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Samsung ha puesto la directa en la carrera por las gafas inteligentes y ya se encuentra desarrollando su propio modelo con pantalla integrada.

El objetivo de la compañía surcoreana es claro: competir frontalmente contra las Meta Ray-Ban Display con un dispositivo a todo color que busca revolucionar la forma en que consumimos información, proyectándola directamente frente a nuestros ojos.

Según un reciente informe de The Elec, portal surcoreano especializado en la cadena de suministro, Samsung está evaluando diversas tecnologías para sus lentes, pero se inclina decididamente por una pantalla a color.

Esta elección técnica marcaría una clara diferencia frente a otras alternativas del mercado actual, como las Even G2 de Even Realities, que emplean paneles monocromáticos de color verde.

Sin embargo, la verdadera innovación, y quizá su mayor reto, radica en la arquitectura visual del futuro dispositivo del fabricante coreano.

Mientras que las gafas de Meta optan por proyectar la información en un lateral de la lente derecha (con una resolución básica de 600 x 600 píxeles), Samsung está explorando un ambicioso diseño binocular.

Esto significa que la interfaz gráfica aparecería frente a ambos ojos y en la misma línea de visión del usuario. Desde el punto de vista del diseño de producto, se trata de una apuesta bastante arriesgada.

Gafas inteligentes de Samsung Álvarez del Vayo Londres (Reino Unido)

Si un panel periférico ya puede resultar distractivo para algunos usuarios, colocar la pantalla en el centro del campo visual podría ser invasivo.

Samsung tendrá que perfeccionar la transparencia de su interfaz para evitar que la experiencia resulte abrumadora o provoque fatiga.

En cuanto a sus capacidades, no nos encontramos ante unas gafas de realidad aumentada (AR) de alta densidad como las que ofrecen marcas como Xreal o RayNeo.

Las últimas filtraciones sugieren que el futuro dispositivo de Samsung tendrá una resolución más modesta, funcionando principalmente como un Head-Up Display (HUD).

Es decir, las gafas estarán diseñadas para el consumo rápido de información: leer correos electrónicos, previsualizar mensajes de texto, seguir indicaciones de navegación y utilizar un visor integrado para capturar fotografías o vídeos.

La gran ventaja competitiva de Samsung en esta inminente guerra de hardware no reside únicamente en las gafas, sino en su ecosistema.

La integración profunda con los smartphones de la familia Galaxy y sus smartwatches será la clave del éxito.

Incluso si el hardware resulta similar al de Meta, un software sin fisuras y una interconexión nativa con los dispositivos que el usuario ya lleva en el bolsillo podrían marcar la diferencia definitiva.