Huelga de los trabajadores de cabina en Ryanair

Huelga de los trabajadores de cabina en Ryanair Jorge Barreno Madrid

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Ryanair reconoce en EEUU que tendría que indemnizar a sus pasajeros por las huelgas

  • La aerolínea informa a la SEC de que sus costes podrían incrementar a causa de la normativa europea que obliga a compensar por las cancelaciones.
  • Cancela 150 vuelos por la huelga de pilotos del próximo viernes en Bélgica, Suecia e Irlanda.
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Ryanair ha cerrado julio con 131,1 millones de pasajeros transportados. La cifra supone un aumento del 4% respecto al mismo mes de 2017 a pesar de que las huelgas de pilotos y tripulantes de cabina forzaron a la aerolínea irlandesa a cancelar un millar de vuelos, mientras que en julio del año pasado solo canceló 23.

Puede que el tráfico del primer mes entero de verano no se haya resentido, pero las cuentas de la low cost que dirige Michael O’Leary sí que podrían notar el impacto a final de año si no consigue relajar la conflictividad laboral en sus filas.

Sólo las cancelaciones de la última semana de julio, a causa de la huelga de pilotos en Irlanda y la de tripulantes en España, Portugal, Italia e Irlanda, está en el aire el pago de indemnizaciones que superarían los 33 millones de euros, según estimaciones de la plataforma Air Help. Pero el verano no ha acabado y sus pilotos en Irlanda, Bélgica, Holanda y Alemania siguen dispuestos a pelear con la compañía. Por el momento, a última hora del viernes, la aerolínea anunció la cancelación de 150 vuelos a causa de estas huelgas.

Hasta ahora, la irlandesa se ha enrocado en que la huelga es una “circunstancia extraordinaria” en los términos que señala el reglamento europeo de derechos de los pasajeros y defiende que “no aplica la compensación” en caso de cancelación. Sin embargo, Ryanair sabe que es más que probable que le toque pagar.

“No puede garantizarse que la compañía no incurra en un aumento significativo de los costes en el futuro debido al impacto de este reglamento si Ryanair experimenta una gran cantidad de retrasos o cancela vuelos, lo que podría ocurrir como resultado de cierto tipo de eventos fuera de su control”.

Así lo reconoce la aerolínea en el formulario 20 F que el regulador estadounidense -la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por su sigla en inglés)- obliga a presentar a las empresas extranjeras que tienen valores negociados en ese mercado. En el caso de Ryanair, sus acciones cotizan en el Nasdaq en forma de Recibos de Depósito Americanos (ADR).

Tal y como explica la aerolínea a la SEC, el reglamento obliga a compensar a aquellos pasajeros a los que se les haya denegado el embarque o cuyo vuelo haya sido cancelado o haya llegado a destino con más de tres horas de retraso. Estas compensaciones empiezan en 250 euros y pueden llegar a 600 euros, dependiendo de la distancia del vuelo y la causa de la cancelación. Sólo están exentas en caso de circunstancias extraordinarias como las climatológicas.

Además, en caso que un vuelo se retrase más de dos horas, la aerolínea está obligada a facilitar comida, bebida o, incluso, permitir que el pasajero llame por teléfono, así como alojamiento si el retraso ocurre durante la noche.

El reporte de Ryanair a la SEC se refiere al ejercicio 2017-2018, que finalizó el 31 de marzo, y aporta estos detalles normativos para explicar el impacto que tuvo la oleada de cancelaciones que vivió entre septiembre y octubre por el problema de planificación de sus pilotos y tripulantes.

Sin embargo, muestra que la aerolínea es consciente de que “los tribunales en varias jurisdicciones han ampliado la definición de ‘circunstancias extraordinarias’, lo que permite a más consumidores reclamar una compensación”.

Pone como ejemplo una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo en el que un pasajero ganó a KLM en una reclamación por un vuelo cancelado argumentando fallos técnicos, pero no comenta que en abril de este año el mismo tribunal dictó contra TUIfly al considerar que una huelga, ni aún en el caso de que sea ‘salvaje’ o ilegal, tampoco es una circunstancia extraordinaria.

“Además de pagar la compensación, Ryanair tiene ciertos deberes con los pasajeros cuyos vuelos han sido cancelados”, agrega la aerolínea en su reporte a la SEC. “En particular, tiene que reembolsar aquellos gastos razonables que les genere la cancelación, principalmente, alojamiento y comida”.

Resultados impredecibles

Ryanair no está ni a mitad de ejercicio fiscal, pero ya sabe que será un año complicado.

Al batacazo en Bolsa -con una caída de casi un 33% desde el pasado agosto-, se suma el aumento de costes que tendrá que afrontar derivado de las indemnizaciones por la cancelación de vuelos y, dependiendo de los acuerdos a los que llegue con su plantilla, de sus costes laborales. De momento, el mercado está castigando esta conflictividad, y en los últimos tres días los títulos de la irlandesa han caído casi un 8%, hasta los 12,90 euros.

“Los históricos resultados analizados en este documento pueden no servir como guía para el rendimiento futuro de Ryanair”, expone a los inversores estadounidenses. Entre las causas de su incertidumbre señala las habituales del sector aéreo (el precio del combustible, el volumen de tráfico o la disponibilidad de nuevos aeropuertos para seguir creciendo), pero dedica varias líneas a los asuntos que más le preocupan en los últimos trimestres: que se produzca un Brexit duro y las huelgas, especialmente de controladores aéreos. 

Sólo en el primer trimestre, los costes operativos de la aerolínea aumentaron un 18%, hasta los 1.708 millones de euros. De ese monto, casi 245 millones son los costes laborales (que aumentaron un 34%, debido por el aumento de sueldo que concedió a sus pilotos irlandeses para que no hicieran huelga en Navidad).

Pero la aerolínea reconoce también que los costes derivados de la aplicación del reglamento europeo de pasajeros aumentaron un 40%, “debido a los más de 2.500 vuelos cancelados a causa de las huelgas de los controladores aéreos en el trimestre y la alta propensión de los pasajeros a reclamar compensaciones”. En total, los costes de 'marketing, distribución y otros' -epígrafe donde enmarca el coste de las indemnizaciones-, aumentaron un 29%, a 129,7 millones de euros, en el primer trimestre del ejercicio 2019. Este monto es más de un tercio de lo que supuso esta partida el ejercicio anterior completo (322,3 millones).