías. La veteranía de Carroll -cuya explosión deja la puerta abierta a una nueva renovación-, de Rudy, Causeur y de Llull, igualmente, también obliga a dar un 'giro' al proyecto de siempre.

Esta última crisis, por lo tanto, se produce justo a unos meses de que el Real Madrid inicie su particular transformación. Se cerrará una etapa que ha liderado, como mínimo, el baloncesto español de los últimos años, y se iniciará otra comandada por jóvenes como Alocén, Abalde y reyes continentales como Tavares.

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