La comisaria Margrethe Vestager asegura que su decisión no tiene motivos políticos

La comisaria Margrethe Vestager asegura que su decisión no tiene motivos políticos François Lenoir/Reuters

Empresas Sanción histórica

Cuatro preguntas (con respuestas) sobre el nuevo multazo de la UE a Google

  • La compañía recurrirá la sanción récord de 4.340 millones porque cree que pone en riesgo su modelo de negocio.
  • El iPhone no limita en absoluto el poder de mercado de Google porque su precio es mucho mayor que el de cualquier teléfono Android.
Bruselas

La dama impasible que aterroriza a las multinacionales tecnológicas estadounidenses ataca de nuevo. Después de sancionar a Amazon, AppleFacebookQualcomm -por motivos diferentes-, la comisaria de Competencia, la liberal danesa Margrethe Vestager, ha impuesto este miércoles una nueva multa récord de 4.340 millones de euros a Google por el caso Android, la más alta en la historia de la UE por abusos monopolísticos.

Vestager ya sancionó hace un año a Google con 2.420 millones por su servicio de comparación de precios Google Shopping, con lo que el castigo suma ya 6.760 millones de euros. La factura podría continuar subiendo, puesto que la compañía dirigida por Sundar Pichai tiene otro expediente abierto por su plataforma publicitaria AdSense. En el punto de mira de Bruselas están además otros buscadores verticales como Google MapsGoogle Hotel Finder Google Flights. El Ejecutivo comunitario no está tampoco convencido de que el gigante tecnológico esté cumpliendo sus obligaciones en el caso Google Shopping.

La compañía ya ha anunciado que recurrirá la sanción ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por considerar que amenaza su modelo de negocio. "Android ha creado más opciones para todo el mundo y no menos. Un ecosistema dinámico, una innovación rápida y precios más bajos son los sellos distintivos de una competencia sólida", ha dicho el portavoz de Google, Al Verney.

¿Compiten los teléfonos de Android y el Iphone en la misma liga?

La definición del mercado es una de las claves de este caso. A través de su control sobre Android, Google ocupa una posición monopolística en el mercado mundial (excluida China) de los sistemas operativos móviles inteligentes con licencia, con una cuota de mercado superior al 95 %, según el análisis de Bruselas. Para la Comisión, los teléfonos Android no compiten directamente con el iPhone, puesto que su sistema operativo iOS no se licencia para otros fabricantes que no sean Apple. El iPhone no limita en absoluto el poder de mercado de Google porque su precio es mucho mayor que el de cualquier teléfono Android y es difícil pasarse de un sistema a otro. En contraste, Google niega que su posición sea de dominio y sostiene que sí compite de tú a tú con el iPhone. A su juicio, Android ha sido un motor de competencia en el mercado que ha hecho aumentar la innovación y bajar los precios para los clientes.

¿Abusa Google de su posición dominante?

Vestager sostiene que el gigante estadounidense ha impuesto restricciones ilegales a los fabricantes de móviles cuyo objetivo último es garantizar que el tráfico de los teléfonos Android se redirige al motor de búsqueda de Google, su principal fuente de ingresos. Para ello, obliga a los fabricantes a preinstalar Google Search y su navegador Chrome; les da incentivos económicos para que promocionen estas aplicaciones; y frena el desarrollo de versiones modificadas (conocidas como Fork Android). El resultado es que más del 95% de las búsquedas en los teléfonos de Android se hacen vía Google Search, mientras que en los dispositivos de Windows, donde no está preinstalado, el porcentaje cae al 25%. "Estas prácticas han privado a sus rivales de la oportunidad de innovar y competir por sus propios méritos", critica la danesa.

Google responde que la preinstalación de aplicaciones es imprescindible para que los teléfonos Android puedan funcionar desde el minuto cero y competir en pie de igualdad con el iPhone. Pero los usuarios tienen plena libertad y muchas facilidades para descargarse aplicaciones rivales, algo que hacen por ejemplo con Opera o Firefox. Según Vestager, la preinstalación crea un sesgo a favor del statu quo y los clientes apenas recurren a apps rivales. La compañía de Sundar Pichai defiende además que los acuerdos antifragmentación son imprescindibles para garantizar la estabilidad del sistema, pero tampoco limitan la competencia porque son opcionales.

¿Cuestiona Bruselas el modelo de negocio de Android?

Google compró Android en 2005 cuando se dio cuenta de que el negocio de internet empezaba a trasladarse a los móviles. En aquel momento sólo existían plataformas cerradas como el iPhone o la Blackberry y Google no tenía garantías de que sus servicios siguieran llegando a los consumidores. Android se distribuye gratuitamente a los fabricantes y la compañía recupera su inversión gracias a la capacidad de poder competir por la atención de los usuarios en los móviles y lograr así ingresos publicitarios. "Nos preocupa que la decisión de la Comisión perjudique a este equilibrio cuidadoso que hemos logrado con Android y que envíe señales preocupantes a favor de sistemas cerrados y privados frente a las plataformas abiertas", se ha quejado el consejero delegado de la empresa.

¿Empezará a cobrar Google por las licencias de Android?. La compañía mantiene todas las opciones abiertas. Bruselas le ha dado un plazo de 90 días para poner fin a sus prácticas abusivas, algo que debe empezar por cambiar las condiciones de sus contratos  con los fabricantes, según Vestager. La comisaria de Competencia no cree que la decisión obligue a Google a cambiar su forma de operar. "Esto no es un juicio sobre un modelo de negocio. Todavía tienen posibilidades para monetizar su sistema operativo. Los ingresos de su app store son bastante importantes", ha dicho.

¿Es una decisión política?

Es la tesis de la administración estadounidense: a falta de gigantes tecnológicos europeos, Bruselas se dedica a tratar de asfixiar a las compañías norteamericanas que triunfan. "Tu dama de los impuestos odia realmente a EEUU", le dijo Donald Trump al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, durante la reunión del G-7 en Canadá, en referencia a Vestager. El hecho de que Bruselas haya retrasado una semana la multa a Google para que no coincidiera con el viaje de Trump a Europa tampoco disipa las dudas sobre motivaciones políticas. Pero la comisaria de Competencia ha vuelto a insistir en que la decisión no tiene nada que ver con el "contexto político" sino que se limita a aplicar las reglas de la UE. "He hecho mi propia verificación sobre la primera parte de esa frase: soy mujer y trabajo con impuestos, así que es correcta al 100%. Pero la segunda parte no es correcta porque me gusta mucho EEUU", bromea Vestager.