El sensor de huellas: Pasado, presente y futuro

El sensor de huellas: Pasado, presente y futuro

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El sensor de huellas: Pasado, presente y futuro

¿Es el sensor de huellas una tecnología novedosa? ¿Para qué sirve? Repasamos sus orígenes, sus retos y su futuro en el mercado tecnológico.

17 octubre, 2015 21:45

Una de las grandes novedades que estamos presenciando en los dispositivos de gama alta es la llegada de los sensores de huellas dactilares. Gracias a estos sensores, los smartphones son capaces de detectar nuestra huella dactilar, y usar esos datos como contraseña para efectuar pagos con nuestro móvil o proteger nuestro teléfonos de personas ajenas.

No obstante, los sensores de huellas dactilares no son una función que sea realmente nueva, y de hecho antes de la llegada de esta principal novedad a sistemas como Android o IOS, ya existían dispositivos capaces de leer nuestra huella dactilar.

Dispositivos con huellas dactilares, un poco de historia

Como hemos mencionado con anterioridad, durante los primeros años de actividad de los sistemas operativos que actualmente dominan el mercado, la mayoría de fabricantes optaban por incluir en las entrañas de sus dispositivos sistemas como Windows Mobile, sistema obsoleto a día de hoy y ya relegado por Windows Phone.

El primer smartphone que llegó al mercado incluyendo lector de huellas dactilares fue el Toshiba G500, el cual llegó en 2007, mismo año en el que Apple debutó en el mundo de los smartphones con su primer iPhone. Al modelo de Toshiba le siguieron otros terminales como el HTC P6500, el Acer M900, LG GW 820 Expo y Motorola Es400, además de su sucesor, el Toshiba G900.

Uno de los modelos más interesantes de estos teléfonos dedicados a los profesionales fue el LG GW 820 Expo, al incluir características bastante interesantes como el lector de huellas y un proyector integrado, característica con mucho potencial pero que a día de hoy no ha acabado de calar en el público. Sin embargo, una característica común entre estos terminales es el software del lector de huellas, capaz de almacenar hasta 10 huellas dactilares, permitiendo programar una acción personalizada para cada huella.

A pesar de la tremenda utilidad de los sensores, estos dispositivos no supieron hacerse populares en un mercado donde la gente comenzaba a mirar con ojos golosos a las primeras versiones de Android e IOS, y desde 2009 no volvimos a saber de este tipo de sensores hasta la fecha.

Los lectores de huellas vuelven a la batalla

Cuatro años después del olvido de los lectores de huellas, Apple subió a los escenarios en 2013 decidida a innovar el mercado mediante el rescate de los lectores de huellas dactilares. Durante los años de vida de Android e IOS el mundo de los smartphones cambió radicalmente, convirtiendo un producto que sólo usaban los profesionales para llegar a todos los mercados posibles.

Mejores pantallas y procesadores más potentes han acabado convirtiendo a los smartphones en verdaderos ordenadores de bolsillo en los que es posible que guardemos datos de índole personal. Para que estos datos se encuentren un poco más seguros de esas personas tan cotillas, los sistemas operativos han optado por incluir medidas de seguridad como pines o patrones de desbloqueo que si bien suelen cumplir su cometido, acaba siendo incómodo la introducción de estos cada vez que queremos leer un nuevo mensaje.

Una persona promedio desbloquea su teléfono alrededor de unas 100 veces al día, una cifra que a pesar de parecer un dato impresionante, ni siquiera nos acabamos dando cuenta. Poder evitar el molesto paso de introducir un patrón una y otra vez resulta un motivo suficiente para rescatar a los lectores de huellas del olvido, ¿pero es suficiente?

No es motivo casual la llegada de los lectores de huellas, y aunque mejorar la seguridad a la par que la comodidad es un buen motivo, no es el plato gordo. Podríamos catalogar 2015 como el año en el que los pagos móviles comienzan a despegar, y almacenar la información de nuestras tarjetas de crédito en un teléfono que cualquiera que se encuentre pueda usarlo no es algo que le agrade a nadie.

De este modo, los sensores de huellas dactilares han vuelto a la batalla esgrimiendo dos grandes argumentos, y en esta ocasión van mucho más allá de ser un producto de nicho, puesto que cada vez más fabricantes apuestan por este tipo de sensores, existiendo en el mercado ya más de 70 terminales con esta tecnología.

Aún quedan retos por delante

A pesar de que los sensores de huellas volviesen al mercado a finales del año pasado, no ha sido hasta este mismo año donde hemos visto un verdadero boom. De repente los sensores de huellas dactilares han pasado de ser un añadido interesante a ser una característica obligatoria en la gama alta.

No obstante, los lectores de huellas aún tienen muchos retos por delante para conquistar nuestros corazones. Quizás uno de los principales retos esté relacionado con el diseño, un aspecto realmente importante en los dispositivos de gama alta. En ocasiones, los sensores de huellas colocados en el frontal no resultan tan atractivos al aumentar el tamaño de los marcos en exceso, además de eliminar los dobles altavoces frontales mientras que soluciones como colocarlos en un lateral o en la parte trasera dificultan el desbloqueo del terminal cuando está colocado en una mesa.

Pero madre mía que marco más grande

¿Cual sería la solución ideal? Desde nuestra opinión, un gran avance para los sensores de huellas sería integrar el propio sensor en el panel táctil del smartphone, un reto complejo sin duda, pero que permitiría a los fabricantes integrar esta tecnología en terminales con menores marcos, ganando muchos puntos en cuanto estética. Qualcomm ya nos promete esta tecnología para el Snapdragon 820, por lo que podríamos llevarnos alguna sorpresa para el año que viene.

Aunque no todo es hardware. En el apartado del software los sensores de huellas dactilares aún tienen mucho que decir. Es cierto que el desbloqueo del terminal y los pagos móviles usando nuestro dedo como contraseña maestra es un gran atractivo, pero la labor de los sensores no debe quedar ahí. Ya antes de que Android llegase al mercado era posible asignar cada huella dactilar a una determinada acción, y los sistemas con Windows Mobile son muchísimo más simples que Android Marshmallow.

A nivel de software, este tipo de acciones rápidas es lo mínimo que le pedimos a los sensores de huellas, aunque se puedan hacer muchas más cosas. Un aspecto destacado de las huellas dactilares es que son almacenadas de forma local, esto quiere decir que aunque podemos usar nuestra huella como contraseña, esta queda relegada a pequeñas tareas del sistema.

Una evolución de las huellas dactilares como contraseña podría ser la creación de «tarjetas contraseña» que hiciesen de conexión directa que pudiésemos conectar con nuestras cuentas para ahorrarnos la introducción de datos mientras conservamos nuestra privacidad, de forma muy parecida a los sistemas para hacer transacciones en los pagos móviles.

Los sensores de huellas aún tienen muchos retos por delante, pero si hay algo seguro es que han llegado para quedarse, y que seguramente con el paso de los años acaben sorprendiéndonos con nuevas funcionalidades.

Fuente |XDA Developers