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Manacor fue testigo de un hecho histórico: el regreso de Rafa Nadal a las pistas de tenis 683 días después de su último partido profesional, y lo hizo, además, con victoria del equipo que él mismo capitaneaba.

El escenario no podía ser más especial. La celebración del décimo aniversario de la Rafa Nadal Academy sirvió de marco para un torneo muy particular, el Rafa Nadal Academy Slam, que reunió en la pista a algunas de las grandes figuras que han marcado la historia reciente del tenis: Andy Murray, Carlos Moyá, David Ferrer, Richard Gasquet, Dominic Thiem, Fabio Fognini y Marat Safin.

Fue mucho más que una jornada de tenis. También fue la celebración de un modelo de formación y de una academia que se ha convertido en una parte esencial del legado de Rafa Nadal.

Diez años después de su creación, la efeméride ofrecía la ocasión perfecta para que el campeón regresara al lugar donde tantas veces hizo disfrutar al público y donde su nombre sigue siendo parte del paisaje.

El cielo amenazó durante buena parte de la jornada con alterar los planes y poner en peligro una tarde llamada a ser inolvidable. Pero, finalmente, el tiempo respetó la cita. Manacor pudo volver a disfrutar de Rafa Nadal con una raqueta en la mano, rodeado de amigos, compañeros de profesión y de un público que llevaba demasiado tiempo esperando volver a verle.

El formato no dejaba demasiado espacio para el respiro. Se disputaban partidos de dobles al mejor de un tie-break a diez puntos y la serie estaba fijada a siete encuentros. La pista fue dejando una sucesión de partidos tan competitivos como desenfadados.

Una tarde de tenis

Moyá y Gasquet inauguraron el marcador para el Team Rafa con un ajustado 10-9. Murray y Thiem respondieron con un 9-10, antes de que Fognini y Thiem colocaran por delante a su equipo tras imponerse a Gasquet y Ferrer por 8-10. Entonces llegó uno de los momentos de la tarde: Nadal y Gasquet no dieron ninguna opción a Safin y Murray y se llevaron el partido por un contundente 10-0.

Moyá y Ferrer volvieron a golpear para el equipo de Nadal (10-8), aunque después el propio Moyá y su exalumno cedieron ante Murray y Fognini (7-10). Todo quedaba pendiente del último punto. Se repitieron las parejas y, esta vez, la victoria cayó del lado de Nadal.

Porque había algo que parecía no haber cambiado tras 683 días: Rafa había vuelto a las pistas y, aunque aquello no iba en serio, seguía encontrando la manera de ganar.