El nuevo Samsung Galaxy Z Fold8 Ultra llega como el plegable más redondo que ha fabricado la firma surcoreana hasta la fecha. No se trata de un cambio radical, sino de una evolución cuidada respecto al modelo del año pasado. Las novedades se quedan para el Galaxy Z Fold8 que analizamos hace unos días.
El diseño es uno de los puntos donde más se nota el trabajo de Samsung. El grosor se ha reducido frente al modelo anterior, aunque la estética general sigue muy en línea con lo que ya conocíamos de la familia de móviles de la marca.
Por fuera el teléfono resulta prácticamente igual al de la generación pasada. Sin embargo, el mecanismo de anclaje de las pantallas ha recibido mejoras estructurales importantes, mientras que las grandes novedades se han reservado para el modelo estándar de la gama.
En cuanto al rendimiento, el terminal incorpora el último procesador de Qualcomm. Este chip viene acompañado de 12 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento interno, una combinación que garantiza fluidez en cualquier tarea.
La conectividad se sitúa en el nivel más alto que puede pedir un usuario exigente en la actualidad. El grosor algo menor respecto al modelo anterior se agradece especialmente al llevarlo en el bolsillo durante el día a día.
Hemos utilizado este terminal de forma intensiva durante varias semanas, para trabajar, viajar y jugar. La experiencia general de uso resulta muy satisfactoria, aunque el formato de la pantalla exterior todavía no convence del todo a todos los usuarios.
Impresionantes pantallas
Al contrario que pasa en el Fold8, el panel frontal tiene unas proporciones alargadas que favorecen el escribir con rapidez usando una sola mano. Las especificaciones de ambas pantallas son muy parecidas a las del año anterior.
Análisis del Samsung Galaxy Z Fold8 Ultra
Eso sí, Samsung ha tomado dos decisiones que mejoran claramente la calidad visual de sus paneles flexibles. La primera ha sido elevar el brillo máximo hasta los 3.000 nits, una cifra realmente alta para este tipo de pantallas.
Gracias a ese brillo, el teléfono se puede usar a pleno sol sin ningún problema de visibilidad. Hemos comprobado esta ventaja durante el verano en zonas muy soleadas como Andalucía, y el resultado es excelente.
El brillo llega a ser tan intenso que la pantalla parece casi una pegatina cuando se ven vídeos o fotos al aire libre. Además, la interfaz se mantiene estable y no sufre variaciones raras bajo la luz directa del sol.
La segunda gran novedad técnica es una bisagra fabricada en titanio de alta resistencia. Este nuevo mecanismo logra que el pliegue central de la pantalla flexible sea mucho menos visible que antes.
Aun así, el pliegue todavía se puede apreciar levemente cuando la luz incide de forma directa sobre la pantalla. Al tacto, en cambio, se nota mucho menos que en generaciones anteriores de este mismo modelo.
Pantalla exterior del Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra
El fabricante ha rediseñado el sistema de apertura y cierre de la bisagra para lograr un cuerpo más estilizado. Esta decisión, sin embargo, ha restado algo de versatilidad a la hora de apoyar el móvil sobre una superficie plana.
El clásico modo trípode en forma de ele ya no resulta tan firme como en versiones anteriores. Sigue siendo posible dejar el móvil semiabierto, pero la estabilidad es algo menor durante las videollamadas largas.
Uno de los apartados que más ha mejorado en esta edición es la autonomía del dispositivo. La batería alcanza ahora los 5.000 mAh gracias a una nueva tecnología de silicio y carbono.
La carga rápida por cable llega hasta los 45 W de potencia máxima. Lamentablemente, la caja del producto sigue sin incluir el cargador necesario para aprovechar esa velocidad.
Pantalla interior del Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra
Con un cargador compatible de esa potencia, la batería se llena por completo en algo más de 45 minutos. Es un avance notable, aunque todavía queda algo por detrás de la exigente competencia asiática.
La autonomía real cumple de sobra para completar una jornada de uso intenso y continuado. Es un resultado destacable si se tiene en cuenta que el móvil debe alimentar dos pantallas grandes y de alta resolución. Y sí, se nota mucho la diferencia con el Samsung Galaxy Z Fold 7 que tenía 4.400 mAh aunque también sorprendía.
Nos hubiera gustado que la marca incluyera carga magnética con el nuevo estándar internacional en la parte trasera. Sin embargo, Samsung ha preferido no aumentar el grosor del cuerpo y mantiene la carga inalámbrica tradicional de 20 W.
Esas cámaras...
El apartado fotográfico también mejora respecto al modelo del año pasado. El sensor ultra gran angular sube hasta los 50 Mpx y ofrece resultados más nítidos al capturar paisajes amplios.
Módulo de cámaras del Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra
Las cámaras frontales, situadas en ambas pantallas, mantienen una resolución de 10 Mpx suficiente para su función. Las fotos que ofrecen estos sensores siguen la buena línea habitual de Samsung en este tipo de cámaras.
En la parte trasera destaca un sensor principal de 200 Mpx de resolución. Le acompañan el gran angular mencionado y un teleobjetivo de 10 Mpx con tres aumentos ópticos reales.
El conjunto fotográfico resulta bastante competente si se compara con otros plegables disponibles en el mercado. Aun así, la calidad de las fotos se mantiene un peldaño por debajo de la que ofrece la serie Galaxy S más premium.
Resulta evidente que la compañía quiere ofrecer un apartado fotográfico digno para un terminal de gama alta. Sin embargo, prefiere no restar protagonismo a sus modelos con el formato de barra tradicional.
El software funciona sobre la novena versión de la capa de personalización de Samsung, One UI 9. Este entorno se apoya en Android 17 y ofrece una fluidez diaria realmente impecable.
Las opciones de personalización siguen siendo muy amplias y permiten adaptar el móvil al gusto de cada persona. Además, la colaboración con Google mejora la transferencia de archivos entre dispositivos de forma rápida y eficiente con QuickShare.
Esta opción de compartir archivos permite enviar documentos pesados sin complicaciones a ordenadores de otras marcas. Son integraciones pequeñas que facilitan el trabajo diario de perfiles creativos y profesionales exigentes.
¿Me lo compro?
Llega el momento de valorar la compra de un terminal tan exclusivo y con tantos detalles técnicos cuidados. Los plegables más avanzados del mercado siguen teniendo precios que no están al alcance de todos los bolsillos.
Interfaz del Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra
El precio de salida supera con holgura los 2.000 euros en la versión de memoria interna más básica. Esa cifra descarta al dispositivo como una recomendación de compra para el gran público.
Es un producto pensado para quienes buscan siempre lo mejor en formato plegable, sin mirar el precio. Aun con ese coste elevado, el terminal demuestra que esta categoría de móviles sigue madurando de forma favorable.
Para que las próximas versiones se acerquen a la perfección, la marca debería mejorar el apartado de las cámaras. También convendría subir la velocidad de carga hasta los 60 u 80 W para competir de tú a tú con los principales rivales.
Si el presupuesto no es un problema y se busca un dispositivo único, este es sin duda uno de los mejores plegables actuales, si no el mejor. Con este terminal está asegurada una experiencia sobresaliente durante los próximos años de uso diario.
