Publicada

Muchos espectadores viven la misma escena cada noche frente al televisor. Suben el volumen para entender una conversación y, segundos después, bajan corriendo porque una explosión o la música les sobresalta.

Este problema no depende únicamente de la calidad del televisor. Tiene que ver con cómo se graba y se mezcla el sonido de las películas y series actuales.

La mayoría de los contenidos se producen pensando en sistemas de sonido envolvente como el 5.1, el 7.1 o el Dolby Atmos. Cuando esas pistas se comprimen para reproducirse en los altavoces integrados de una televisión convencional, algo se pierde por el camino.

Ese proceso de conversión, conocido como downmixing, suele afectar especialmente a las voces. El resultado son diálogos que quedan en un segundo plano frente a la banda sonora o los efectos.

Por suerte, la mayoría de los televisores actuales incluyen herramientas pensadas precisamente para corregir este desequilibrio. No hacen falta altavoces adicionales ni gastar dinero en un nuevo equipo de sonido.

El primer lugar donde conviene mirar es el menú de sonido del propio televisor. Allí suelen aparecer modos predefinidos como cine, música, deportes o noticias, cada uno con una ecualización distinta.

Algunas marcas incluyen una función específica para resaltar las voces, habitualmente llamada Clear Voice o Dialogue Booster. Su función es sencilla: refuerza el rango de frecuencias donde se concentra la voz humana y reduce el protagonismo de los graves.

Precisamente los graves son uno de los principales culpables de que las voces se entiendan mal. Le dan fuerza a las explosiones y profundidad a la música, pero cuando están muy presentes tapan las frecuencias medias donde se sitúa el habla.

Por eso, otra opción disponible en casi cualquier televisor es entrar manualmente en el ecualizador y bajar un poco el nivel de graves. Subir ligeramente los agudos y mantener estables los medios suele ayudar a que las conversaciones ganen claridad.

Nueva versión de Android TV Julian O'hayon El Androide Libre

El rango dinámico es otro ajuste que merece la pena revisar. Esta función, que no debe confundirse con el HDR de la imagen, controla la diferencia de volumen entre los sonidos más fuertes y los más suaves.

Activar un rango dinámico reducido, a veces llamado modo noche, nivela ese contraste. Los efectos estridentes se suavizan y los diálogos, al no quedar tan por debajo, se perciben con más nitidez. En los modelos de TCL, por ejemplo, se llama Modo Nocturno.

La mezcla de canales también influye en el resultado final. Cambiar la salida de audio del televisor a estéreo, en lugar de dejarla en modo automático o multicanal, puede mejorar el equilibrio en equipos sin sistema de sonido externo.

Quienes usan dispositivos externos para ver contenido, como un Apple TV o un Fire TV Stick, cuentan con opciones adicionales. En los ajustes de vídeo y audio de estos aparatos suele existir una función para reducir los sonidos fuertes o para potenciar directamente los diálogos.

Las plataformas de streaming tampoco se quedan atrás. Servicios como Netflix o Prime Video permiten, en algunos títulos, ajustar el balance entre diálogo y efectos desde el propio reproductor.

Conviene recordar que ninguno de estos ajustes obra milagros. Los altavoces integrados de un televisor tienen limitaciones físicas que ninguna configuración de software puede superar del todo.

Aun así, probar estas opciones cuesta apenas un par de minutos y no requiere ningún conocimiento técnico. En muchos casos, la diferencia entre entender o no un diálogo está simplemente en encontrar el modo de sonido adecuado.

Para quienes sigan sin quedar satisfechos, existe una alternativa más directa aunque menos cómoda. Conectar unos auriculares inalámbricos al televisor elimina de raíz el problema, ya que las voces llegan sin interferencias del entorno ni pérdidas por los altavoces integrados.

En cualquier caso, antes de pensar en comprar una barra de sonido u otro equipo externo, tiene sentido agotar primero las opciones que ya trae el televisor. A veces la solución está a un par de clics, escondida en un menú que casi nadie revisa.