Los teléfonos plegables son ya una realidad, con el Huawei Mate X y el Galaxy Fold previstos para ser lanzados en estos próximos meses. Si bien el teléfono de Samsung ha visto su lanzamiento retrasado de forma indefinida debido a sus problemas con la pantalla. La industria de los smartphones se está volcando de lleno con este tipo de dispositivos, si bien hay muchas dudas también alrededor de los mismos.

Los teléfonos plegables se encuentran con una serie de obstáculos, que hacen que no estén aún destinados para el público en general. Por eso, los fabricantes van a tener que superarlos si quieren vender estos teléfonos de forma masiva, como es el objetivo de la industria.

Producción compleja

En primer lugar hay que tener en cuenta que la producción de estos teléfonos no es sencilla. La pantalla es un elemento que ha generado problemas en la producción, tanto a Samsung como Huawei. Ya que es complejo fabricar una pantalla que vaya a ser resistente y que se pueda plegar durante miles de veces sin que se generen daños en la misma. Es todo un reto para el fabricante, como se ha podido ver con los problemas en el Galaxy Fold.

Además, esto tiene como consecuencia que se produzcan pocas unidades de estos teléfonos plegables. Samsung dijo hace meses que iban a producir un millón de unidades del Galaxy Fold. Mientras que Huawei planea una producción mucho más reducida del Mate X, de unas 300.000 unidades según las últimas estimaciones. Puede que otras marcas que lleguen con este tipo de teléfonos el año que viene apuesten también por una edición limitada.

No hay que olvidar que una producción compleja como esta es también cara. Producir un teléfono de estas características es mucho más caro que producir un teléfono normal, y hay que sumar el coste del desarrollo del mismo. Por eso, también es comprensible que los fabricantes produzcan menos unidades.

Durabilidad y fiabilidad

Imagen de MKBHD

Un punto en el que de nuevo salen a la palestra los problemas del Galaxy Fold. Los diversos fallos en la pantalla del teléfono de Samsung dejan ver que este tipo de teléfonos no son los mejores en cuanto a durabilidad y fiabilidad. Los teléfonos plegables son mucho más frágiles que un smartphone normal, algo que se debe tener en cuenta.

Hay aspectos como la fragilidad de la pantalla, el diseño del teléfono, especialmente en la parte de las bisagras o los materiales que se usan en su fabricación. Todo esto tiene mucho que decir sobre la durabilidad del teléfono. Aunque un elemento esencial en los teléfonos plegables es que se vayan a poder plegar durante incontables veces, sin que se generen daños en el mismo. Este es el gran reto para los fabricantes. Porque aún no hay un cristal Gorilla Glass para pantallas plegables, que aumentaría de forma notable su protección.

En el caso del Galaxy Fold esto ha fallado, de forma clara, pese a las muchas pruebas de resistencia a las que fue sometido. La duda es si el Huawei Mate X estará a la altura en este sentido, algo que el fabricante chino afirma que será así. Supone también algo que el resto de marcas deben tener en cuenta en sus teléfonos plegables.

Precio

Como consecuencia de un proceso de producción complejo, que no permite una producción masiva, el precio de los teléfonos plegables es elevado. Tanto el Galaxy Fold como el Huawei Mate X llegan con precios elevados, rondando los 2.000 euros. Así que son pocos los consumidores que van a poder comprar alguno de estos dos teléfonos. Si para muchos usuarios la gama alta actual en Android ya es cara, con precios de 900 o 1000 euros, un teléfono de este tipo ya resulta demasiado.

Además, no se espera que estos precios vayan a bajar todavía. Según unas estimaciones, además de previsiones del CEO de BOE (fabricante de las pantallas del Huawei Mate X) no habrá una bajada de precios hasta al menos 2021. El motivo es que se espera que haya más teléfonos plegables en el mercado en dicho momento. También que la producción de los dispositivos sea ya masiva, lo que ayudará a reducir costes de manera notable.

El elevado precio actual es también el motivo por el que marcas como Alcatel y Honor quieren esperar hasta al menos 2020 para lanzar sus primeros teléfonos plegables. La esperanza es que los costes de producción se vayan a reducir para esta fecha. Ya que estas marcas planean lanzar smartphones de este tipo con precios reducidos, más cercanos a los 1.000 euros. Por lo que en su caso es importante que la producción sea más barata.

Diseño mejorable

Como pasa con todas las categorías de productos que acaban de comenzar, el diseño de los teléfonos plegables es algo que tiene que evolucionar. Tras su presentación, muchos fueron los que criticaron el diseño del Huawei Mate X o del Galaxy Fold. El grosor de los teléfonos es algo que se ha comentado mucho, de forma negativa, en las redes todo este tiempo. Ya que cuanto se pliegan, acaban siendo demasiado gruesos, lo que ocupa mucho espacio en el bolsillo.

Aunque seguramente se vaya a ver un rápido avance en este sentido en el mercado. Si en el mercado de los smartphones convencionales los diseños han evolucionado a gran ritmo, no debería ser diferente en el caso de los dispositivos plegables. Además, ya sabemos que Samsung y otras marcas planean introducir nuevos diseños en este segmento. Así que se debería ver un cambio de importancia en este sentido en los próximos años.

Software

Algo que no debemos olvidar en este sentido es la parte del software. Google ha dicho que buscan adaptar Android a teléfonos plegables, algo que están empezando a hacer ya con algunas de sus aplicaciones y con Android Pie. Pero la realidad es que el sistema operativo no está realmente diseñado para funcionar en un teléfono de este tipo, de modo que es una gran limitación. También los desarrolladores de apps tienen que trabajar en este sentido.

Hay temor a que los teléfonos plegables generen una mayor fragmentación en Android. Ya que se tendría que tener una versión adaptada de cada capa de personalización para este tipo de teléfonos. Lo que podría generar muchos problemas a la hora de lanzar actualizaciones para los teléfonos. Esto es algo que los fabricantes tienen que investigar en colaboración con Google. Porque no se puede permitir que se vaya a generar una mayor fragmentación o un mayor caos en las actualizaciones.