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Era una final histórica porque, por primera vez, un tenista español iba a ganar en Shanghái. Lo que no pudieron hacer Rafa Nadal, David Ferrer y Roberto Bautista lo ha conseguido Alejandro Davidovich Fokina [Narración y estadísticas del partido con la victoria de Davidovich ante Rafa Jódar].

El malagueño pasó por todos los estados de ánimo posibles en el territorio chino, donde acumula ya una racha de 10 victorias consecutivas tras su triunfo en Chengdu en septiembre. Perdió el primer set de forma estrepitosa y se rehizo de manera sobresaliente para convertir el sueño de Jódar en una pesadilla.

Con la victoria en Shanghái, Davidovich se convierte ya en el quinto jugador en ganar tres títulos o más en el circuito esta temporada. En su segunda final de un ATP Masters 1000 (la anterior fue en Montecarlo 2022, donde perdió ante Tsitsipas), dio una auténtica masterclass de resiliencia.

El primer set fue demoledor para Fokina con un contundente 6-1 en la que era su segunda final de un Masters 1.000, la primera data de 2022. 27 minutos duró la primera manga en el territorio chino y demostrando que la presión no es algo que le afecte, Jódar, de 20 años, tan solo le brindó al malagueño la oportunidad de hacer un juego.

La final empezó muy igualada a pesar de que el marcador no reflejara lo mismo. Ambos tenistas españoles mostraron un gran nivel, pero Fokina fue quien más falló. Golpes a la red, globos que se fueron y alguna derecha que se fue larga empezaron a pasarle factura a Fokina.

Leyó muy bien el partido Jódar, consciente que debía ser más agresivo rompía el servicio a su rival y haciendo gala de su derecha poderosa en un abrir y cerrar de ojos ya tuvo el primer set a su favor 0-3. Muy sólido el madrileño ante un Davidovich que se vio muy pronto lejos en el marcador.

De nada le sirvió al malagueño defender con éxito el siguiente juego en su servicio, porque Rafa Jódar no le daba ningún respiro y él seguía acumulando errores no forzados.

Con un revés paralelo firmó el segundo break del partido en un escenario que no se preveía. Muy superior el madrileño, muy agresivo y acertado con golpes infalibles, sin apenas cometer errores movió a Davidovich por toda la pista, quien no encontraba resquicios en el juego sólido de su rival.

Contra viento y marea

La experiencia en el tenis es un grado y cuando lo fácil hubiese sido que Davidovich se hubiese ido mentalmente del partido, el andaluz provocó un cambio del guion en la final. Ya en el primer juego de la segunda manga se le vio con más ritmo y confianza. Además, llevárselo de forma sufrida ante un Rafa Jódar que seguía sin fallar era un plus.

Fue entonces cuando al madrileño le tocó sufrir el arreón de su rival. Con los saques abiertos lograba mantener su servicio, aunque la superioridad que había demostrado en el primer set había desaparecido por completo.

A pesar de la igualdad en el segundo set (2-2), las sensaciones eran que Davidovich estaba mejor en el partido, sin embargo, fue entonces cuando llegó la primera rotura por parte de Rafa Jódar.

Fokina empezó a cometer errores con el revés paralelo y la derecha y se dejó remontar en un juego que era prácticamente suyo. Pintaba mal la final para el malagueño, que no había roto hasta ese entonces el servicio de Jódar y había perdido el servicio ya en tres ocasiones.

Se recompuso el número 26 del mundo y subió aún más el nivel con el que había comenzado la segunda manga para hacer el contrabreak con un 'passing' espectacular tirándose al suelo para llegar a una dejada del madrileño.

Con 3-3, la final entró en su momento álgido con los dos tenistas españoles mostrando un nivel superlativo. Los siguientes tres juegos se resolvieron después de más de cinco minutos en cada uno de ellos y sin que Davidovich pudiera romper a Jódar y viceversa.

Sin que ninguno diera su brazo a torcer, el segundo set se decidió en un tie-break en el que Davidovich fue capaz de remontar y llevar el partido a la tercera y última manga.

Todo o nada

El set definitivo puso a prueba la fortaleza física y mental de ambos tenistas. Tras repartirse varios breaks en los primeros juegos, quedó claro que el desgaste empezaba a ser determinante.

Jódar, castigado por el esfuerzo acumulado durante una semana excepcional, perdió terreno ante un Davidovich que supo aprovechar la situación para colocarse 4-2 y, más tarde, 5-3. El título estaba a solo un juego. Pero el madrileño aún tenía algo que decir.

Pese al cansancio, encontró fuerzas para reducir la diferencia hasta el 5-4 y prolongar la lucha, aunque los calambres y las dificultades para moverse evidenciaban que su cuerpo estaba llegando al límite.

Todo dependía ya de Davidovich. A un solo juego de lograr el mayor éxito de su trayectoria y de escribir un capítulo inédito para el tenis español, el malagueño tenía la oportunidad de cerrar una semana inolvidable. Y no falló.

Alejandro despejó cualquier duda con un juego en blanco, sin conceder margen a los nervios ni permitir que el desenlace se complicara. Apenas terminó el último punto, se dejó caer sobre la pista, consciente de la dimensión de lo que acababa de conseguir: su primer Masters 1.000 y un lugar en la historia del torneo de Shanghái.

La victoria también le permite alcanzar la mejor posición de su carrera en el ranking mundial, el puesto número 13. Con este triunfo, suma su tercer título en 2026, tras los conquistados en Mallorca y Chengdu. Solo Jannik Sinner y Ben Shelton acumulan más trofeos que él en lo que va de temporada.

Jódar se queda a las puertas del título, pero su actuación en la final refuerza las expectativas sobre su futuro. Davidovich, por su parte, culmina la semana con el mayor premio de su carrera. Shanghái vuelve a coronar a un campeón español y el tenis nacional conquista un nuevo territorio.