Logo de O2, la segunda marca de Telefónica, que mantiene dos precios por las limitaciones de las zonas reguladas.

Logo de O2, la segunda marca de Telefónica, que mantiene dos precios por las limitaciones de las zonas reguladas.

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Telefónica y O2, víctimas de una CNMC que no se esfuerza en analizar el mercado

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La Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) estableció en 2016 un sistema de regulación de precios al operador dominante, Telefónica. De esta manera, estableció un mapa en con las 66 ciudades en las que existe un nivel de competencia suficiente como para que todas las operadoras -incluyendo el dominante- tuviesen libertad para establecer sus tarifas.

El problema es que es una foto fija y no tiene en cuenta los cambios que se han venido produciendo en los últimos dos años, en los que los rivales de Telefónica no han parado de desplegar sus propias redes.

El requisito para ser zona competitiva era contar con al menos tres operadores con red propia de fibra óptica o cable con un mínimo del 20% de cobertura. En el resto de ciudades -el 65% de la población española- Telefónica está obligada a alquilar su red a sus competidores y sólo puede ofrecer tarifas que sean replicables, tras ser supervisadas por la CNMC. Como la competencia debe alquilarle la red -un coste añadido- Movistar no puede tirar precios.

Una situación con la que nunca ha estado conforme Telefónica, pero que ha vuelto a la primera línea tras el lanzamiento de O2 en junio. Precisamente por la existencia de estas zonas reguladas, O2 tuvo que ofrecer dos tarifas diferenciadas, una con 45 euros para zonas no reguladas y 58 euros para reguladas. Incluso adelantaron que -en la medida que se fuesen añadiendo nuevas ciudades a las zonas libres- las tarifas se irían equiparando a la más barata.

Pero ese momento no tiene pinta de que vaya a llegar, básicamente porque la CNMC no quiso introducir un sistema dinámico y 'pasa' de hacer su trabajo.

No es una prioridad para la CNMC 

En la presentación de la segunda marca de la operadora, el  director de Estrategia Multimarca del grupo, Pedro Serrahima ya solicitó al regulador que ampliase esta zona desregulada al menos a 250 municipios. Este es el número de ciudades en las que, según Telefónica, ya existen al menos tres operadores con despliegue propio de red. De hecho, Serrahima pidió a la CNMC que moviera ficha rápidamente, consciente de que la existencia de estas zonas reguladas es un freno para la nueva marca.

“Telefónica pide a la CNMC que revise la regulación”... “Telefónica tiene prisa. Y los clientes, también”, dijo Serrahima en junio. Pero nada ha cambiado y casi seis meses después, la CNMC sigue sin realizar ningún movimiento. De hecho, las informaciones confirmadas por este diario indican que esta desregulación no es una prioridad en estos momentos y que no está sobre la mesa. Incluso indican que cualquier cambio en el mapa de ciudades reguladas implicaría un proceso largo que, en estos momentos, no se está abordando. 

Con todo, en el sector indican que en estos últimos cinco meses que han transcurrido desde el lanzamiento de la nueva marca, muchas cosas han cambiado para O2. Hace un mes Vodafone denunció a la operadora por su política de dobles precios en función de la situación geográfica implantada, una para mercados regulados y otra para desregulados.

Vodafone denuncia las compensaciones de O2

Para blindar a los que pagan más, O2 estableció una compensación de hasta 220 euros cuando los clientes pasen a estar incluidos en la zona considerada libre. La operadora británica se quejó de la política de compensaciones a la que calificó de "flagrante vulneración de la normativa". Vodafone denunció ante la CNMC que estamos ante una estrategia para establecer el precio más bajo a los clientes regulados y así evitar la bajada del precio mayorista que debería realizar si equiparara los precios.

Frente a esta situación, desde Telefónica indicaron a este periódico que en ningún caso Telefónica tiene previsto regularizar a la baja -con carácter retroactivo- las cuotas mensuales de los productos convergentes marca O2 que comercializa a clientes en la zona no regulada, pues los precios que se han comunicado a CNMC y a los propios clientes son definitivos.

250 ciudades que podrían ser desreguladas

Fuera polémicas, lo cierto es que Telefónica no tendría que ofrecer estas tarifas en la medida que las zonas reguladas se ampliasen. Según indica O2 en su propia página web, ya hay condiciones de competencia en hasta 250 municipios, en los que ya hay tres redes de banda ultra ancha (fibra). Esto significa  ampliar en 184 municipios las actuales 66 ciudades consideradas libres.

Entre estos municipios que podrían pasar a la zona libre encontramos ciudades o capitales de provincia tan importantes como Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Bilbao, Vitoria, A Coruña, Santa Cruz de Tenerife, Pamplona, San Sebastián, Santander, Tarragona, Badajoz, Ourense o Girona.

Para colmo, los despliegues de la competencia han cambiado tanto que Telefónica está regulada en ciudades en las que existen otras redes completamente desplegadas y en las que ni siquiera tiene posición dominante

Presentación de Vodafone bit

Una batalla que tiene un nuevo frente tras la presentación de Vodafone bit, la nueva propuesta de Vodafone para combatir a O2 y a MásMóvil. La oferta de fibra y línea móvil de la operadora británica ofrece 25 gigas y 100 megas de fibra por 50 euros. Esto es cinco euros más cara que la tarifa no regulada de O2, pero ocho euros más barata que la regulada.

De esta manera, en zonas competitivas O2 puede ofrecer una mejor precio, pero no en la regulada. Si esto lo trasladamos a las ofertas de MásMóvil, la compañía que más clientes ha ganado en este segmento en los últimos tres meses, vemos que la compañía amarilla cobra 38 euros por su paquete más caro con ofertas similares.

En Telefónica consideran que el precio objetivo que debe de tener el servicio es de 45 euros, el punto de equilibrio entre competitividad y servicios, pero de momento, la CNMC sigue sin mover ficha para desregular estos municipios en los que ya hay tres redes, el único requisito del regulador para liberalizar sus precios.