Ana Botín, presidenta del Santander, durante la presentación de resultados 2017.

Ana Botín, presidenta del Santander, durante la presentación de resultados 2017.

Empresas ESCASO MARGEN SIN UNIÓN BANCARIA

Botín no ve fusiones transnacionales en Europa sin el euro circulando libremente

Cree que tampoco ayuda la penalización que suponen los excesivos requisitos de capital a los grandes bancos.

Hace unos días la consejera delegada de Bankinter, Dolores Dancausa, daba prácticamente por cerrada la reestructuración bancaria en España, a falta de algunos pequeños flecos, pero abría la puerta a que se produjeran operaciones transnacionales en Europa. Nada más lejos de la realidad, a tenor de lo que piensa la presidenta del Banco Santander, Ana Botín.

Este miércoles, en la presentación de resultados de la entidad, cerraba a cal y canto esa puerta. “Para que las operaciones transnacionales significativas se produzcan sería necesaria que el euro circule libremente. Algo que no ocurre ahora. Y también un único fondo de garantía de depósitos, que tampoco lo hay”, comentaba Botín.

Dos cuestiones clave para poder empezar a hablar de estas cuestiones. Pero no las únicas. Cree la presidenta del Santander que, además, “habría que ver que el precio fuera interesante y que no se penalice a los grandes bancos con mayores aportaciones de capital”.

Por todo ello, descartaba Botín esta eventualidad. “El banco no tiene ningún plan para comprar nada en Europa”, aseguraba. Algo que no hacía extensible a las novedades digitales que pudieran producirse a corto plazo.

El gancho de Openbank para operaciones digitales 

Un terreno donde la presidenta del Santander sí dejaba caer el interés del banco en lanzar iniciativas comerciales en otros países europeos, aprovechando la plataforma de la filial digital Openbank y el gran reconocimiento que la ‘marca Santander” tiene en mercados como el alemán o el de los países nórdicos.

Además de abordar los temas más candentes de la actualidad del banco, como los derivados de los frentes judiciales abiertos tras la integración del Banco Popular, las reestructuraciones de personal, presentes y futuras, por esta compra, o las consecuencias que para el negocio bancario tiene la incertidumbre política que se vive en Cataluña, Ana Botín aprovechaba el planteamiento de una cuestión sobre la brecha salarial para defender la necesidad de un mayor incremento de las mujeres en los puestos directivos.

Dificultades para aumentar el número de directivas

Llegan al 35% en el consejo del banco y al 40% en el comité de dirección del Santander en Gran Bretaña. Pero no es suficiente. “Estamos prácticamente igualados en salarios a igualdad de puestos”, reflexionaba la presidenta del Santander. Pero no sucede lo mismo a la hora de que las mujeres lleguen a los puestos más altos de la estructura organizativa de la entidad. “Un 55% de la plantilla son mujeres, pero solo el 20% ocupan puestos directivos”, reconocía Botín.

Una situación que, a pesar de los avances registrados en los últimos años, resulta difícil de corregir. Por varios motivos. “Porque no hemos sido lo suficientemente ágiles en incorporar mujeres”, se lamentaba la presidenta del banco. Y también porque se trata de un tema complicado de resolver por la dificultad de encontrar en España los perfiles adecuados. “Muchas veces nos vemos obligados a contratar fuera”, zanjaba la presidenta de la entidad.

Sin exclusiones impositivas. O todos o ninguno

Como había ocurrido en las presentaciones de resultados previas -las de Bankinter y Bankia-, también en la del Santander salía a la palestra la polémica propuesta, tanto del PSOE como de Podemos, de crear un impuesto exclusivo para la banca.

Como era previsible, Botín salía en tromba para señalar que, de plantearse este impuesto, no debería ser exclusivo para las entidades financieras. “La tasa impositiva debe ser la misma para todas las empresas. Los bancos somos una empresa más. Tener una tasa diferente no se justifica”, decía.

En 2019 acabarán los ajustes de personal por el Popular

En línea con esta apreciación, Botín aprovechaba la ocasión para apuntar que el Santander había contribuido a que España saliera de la crisis con la aportación de 3.000 millones de euros -casi todos a la Sareb, el banco malo presidido por Jaime Echegoyen- y con la compra del Banco Popular, “una buena operación que ha contribuido a dar estabilidad a miles de clientes y accionistas”.

Respecto a la reestructuración de personal que se está llevando a cabo tras la adquisición del Banco Popular, el consejero del Santander, José Antonio Álvarez, se mostraba convencido de que finalmente la regulación en los servicios centrales de ambas entidades alcanzará a los 1.100 efectivos planteados inicialmente, debido a las “buenas condiciones pactadas”. Y, en relación al próximo ajuste en las oficinas, decía Álvarez que se trata de un “proceso más continuo y progresivo”, que, en cualquier caso, “estaría todo acabado a finales de 2019”.