La presidenta de Prosegur, Helena Revoredo, junto a su hijo Christian Gut, a la derecha, y el presidente de BME, Antonio Zoido.

La presidenta de Prosegur, Helena Revoredo, junto a su hijo Christian Gut, a la derecha, y el presidente de BME, Antonio Zoido.

Empresas DIVIDENDO EXTRAORDINARIO

La familia Revoredo amasará 210 millones con Prosegur Cash

Los accionistas se repartirán el 55% de los 820 millones captados por la filial. El resto, para inversiones.

¿Que va a hacer Prosegur con los 825 millones de euros que va a ingresar con la salida a bolsa inicial del 25% de Cash, su filial de transportes blindados, y del 27,5% si finalmente se asignan las acciones adicionales por los bancos colocadores? Todo está atado y bien atado.

Algo menos de la mitad de ese dinero captado en la OPV -un mínimo de 300 millones y un máximo de 400- se destinará a inversiones en nuevas tecnologías y a ampliar los negocios de seguridad y alarmas, con el claro objetivo de que Prosegur Cash lidere el proceso de consolidación en el sector de distribución del dinero en efectivo.

Otra parte de lo ingresado -una cantidad a determinar- se destinará a fortalecer la propuesta de valor del grupo de seguridad, mediante el reequilibrio de todas las carteras comerciales y la redistribución entre todas las divisiones de negocio.

El consejo decidirá el importe del dividendo

Y por último, un retorno en efectivo de otros aproximadamente 400 millones a repartir entre los accionistas de Prosegur. “Esta retribución no será cobrada de manera inmediata”, comentan desde la empresa de seguridad presidida por Helena Revoredo. “Y la cantidad no es definitiva. Será el consejo el que determine todas estas cuestiones dentro de unas semanas”, añaden las mismas fuentes.

En el caso de que esa cantidad quedara fijada en esos 400 millones, el reparto entre los actuales accionistas está claro. Basta coger el listado de los accionistas de Prosegur para ver que Helena Revoredo recibiría unos 210 millones de euros por sus algo más de 309 millones de acciones, a un precio de 0,685 euros por título. Ingreso que permitirá a Revoredo incrementar un 10% su actual fortuna, cuantificada, según la revista Forbes, en 2.100 millones de dólares.

Su hijo mayor, Christian Gut, consejero delegado de Prosegur y presidente de la nueva filial Cash, cobraría algo más de 1,2 millones por los 1,81 millones de acciones, equivalentes al 0,294% de la empresa de seguridad.

Los fondos, casi 60 millones por su 13,68%

A partir de aquí, el conjunto de los fondos que figuran como accionistas significativos de la multinacional (Cantillon, Oppenheimer, Fidelity e Invesco), que suman un 13,68% del capital de Prosegur, se repartirían unos 58 millones con este dividendo extraordinario derivado de la salida a bolsa de estas filial de transportes blindados.

De los 412,5 millones de acciones que finalmente se vendan -los 375 millones de la oferta más la asignación de 37,5 millones de títulos adicionales por la alta demanda- llevarían el porcentaje finalmente liberado de la matriz al 27,5%.

Conocido ya el precio de salida, en esos 2 euros por acción, la familia Revoredo acudía este viernes a la sede de la Bolsa de Madrid para dar el simbólico ‘toque de campana’ previo al inicio de la andadura bursátil de la nueva empresa. En su primera sesión, la nueva empresa subía un 3%, hasta 2,06 euros, con lo que la capitalización asciende desde los iniciales 3.000 millones a los 3.090.

Soros invierte 200 millones

Finalmente, el reparto accionarial de Prosegur Cash queda compuesto por el 72,5% que ostenta la matriz -un 51% directamente a través de la matriz y otro 24% que mantendrá Prosegur Assets Management (PAM) -sociedad controlada al 100% por Prosegur-, y el 25% que sale a cotizar con una capitalización de 750 millones de euros.

De los 412 millones de títulos que se moverán en el parqué -cuando dentro de unos días se cubra la asignación adicional-, al menos 100 millones han sido adquiridos por el inversor estadounidense de origen húngaro George Soros, y otro paquete similar ha ido a manos del fondo Moore Capital. En ambos casos, han pagado unos 200 millones de euros.