'Megalópolis' de Francis Ford Coppola. Foto: American Zoetrope

'Megalópolis' de Francis Ford Coppola. Foto: American Zoetrope

Cine

"Indefinible" y "obra de un loco": así es 'Megalópolis', la última película de Coppola que nadie quiere distribuir

El ambicioso filme, que se estrenará este año en Cannes, ha resultado demasiado experimental para la industria. 

9 abril, 2024 18:57

A Francis Ford Coppola casi le cuesta la casa y la vida terminar la mastodóntica Apocalypse Now (1979). Hipotecó su vivienda, pensó en suicidarse y estuvo a punto de caer en bancarrota, pero consiguió salir ileso y obtener una recaudación de 83 millones de dólares en taquilla, superando con creces los 31 millones que le había costado. 

Al principio, el guion de su adaptación de El corazón de las tinieblas acabó en un cajón porque las majors se negaron a financiar la película, pero terminó haciéndose gracias al empeño y la inversión de Coppola. 

Ahora, la historia parece condenada a repetirse, ya que ningún estudio quiere comprar los derechos para distribuir Megalopolis, su último proyecto, que ha tardado 40 años en sacar adelante. Un filme de ciencia ficción que bebe directamente de la Metrópolis de Fritz Lang y está inspirado en la histórica conspiración entre el senador romano Lucio Sergio Catilina y Marco Tulio Cicerón.

['Apocalypse Now': viaje al corazón de las tinieblas]

En esta distopía 
Adam Driver encarnará a un ambicioso arquitecto que quiere rediseñar una nueva Gran Manzana, llamada Nueva Roma, después de un devastador desastre, similar al que sufrió la ciudad tras los atentados del 11-S. Un conservador alcalde (Giancarlo Esposito) intentará interrumpir sus planes, aunque la hija del político ayudará al arquitecto a que el proyecto vea la luz. 

Según Coppola el filme se verá como una película clásica en la tradición de las épicas romanas. Además de Driver y Esposito, el filme cuenta con un gran elenco, formado por Dustin Hoffman, Aubrey Plaza, Jason Schwartzman, Shia LaBeouf, Forest Whitaker, Jon Voight y Nathalie Emmanuel entre ellos. 

Coppola empezó a escribir la historia en 1983 e intentó rodarla en el año 2001 con otro suculento elenco, Leonardo Dicaprio, Uma Thurman, Nicolas Cage y James Gandolfini, pero los ataques terroristas a las Torres Gemelas pusieron en pausa indefinida el rodaje. Se convirtió en un "sueño frustrado" del cineasta hasta que en 2019 anunció que iba a retomarla. 

Finalmente, el filme, de dos horas y cuarto de duración y listo para estrenarse este año, ha contado con un multimillonario presupuesto de 120 millones de dólares, debido en parte por el empleo de tecnologías como el LED Volume, usado también en The Mandalorian, que permite crear entornos digitales en tiempo real, recreando el volumen y el realismo de un escenario real sin la necesidad de largas postproducciones.

Todo ello financiado por el bolsillo de Coppola, quien vendió en 2021 sus viñedos situados en el valle de Napa, California, y su bodega Francis Ford Coppola Wine, con el fin de poder rodar la película. 

Mientras tanto, los primeros espectadores del filme, que se proyectó recientemente en pases privados para la industria en Los Ángeles y Londres y al que acudieron los jefes de todos los grandes distribuidores de la ciudad, han descrito Megalópolis como "francamente desconcertante", "indefinible", "digna de un museo" y "obra de un loco".

Demasiado experimental y mucho menos comercial de lo esperado, así lo han considerado las grandes distribuidoras, Sony, NBC-Universal, Netflix y Warner Bros, quienes han considerado que la trama de la película es "muy poco vendible" para un público amplio, reduciendo las probabilidades que tiene Coppola de recuperar la inversión. 

"No es nada buena, y fue muy triste verla. Cualquiera que ponga publicidad detrás, va a perder dinero. Así no es como Coppola debería terminar su carrera como director" declararon algunos estudios, como recoge Hollywood Reporter.

Tal y como apunta el medio estadounidense, incluso es poco probable que productoras independiente como A24 o Neon, a las que podría encajarle un proyecto de estas características, dispongan del presupuesto necesario para la campaña de marketing de 100 millones de dólares prevista por el director. 

Y es que además de la gigantesca campaña de promoción del filme, Coppola también esperaba que el filme pudiese proyectarse en IMAX, con los costes que eso implica. Al respecto, Hollywood Reporter indica que es probable que IMAX preste su apoyo a la película si consigue que la distribuyan, pero al igual que otros, la compañía también esperaba que la película fuera mucho más comercial. 

Aun así, Variety ha confirmado que Megalópolis se estrenará en el Festival de Cannes el próximo 17 de mayo, tal y como se esperaba. Ya que el director del Festival de Cannes, Thierry Fremaux, había manifestado su interés de que el cineasta estrenase su última película en la Croisette después de que el afamado director presentara Apocalypse Now Redux durante el primer año de Fremaux en el festival, en 1995.

"Megalópolis es un proyecto que quería realizar desde hace mucho tiempo y lo hizo de forma independiente, a su manera, como un artista", dijo Fremaux. "Él construyó la leyenda del Festival de Cannes y sería un honor darle la bienvenida de nuevo, como cineasta que viene a presentar su nueva película", recoge el medio estadounidense. 

A pesar de las duras críticas, el filme también ha cautivado a parte del público. "Me ha gustado enormemente", afirma el fundador de un sello especializado, que describe Megalópolis como una "película muy grande" que "tiene una vida real", recoge Hollywood Reporter. 

"La película es como Einstein y la relatividad en 1905, Picasso y el Guernica en 1937. Coppola ha marcado un nuevo momento histórico para el cine", incluso dijeron algunos espectadores.  

Nadie puede reprocharle a Coppola no ser un cineasta arriesgado. En 1969 fundó, junto con George Lucas, la productora independiente Zootrope y desde entonces ha sacado adelante exitosos proyectos, como la trilogía de El Padrino (1972-1990) o la ya mencionada Apocalypse Now.

Pero también películas que fracasaron estrepitosamente en taquilla, como Corazonada (1982), un peculiar y pretencioso musical que resultó ser un Cantando bajo la lluvia demasiado kitsch. Porque aunque años más tarde ha acabado siendo una obra de culto, en su momento fue una gran decepción para el cineasta, que confiaba plenamente en su éxito. Habrá que esperar para ver si Coppola no se ha equivocado con esta corazonada.