Michael O'Leary, el consejero delegado de Ryanair

Michael O'Leary, el consejero delegado de Ryanair

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Ryanair se blinda de sus accionistas británicos ante un posible 'Brexit duro'

Faltan menos de seis meses para que cristalice el 'divorcio' de Reino Unido y la Unión Europea y las posibilidades de que no se alcance un acuerdo que mantenga los lazos económicos son elevadas. La situación tiene a las aerolíneas con los nervios de punta y, aunque no pierden la esperanza, no quieren perder ni un minuto para dejar los asuntos en orden para que el brexit duro no les pille desprevenidos.

Ryanair es una de las que se ha mostrado más vehemente en este asunto. Lleva meses alertando de que una ruptura sin acuerdo sería pésimo para el sector, pero tampoco pierden el ánimo al tiempo que dejan atados los cabos. 

"Bruselas está más agresivo y Londres es un caos. La situación es peor que hace un año". Así describía en su última visita a Madrid el ambiente entre ambas partes el portavoz de Ryanair, Kenny Jacobs. La irlandesa, que presentó este lunes sus resultados del primer semestre de su ejercicio 2019, insiste: "el riesgo de un brexit duro en marzo de 2019 está escalando".

Según la compañía, se confía en que Bruselas y Londres firmen un acuerdo de transición que durante 21 meses (de marzo de 2019 a diciembre de 2020) les permita operar con normalidad y adaptarse al nuevo escenario, "pero seguimos preocupados porque el tiempo para lograr ese acuerdo se agota". 

Ante este temor, la aerolínea ya ha avisado a sus accionistas: los que no sean miembros de la UE, perderán sus derechos de voto, aunque sean de Reino Unido. El objetivo es garantizar que la aerolínea siga cumpliendo con la normativa comunitaria que establece que más de la mitad de la compañía debe estar en manos de inversores de la UE.

"En caso de un brexit duro, nuestros accionistas de Reino Unido pueden convertirse en ciudadanos no comunitarios y esto puede hacer que Ryanair (durante un tiempo) quede mayoritariamente en propiedad y control de inversores no comunitarios, con lo que nuestra licencia de aerolínea de la UE podría estar en riesgo", explica la aerolínea a sus inversores.

Además, la irlandesa tiene la posibilidad de forzar la venta de acciones de aquellos inversores que no sean comunitarios, con lo que podría reclamar las acciones en manos británicas. Aún así, Ryanair asegura que "no está planeando ninguna acción encaminada a esto" ni en el peor escenario del brexit. ¿Qué pasará entonces? "Los británicos podrán mantener sus títulos después del brexit, pero perderán sus derechos de voto y sólo podrán vender sus acciones a un inversor comunitario", aclara.

Pero además, si hay un brexit sin acuerdo, los británicos no podrán comprar títulos ordinarios de Ryanair, aunque sí ADR; ni tampoco convertir sus acciones ordinarias en estos títulos, que también se quedarán sin derecho de voto hasta que Ryanair recupere el control europeo de la compañía.

En la misma línea que Ryanair, el holding IAG, también ha puesto límites a la titularidad de las acciones para preservar sus derechos de tráfico. La matriz de Iberia, British Airways, Vueling y Aer Lingus llevará un registro de los accionistas que no sean comunitarios y de los británicos. Además, ha marcado un límite al capital no comunitario (nunca inferior al 40%), y podrá forzar que los inversores británicos vendan sus acciones para reducir su peso en el capital.

Además, para no tener problema con los derechos de vuelo después de marzo, Ryanair espera obtener por parte de las autoridades británicas el certificado de operador aéreo. La aerolínea solicitó este permiso a principios de 2018 para apuntalar las tres rutas domésticas que opera en Reino Unido y que suponen aproximadamente un 2% del negocio de toda su red. Según la irlandesa, "están en vías de conseguirlo" antes de que acabe este año.

easyJet, British Airways y Ryanair, entre las más afectadas

La posibilidad de un brexit duro, que supondría la salida de la UE, del mercado común y de la unión aduanera, preocupa a las empresas de diferentes sectores, pero algunas, como las aerolíneas, supondría la imposibilidad de operar sus vuelos hacia Reino Unido de un día para otro si no cuentan con una licencia específica de este país.

Las compañías más expuestas a esta ruptura sin acuerdo son British Airways, easyJet, Thomas Cook Airlines y Ryanair, según Moody's. 

"La fuerte liquidez de British Airways, easyJet y Ryanair debería permitirles capear el impacto financiero de un brexit sin acuerdo, incluso si los vuelos se ven interrumpidos por un período prolongado", apunta la agencia de calificación.

Pero alerta de que un deterioro sostenido de la liquidez y las métricas clave, como serían la deuda bruta o la cobertura de flujo de efectivo, podrían llevar a calificaciones negativas. 

Además de Ryanair, la británica easyJet también se ha preparado para el peor escenario. En la última junta general de accionistas, la aerolínea activó su blindaje legal para que sus derechos de vuelo no se vean afectados si Reino Unido rompe, por las malas, con la UE.

Además de incentivar la entrada en el capital de inversores europeos para mantener la propiedad en manos de socios comunitarios, la aerolínea planea desplazar las licencias de sus pilotos hacia Alemania y Austria. La medida afectará a unos 1.400 pilotos, según Bloomberg, y no tocará a aquellos que operan de forma local en Reino Unido.

Esta decisión llega un año después de que la low cost creara una filial con base en Viena para mantener sus aviones en operación en la UE cuando el brexit se materialice, lo que hizo que registrara 110 aviones en suelo continental.

Aun así, Moody's también se muestra positiva y espera que Londres y Bruselas logren un acuerdo que minimice las distorsiones del sector aéreo, algo clave ya que no se dispone de un marco global aplicable en sustitución, como sí existen las reglas de la Organización Mundial del Comercio que se aplicarán a otras industrias.