Juan Guaidó, en la Asamblea Nacional.

Juan Guaidó, en la Asamblea Nacional. Reuters

Empresas

Las empresas españolas en Venezuela: no es momento de elegir bando

Los pilotos no quieren volar a Venezuela y las compañías españolas prefieren no mojarse.

Miguel Ángel Uriondo Arturo Criado

Muchas empresas españolas siguen haciendo negocio en Venezuela a pesar de la hiperinflación y de la escasez que caracterizan la etapa de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Expresidente, si atendemos al criterio de España, EEUU, Canadá y de varios países de la Unión Europea como Reino Unido, Francia y Alemania, que han reconocido a Juan Guaidó.

Las relaciones comerciales entre España y Venezuela son, pese a todos los problemas, bastante fluidas. Según los datos del Instituto de Crédito Exterior (ICEX), nuestro país es el segundo inversor en el país, sólo por detrás de Países Bajos. En total, una inversión que superaba los 21.000 millones en 2015, pero que en 2016 (último dato disponible) era sólo de 1.381 millones de euros. Una diferencia que viene motivada por los cambios contables fruto de la evolución de los tipos de cambio. 

La postura común de colosos como Telefónica, Repsol o Mapfre, con actividades en el país, es expresar prudencia. Distintas compañías consultadas por EL ESPAÑOL dejaron claro cuál es el problema que les impide expresarse libremente. “Mientras los reguladores y los ministros sigan siendo los mismos, no cambia nada y todo sigue su curso para nosotros. Obviamente, preferiríamos más estabilidad política, pero aún no ha cambiado nada para nosotros”, explican desde una multinacional con intereses en el país que prefiere no ser identificada para no sufrir represalias. 

Hiperinflación e inestabilidad

Las empresas españolas consideran que la mayor preocupación durante los últimos meses ha sido la hiperinflación, que ha afectado sus cuentas por el efecto del tipo de cambio. Por importante que sea el país para ellas, los resultados en Venezuela suponen ya una parte muy pequeña del resultado operativo de las empresas. Recuperar la normalidad, en cualquier sentido, favorecerá siempre a sus intereses.

Pocas empresas se expresan con claridad. Mapfre, por ejemplo, que llegó a Venezuela en 1997, se limita a subrayar que su prioridad son sus 500 empleados en el país. En diciembre de 2016 el patrimonio neto de la aseguradora en este país era de 55,9 millones de euros. El 30 de septiembre de 2018 ascendía a 15,6 millones de euros. Una reducción del 72% en dos años. En la presentación de resultados de 2017, Antonio Huertas fue muy claro: ¿Dejar Venezuela? Categóricamente no. Hemos hecho una gran empresa allí”.

Entre enero y septiembre, la facturación de Telefónica en el país fue de 16 millones, frente a los 88 millones del mismo periodo del año anterior. El resultado de explotación fue de un millón, frente a los 25 millones del ejercicio precedente. La compañía entró en el país en 2005 con la compra de Telcel. Y, para hacernos una idea de cómo han cambiado las cosas, basta recordar que hace sólo una década la facturación anual alcanzó los 2.611 millones y el resultado operativo, los 1.332 millones. 

Los pilotos no quieren volar

Iberia no ha querido pronunciarse al respecto. Pero desde hace dos semanas hace escala en Santo Domingo y ahí cambian los pilotos y las tripulaciones para evitar que pernocten en Venezuela. Desde el Sepla confirman que los pilotos de Air Europa no quieren dormir en el país y han pedido una solución a la aerolínea.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, afirmaba este lunes que llevan 20 años en Venezuela y que esperan seguir 20 más. Insistió en que "ningún país se ha hundido, siempre han terminado saliendo de situaciones difíciles” y que si la situación de empeora "lo de menos será Repsol, porque lo importante son los venezolanos".

La postura oficial de Repsol es que están trabajando con normalidad y a la espera. La compañía tiene derechos mineros en Venezuela sobre 8 bloques de producción/desarrollo, con una superficie neta de 853 km2.

Repsol, además, ha recibido en las últimas semanas seis cargamentos de petróleo procedentes del país. Enviados por la petrolera PDVSA, suponen parte del pago de la deuda que la compañía tiene con la española, aproximadamente unos 70 millones de dólares. En estos momentos la exposición patrimonial al país es de 795 millones de euros, según datos de la propia Repsol.  

BBVA considera que la situación en el país “no ha cambiado” y, por tanto, no han tomado medidas. “Desde el punto de vista del balance consolidado del Grupo BBVA la contribución de Venezuela es inmaterial y lo seguirá siendo en el corto plazo”, explica la compañía.

Concretamente, la valoración en libros de la filial, BBVA Provincial, asciende a 100.000 euros.