Francisco Reynés, presidente de Naturgy.

Francisco Reynés, presidente de Naturgy.

Empresas

Naturgy invertirá 8.400M hasta 2022 y elevará el dividendo hasta 1,59 euros

  • La rebautizada Gas Natural Fenosa presenta su plan estratégico para los próximos cinco años con foco en la eficiencia y el crecimiento orgánico.
  • Promete repartir al menos 6.900 millones en dividendos a sus accionistas hasta 2022.
  • El plan contempla una depreciación de 4.900 millones en el valor de sus activos, sobre todo de generación eléctrica convencional en España.
Londres

Naturgy se presenta en sociedad prometiendo una lluvia de dividendos para sus accionistas. La energética invertirá 8.400 millones de euros hasta 2022 y elevará el dividendo de sus accionistas en un 59%, desde el euro por título actual hasta 1,59 euros.

El nuevo plan estratégico de la antigua Gas Natural Fenosa supone el reparto de, al menos, 6.900 millones de euros en los cinco años que abarca. Esta cantidad puede elevarse en otros 2.000 millones -a través de recompra y amortización de acciones- en caso de que no se concrete ninguna operación de crecimiento inorgánico, es decir, ninguna adquisición o fusión atractiva a las que dirigir ese monto.

El dividendo se elevará ya este año un 30%, hasta los 1,30 euros por acción, y en los años posteriores hasta 2022 lo hará un 5% anual, según el plan estratégico de la multinacional. Tras la salida de Repsol, el 'triunvirato' de accionistas de la energética lo sigue liderando Criteria Caixa (24%) junto con el fondo GIP y Rioja Bidco (CVC y Alba), ambos con un 20% del capital.

En los cinco años que tiene por delante la compañía, el objetivo es lograr "un sólido posicionamiento" en el entorno de la transición energética global. En este sentido, el presidente ejecutivo de la energética, Francisco Reynés, ha defendido "el papel relevante del gas y de las energías renovables en este proceso". 

"Estamos obligados a adaptar nuestro modelo al entorno en el que opera y a la sociedad, la transición energética es una oportunidad que nos obliga a ser más competitivos y más ágiles", ha señalado Reynés ante un centenar de analistas en Londres.

Además, los activos de infraestructura de la compañía tendrán también un papel clave, ya que servirán para apoyar el proceso de electrificación al que atienden las economías en la descarbonización, y apunta a una mayor penetración del gas en los países donde opera. Por otra parte, el ejecutivo asegura que el cliente será "el centro de su ecuación", una postura que todas las compañías que no lo hacen aún van a adoptar hacia futuro.

Inversiones y depreciación de activos

En los cinco años que abarca el plan, Naturgy prevé invertir 8.400 millones de euros. De ese monto, 5.300 millones se dedicarán a crecimiento, con especial énfasis en los negocios de Gas y Electricidad (36%). Al negocio de Infraestructuras en Latinoamérica se destinará un 27% de la inversión, alrededor de 1.430 millones. 

La inversión, eso sí, se reduce en unos 200 millones anuales respecto al interior plan estratégico 2015-2017, aunque "aumenta el peso de las inversiones de crecimiento orgánico respecto a los años anteriores", destaca. "Estamos dispuestos a transformar la compañía focalizando todos los esfuerzos en la creación de valor para nuestros negocios, nuestros accionistas y nuestros clientes", ha subrayado Reynés.

Reynés ha avanzado que ya se han identificado "mercados y negocios en los que se quiere estar y mercados y negocios en los que no queremos estar". A esto agregó que del plan de desinversión de 3.000 millones que tienen marcado, 2.700 millones ya se han ejecutado.

El objetivo es posicionarse en países que fomenten la seguridad jurídica y el desarrollo en entornos estables para garantizar el crecimiento y la rentabilidad de los negocios. En este proceso, Naturgy espera reducir el peso de la operación española a un 40% para 2022, desde el alrededor de 50% actual, ganando músculo en otros mercados internacionales. "Queremos reducir el número de geografías y estar más centrados, gracias al crecimiento que ya se ha identificado, mejorar el nivel de porcentajes que otros países están incluyendo en los resultados", ha explicado Reynés.

Además, la energética quiere más diversificación en los mercados en los que se mantenga y pondrá "mayor ambición en aumentar la contribución de las actividades reguladas y un perfil más eléctrico". A futuro, Naturgy espera que "al menos el 70% de su negocio esté ligado a actividades de infraestructuras reguladas y la mitad al negocio eléctrico". Espera aumentar también el peso de la actividad servicios, hasta al menos un 10%.

El nuevo plan contempla además un ajuste en el valor de sus activos de 4.900 millones antes de impuestos, de aplicación en el primer semestre de 2018. La depreciación se ha realizado a la vista del nuevo entorno macroeconómico, las perspectivas del sector energético y las hipótesis en que se basa la nueva hoja de ruta.

Este ajuste se recae sobre todo en los activos de generación eléctrica convencional en España y no tendrá impacto en la remuneración al accionista, aunque sí en el ejercicio 2018. A partir de 2019, asegura la compañía, tendrá un "efecto positivo" en los resultados. La rebaja se explicará en la presentación de resultados del primer semestre, el mes que viene.

"Tras esta reducción (de activos) tendremos una base de activos clara", ha asegurado Reynés, que ha defendido que había que poner "en un valor adecuado" estos activos de generación de energía convencional en España.

Objetivos financieros del plan

El objetivo de la Naturgy que comanda Reynés es ser "un player internacional centrado en la creación de valor". El plan estratégico 2018-2022 "busca invertir y hacer crecer" a la compañía, pero "siempre con estricta disciplina, ganando tamaño sólo si creamos valor para los accionistas y cumplimos los parámetros de rentabilidad, calidad de servicio y seguridad que nos hemos marcado", ha añadido el presidente.

Esta nueva hoja de ruta se marca como meta para 2022 un Ebitda de 5.000 millones, un beneficio neto de 1.800 millones y un flujo de caja libre medio anual de 1.800 millones. Según Reynés, el plan para el quinquenio es "realista, ambicioso y buscará aprovechar el posicionamiento actual de la compañía para maximizar las oportunidades de crecimiento industrial", algo que llevará a la energética a cumplir su promesa de remuneración creciente al accionista.

Según el ejecutivo, las líneas financieras del plan se centrarán en la reducción del gasto operativo, la optimización de las inveriones (capex) y en la estricta disciplina de inversión, con foco en el crecimiento orgánico. "No estamos obsesionados con ser los más grandes, sino los que más valor generemos", ha reiterado Reynés haciendo referencia a que "no se descartan" las oportunidades de crecimiento inorgánico pero, si se hacen, deberán cumplir "las reglas de oro" y marcar un mínimo de retorno a la inversión. En todo caso, apuntó, el impacto financiero de estas potenciales oportunidades no están reflejados en el plan.

Según el plan, la compañía se compromete a reducir los gastos operativos anuales en 500 millones de euros para 2022. Para lograrlo, se analizarán las actividades que no forman parte del negocio principal de la compañía, un proceso que ya inició hace meses, y la asignación de funciones operativas a cada unidad de negocio. La digitalización será clave para mejorar aquellas unidades por las que sí continuará apostando.

En cuanto a la deuda, Naturgy espera mantener el coste de la deuda en los próximos años en los niveles actuales (en torno al 3,5%), de forma que la deuda neta se mantendría en unos 16.400 millones de euros.