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Google prepara un nuevo chip de servidor para hacer más eficientes sus modelos de inteligencia artificial (IA) Gemini, en un movimiento que apunta directamente al corazón de su infraestructura de computación y a la oferta de servicios en la nube.

Según adelantó el medio especializado The Information, el proyecto busca integrar parte del modelo directamente en el hardware, reduciendo costes y consumo energético en un contexto de fuerte demanda de IA generativa.

El chip, conocido internamente como "Frozen v2", pretende aliviar la escasez de capacidad de computación que ha generado tensiones dentro de la compañía y obligado a Google Cloud a rechazar acuerdos con algunos clientes externos.

La falta de recursos para ejecutar modelos de gran tamaño se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella para los grandes proveedores de nube, y Google intenta responder con una arquitectura más estrechamente acoplada entre hardware y modelo.

La compañía se plantea desplegar este nuevo chip a partir de 2028, aunque el diseño aún está en fase de ajuste. Los ingenieros trabajan en decidir qué parte de la información del modelo Gemini se integrará físicamente en el silicio y qué se mantendrá en capas de software, según el mismo medio.

Fotomontaje inspirado en Gemini Manuel Ramírez

El objetivo es encontrar un equilibrio entre flexibilidad —para actualizar el modelo— y rendimiento, aprovechando instrucciones y caminos optimizados a nivel de chip.

De acuerdo con el informe, "Frozen v2" podría ser entre seis y diez veces más eficiente que los últimos chips de IA personalizados que Google utiliza actualmente, tomando como referencia el número de tokens de IA procesados por unidad de potencia.

Esa ganancia de eficiencia es clave en un entorno donde el coste energético y de infraestructura se ha disparado por el uso masivo de modelos generativos en búsquedas, asistentes y servicios empresariales.

El proyecto 'Frozen' no busca sustituir las actuales unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google, sino complementar la línea de chips de la compañía con una familia de hardware propia específicamente orientada a Gemini y a futuros modelos.

Esta estrategia refuerza la apuesta de Google por controlar más capas de la pila tecnológica —desde el chip hasta el modelo— para diferenciarse frente a otros proveedores de nube y plataformas de IA.

En paralelo, el mercado reaccionó positivamente a los planes de Google: las acciones de Alphabet avanzaron alrededor de un 3 % en las primeras operaciones de la sesión. El movimiento llega en un momento delicado para la compañía en su carrera por la IA.

La semana pasada, Bloomberg adelantó que Google ha retrasado el lanzamiento de la última versión de Gemini tras no alcanzar sus propios objetivos internos y que el equipo trabaja para mejorar capacidades clave, especialmente en tareas de codificación.

El nuevo chip se presenta así como una pieza más en la estrategia para hacer sus modelos más potentes y, sobre todo, más sostenibles a largo plazo.