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La crisis de componentes provocada por la elevada demanda del sector de la inteligencia artificial ya está afectando a los consumidores corrientes; todos los dispositivos electrónicos están subiendo de precio, desde smartphones a ordenadores portátiles.

Ahora, se le va a sumar otra subida, pero esta no tiene nada que ver con el hardware, sino con el software. Según ha publicado United Daily News, Microsoft está subiendo el precio de las licencias de Windows entre un 7 y un 10% de media.

Se trata de un cambio sorprendente por muchas razones. En realidad, Microsoft ya ha hecho algo similar en otros periodos, pero tradicionalmente han sido de apenas un dígito porcentual respecto al año anterior, mientras que en esta ocasión la diferencia puede ser de hasta el 10%.

Las licencias de Windows para OEMs (fabricantes y ensambladores) se venden en lotes y su precio varía dependiendo de varios factores como el tipo de procesador; los fabricantes tienen que pagar menos por licencias para equipos poco potentes, mientras que tienen que pagar más por las versiones Pro y Enterprise del sistema.

Una subida de hasta el 10% implica que se trata de un cambio generalizado en la manera en la que Microsoft ofrece sus licencias a los fabricantes, y esto tendrá consecuencias inmediatas para los consumidores.

Ahora los fabricantes tienen la difícil elección de asumir esos costes adicionales, o bien transferirlos al usuario subiendo los precios de sus equipos; esto último puede dificultar aún más la compra de un nuevo portátil u ordenador de sobremesa para muchos usuarios.

En una situación de normalidad, la primera opción sería la correcta para los fabricantes que tengan suficientes márgenes y puedan competir en precio para atraer a los consumidores.

Sin embargo, todo indica que lo segundo es lo que va a ocurrir, ya que los fabricantes están perdiendo dichos márgenes por el aumento de coste de los componentes. Según el mismo informe, se espera que los productos relacionados con el PC suban de precio otro 5% en este tercer trimestre del año.

Ordenadores más caros

En otras palabras, aunque un 7% no pueda parecer mucho, se suma a todas las subidas en el coste del hardware que ya se han producido y se van a producir en lo que queda de año. Los productos de Asus, por ejemplo, ya han subido un 30% respecto al mismo periodo del año pasado.

Las ventas de ordenadores ya cayeron en la primera mitad del año, con una diferencia del 4,9% respecto al segundo trimestre del año pasado según datos de IDC, y las previsiones son incluso peores.

Todo esto ocurre pese, o tal vez debido, al hecho de que Windows 11 aún no ha vencido a Windows 10 completamente, con el viejo sistema manteniendo una cuota de mercado lejos de sus mejores momentos pero aún difícil de ignorar.

De hecho, según datos de Statcounter la cuota de mercado de Windows 10 subió hasta el 29,83% el pasado mes de julio, mientras que la de Windows 11 cayó hasta el 68,93% en el mismo periodo.

Es algo que se puede explicar si las empresas y consumidores están recuperando equipos viejos con Windows 10 en vez de comprar otros nuevos con Windows 11 preinstalado, y esas son malas noticias para una Microsoft que ya ha ampliado el periodo de soporte del sistema viejo una vez y probablemente se verá obligada a ampliarlo una segunda.