Carles Puidgemont, durante el pleno de este miércoles.

Carles Puidgemont, durante el pleno de este miércoles. Albert Gea / Reuters

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La catalana Scytl le dice ‘no’ a Puigdemont para contar los votos del 1-O

La razón: los posibles problemas legales. Otras grandes firmas del sector no han sido contactadas.

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Es una de las grandes empresas del sector de voto electrónico y tecnología electoral. Scytl nació en Barcelona y tiene su sede principal allí. La Generalitat le pidió que se encargara del recuento de los votos del referéndum del 1 de octubre.

¿La contestación? La compañía, cuyo consejero delegado es miembro del consejo consultivo del consorcio Diplocat, se negó ante las posibles implicaciones legales que podría tener la participación en la consulta. Otras empresas del sector en España no han sido contactadas por el Gobierno catalán, por lo que todo apunta a que será el propio Ejecutivo quien se encargue con tecnología y equipos propios de estas tareas.

Según explican varias fuentes conocedoras de las conversaciones, Scytl ha sido contactada por el Gobierno presidido por Carles Puigdemont con el objetivo de que fuera la empresa encargada de llevar a cabo el recuento de votos. El temor a que le acusen de “cooperación necesaria” en la comisión de un posible delito ha hecho que hayan declinado la oferta.

Este medio se ha puesto en contacto con el departamento de Vicepresidencia de la Generalitat de Cataluña y también con la propia compañía, que no ha querido hacer ningún comentario al respecto.

Experiencia en el sector

Scytl tiene experiencia de sobra en contrataciones con la administración catalana. De hecho, en 2010, según precisa en su propia web, la división electoral de la Generalitat adquirió la plataforma para uso continuo en las elecciones, que utilizó por primera vez durante las elecciones de 2010.

Dos años más tarde, la compañía catalana ganó a Indra el concurso convocado y se hizo con todo el proceso en las elecciones de noviembre de 2012, en las que el ‘convergente’ Artur Mas revalidó la mayoría. Tres años más tarde, en 2015, fue la empresa semipública la que le arrebató el contrato por el que ingresó 1,32 millones de euros.

Incluso, su propio consejero delegado, Pere Vallés, es miembro del consejo consultivo de Diplocat, el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña, un consorcio impulsado por la Generalitat dedicado a la promoción internacional de la comunidad. Comparte sillón con Albert Castellón, quien fuera director general durante más de una década de Cervezas Moritz, o con Carme Ruscalleda, cocinera y empresaria.

Las otras empresas

Uno de los mayores rivales de Scytl en España es Indra. Con la empresa, cuyo mayor accionista es el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), ha mantenido varios enfrentamientos. Según fuentes del mercado, esta firma no ha sido contactada por el Gobierno catalán para el recuento. Y en caso de que hubiera una petición, no lo haría por los mismos riesgos legales.

¿Y el resto? Otras dos grandes compañías que también se encargan de construir tecnología con la que llevar a cabo recuentes se mantienen al margen. Una de ellas es Ibermática, el conglomerado tecnológico con sede en San Sebastián y un negocio de unos 230 millones de euros al año y una plantilla de más de 3.000 empleados que se ha encargado del recuento en varias de las elecciones vascas de los últimos años. Un portavoz de la empresa asegura que nadie de la Generalitat se ha puesto en contacto con la empresa para ofrecer participar en el recuento.

Otra de las compañías españolas que lleva a cabo estas tareas es Odec, compañía con una plantilla de casi 200 empleados y unos ingresos anuales de unos 11 millones de euros,que ha llevado a cabo el último recuento de avales y votos del PSOE. Una portavoz asegura que tampoco ha habido ningún contacto con la Generalitat.

El antecedente es el referéndum del 9 de noviembre de 2014. En esa ocasión, quien lideró todo el proceso tecnológico fue el Centre de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI). Fuentes del sector explican que lo lógico sería que se llevara a cabo con personal interno, pues “conocen muy bien los requerimientos funcionales ya que han gestionado sus propias elecciones y utilizarían desarrolladores propios para construir una solución de transmisión y consolidación básica”.