La salida de Ángel María Villar y la elección de Luis Rubiales como nuevo presidente de la RFEF dejaba entrever un cambio sustancial en las entrañas del organismo federativo. Un futuro prometedor dirigido por un exjugador que llegó al trono amparándose en un manto inabarcable de equidad.

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Sin embargo, la imparcialidad no le duró siquiera un mes. El 17 de mayo ascendía a la cumbre del ente y 28 días después dejó en evidencia que la ecuanimidad de la que presumía hacía aguas a las primeras de cambio. Primer golpe en la cara al Real Madrid.

EL CESE DE LOPETEGUI

Fue la primera gran decisión de Luis Rubiales como presidente de la Federación. Un día después de anunciarse que Julen Lopetegui recalaría en el banquillo del Real Madrid, el flamante mandatario del fútbol español salía en rueda de prensa para anunciar que destituía al seleccionador español que había llegado invicto al Mundial. Un truculento asunto que llevó a la Selección a sucumbir ante una paupérrima y bisoña Rusia

El presidente de la RFEF aseguró sentirse engañado y traicionado por Julen Lopetegui. Sin embargo, tal y como avanzó EL BERNABÉU, Rubiales sí conocía la negociación entre el técnico vasco y el Real Madrid, algo que se encargó de negar en incontables ocasiones. Pero esta no fue la única mentira que el máximo dirigente del fútbol español repetiría hasta la saciedad. 

Aconsejado por una corte de periodistas ávidos por expulsar a Lopetegui del puesto de mando, Rubiales abandonó la coherencia para dar paso a una decisión acelerada  y provocada, principalmente, porque el seleccionador se había marchado al Real Madrid y no a otro equipo. 

MÁS MADERA CONTRA EL MADRID

Lejos de conciliar los ánimos en una Selección que se encontraba inmersa en una de las crisis más profundas y crudas de su historia, el bombero pirómano Rubiales optó por echar más gasolina al incendio que él mismo había provocado. Sus constantes apariciones delante de las cámaras no hacían bien a un grupo de jugadores que, como confesó Sergio Ramos, necesitaba estabilidad. 

Julen Lopetegui, junto a Rubiales

Ya una vez terminado el Mundial para el combinado nacional, tras la hecatombe española, Luis Rubiales se encontraba con la dimisión de un tocado y hundido Hierro. El sustituto de Lopetegui también dimitió de sus labores al frente de la dirección deportiva de la Federación. Ante esto, una nueva terna de candidatos se posaba sobre la mesa del presidente de la Federación. 

Este lunes se ha anunciado al que será sucesor de Fernando Hierro. Se trata de José Francisco Molina. Exjugador de Atlético de Madrid, Deportivo y Levante. En este último equipo, por cierto, coincidió con Rubiales donde formaron un gran tándem. Una decisión más en tela de juicio y que no gusta al madridismo. Supone la incorporación de otra figura que genera desconfianza y que no aporta ni un ápice de seguridad al conjunto blanco. 

Molina, director deportivo de la RFEF

LA GUINDA DEL PASTEL

Pero la cosa no quedaba ahí y Luis Rubiales quería aprovechar este lunes para dejar todo el pescado vendido en cuanto al futuro de la Selección se refiere. Además del nombramiento del excancerbero rojiblanco, el presidente de la Federación dejó cerrado también el puesto que ha ocupado Lopetegui durante dos años y con el que Hierro se tuvo que comer un marrón en toda regla después. 

Otra designación que no agrada al madridismo y que genera todavía más dudas en la forma de proceder de Luis Rubiales. El presidente, previo paso por la Junta Directiva, ha elegido a Luis Enrique como nuevo seleccionador de España. El asturiano, extécnico del Barcelona, será el encargado de suceder al actual entrenador madridista en el banquillo. 

Luis Enrique. Foto: fcbarcelona.es

La figura de Luis Enrique se ha caracterizado siempre por un ferviente antimadridismo. Desde que saliera del club blanco, el exjugador merengue y culé, no ha dudado en lanzar constantes dardos al que fuera su equipo durante años. Rubiales, de nuevo, incendia más a un aficionado merengue cada vez más decepcionado con el presidente de la Federación. 

EL SEVILLA Y LA SUPERCOPA

Este lunes ha sido un día movido en la sede de la Federación Española de Fútbol. El presidente quería zanjar, también el asunto de la Supercopa de España, que estaba trayendo de cabeza tanto a Sevilla como a Barcelona. Rubiales, finalmente, ha anunciado que se disputará a un partido y tendrá lugar en Tánger. Una decisión que no ha gustado nada al Sevilla, que no ha dudado en retratar al máximo mandatario del fútbol español a través de Twitter. "Aún no tenemos ninguna comunicación", señalaban desde el club hispalense. Se ve que el carácter dialogante del que presumía Rubiales en su candidatura se quedó en una simple promesa del hombre de las mil caras. El presidente tampoco consultó con los jugadores el nombramiento de Luis Enrique, pero sí con sus consejeros periodistas que han secuestrado la Federación y que ya han robado un Mundial a España.