El equipo directivo de Snapchat en los momentos previos a la salida.

El equipo directivo de Snapchat en los momentos previos a la salida. Lucas Jackson / Reuters

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Bofetón de realidad a Snapchat: se desinfla más de un 20% después del 'subidón' del estreno

De los siete analistas que hoy por hoy siguen a la compañía, ninguno recomienda comprar y coloca el precio objetivo en 16,8 dólares, otro ajuste de más del 20%. Su valoración es muy superior a la de Facebook o Twitter.

Un bofetón de realidad para Snap, la empresa propietaria de la aplicación de mensajería efímera Snapchat. Los dos primeros días en el parqué de Wall Street fueron una 'fiesta' entre los inversores: subió en esas dos jornadas casi un 60% respecto al precio de salida. Ahora, llega el ajuste. Esta semana se ha desplomado casi un 20% y su valoración se queda por debajo de los 25.000 millones de dólares. Pero los analistas que siguen a la tecnológica esperan que el ajuste sea aún mayor.

El estreno de Snap fue el segundo más importante del último lustro en la bolsa de Estados Unidos. Se estrenó el pasado jueves con un precio que no se situaba, precisamente, en el rango más alto de lo previsto. Cada acción se valoraba en 17 dólares. Sin embargo, seis horas y media después de la cotización, la compañía ganaba casi 10.000 millones de capitalización bursátil.

En la jornada del jueves se cambiaron de manos más de 200 millones de acciones, lo que supone unos 5.000 millones de dólares al precio al que se cerró esa primera jornada. La euforia fue más que evidente: subió un 44%. Siguió durante la jornada del viernes, cuando subió otro 10,6%.

Un ajuste continuado

La euforia no duró mucho entre los inversores. Este lunes las acciones se desplomaron un 12%. ¿La razón? Se dieron a conocer las valoraciones de los analistas y no eran precisamente halagüeñas. De los siete que cubren la empresa, cinco de ellas recomendaban vender, mientras que sólo dos planteaban mantenerla. Ninguno de ellos planteaba comprar.

Este martes el ajuste se mantuvo: las acciones perdieron otro 9,8% y se hunden muy por debajo del precio de ese primer cierre del jueves en el estreno.

Uno de los analistas de la firma Pivotal Research aseguraba en una nota que Snap es una compañía "prometedora con una significativa oportunidad por delante". Sin embargo, cree que está "sobrevalorada".

¿Cuál es su valoración hoy? Se sitúa alrededor de los 25.000 millones de dólares, después de los dos ajustes de esta semana. Pese al recorte, ese 'precio' supondría 26 veces los ingresos previstos para este año 2017 (935 millones de dólares), según la consultora de publicidad eMarketer.

La comparación con Facebook y Twitter

Si hay dos compañías cotizadas con las que se puede comprar Snap son Facebook y Twitter. Son redes sociales con la publicidad como el pilar fundamental de su negocio. ¿Cómo está valorado la aplicación de mensajería efímera respecto a los otros dos? 

Si se analizan las cifras de Facebook, el valor de ésta está mucho más ajustado respecto a su previsión de ventas. La compañía tiene una capitalización bursátil de 396.000 millones de dólares y unos ingresos previstos, según el consenso del mercado recogido por Bloomberg, de 37.000 millones. Es decir, cotiza a un nivel 10 veces superior a sus ventas de 2017, muy lejos de las cifras de Snap.

¿Y en Twitter? La capitalización suma 11.200 millones de dólares, mientras que la previsión de ventas es de 2.376 millones de dólares, según la agencia estadounidense. Es decir, cuatro veces más.

Un negocio en rojo

Snap cerró 2016 con unos ingresos de 404 millones de dólares. Ha multiplicado casi por siete respecto a los 58 millones registrados un año antes. De cada uno de sus usuarios diarios generan 1,05 dólares.

El negocio de Snapchat sigue teñido de rojo, cada vez, más intenso. El año 2016 lo cerró con unas pérdidas de 514 millones de dólares, es decir un 27% más respecto a los 380 sufridos un año antes. Y lo que más ha llamado la atención es una frase en los riesgos señalados en su folleto: “Hemos incurrido en pérdidas operativas en el pasado, esperamos seguir incurriendo en el futuro y puede que nunca logremos o mantengamos la rentabilidad”.