El exnúmero dos del tenis mundial, Álex Corretja, ofrece una profunda reflexión sobre la trascendencia del núcleo afectivo tanto en la alta competición como en la vida cotidiana.
Sus palabras, compartidas en el pódcast La Cara Oculta del Deporte de Élite: Presión, Fama y el Precio del Éxito (del canal El Director, conducido por David Jiménez), muestran la evolución de un deportista que ha situado el bienestar personal por encima de las exigencias del circuito profesional.
Uno de los pilares de su intervención es el papel de los padres en la formación de los jóvenes deportistas. Corretja advierte sobre el peligro de volcar las propias insatisfacciones o ambiciones sobre los hijos.
A su juicio, los adultos deben acompañar sin asfixiar. Como señala el propio analista, "los propios entrenadores y los padres se han de relajar", remarcando que "proyectar tus ilusiones con tus desilusiones me parece que está mal".
Esta perspectiva entronca con la base ética que, según Corretja, sostiene la conducta de los grandes campeones dentro y fuera de la pista.
Al reflexionar sobre tenistas como Rafa Nadal o Carlos Alcaraz, sostiene que el verdadero equilibrio nace en el hogar: "Es la educación que viene de la familia. Es la familia y el entorno del que tú te rodeas, la gente que te lleva y que tú ves que ellos más o menos comulgan con tus mismas ideas, tus ideales, tus valores. Eso se mete en la base".
La prioridad concedida al entorno doméstico marcó además decisiones clave en su vida posterior al retiro profesional. Al explicar los motivos por los que rechazó entrenar de forma continuada a figuras internacionales, subraya que la cercanía con los suyos resultó determinante en momentos complejos.
Alex Corretja, extenista.
Según rememora, "desgraciadamente llegó un momento en mi vida que me separé y era un momento para nosotros, para la familia, muy difícil, tanto para mi exmujer como para mí y para mis hijas, y yo quería estar cerca de mis hijas; entonces yo decidí dejar todo eso de lado".
Hoy en día, Corretja disfruta de la serenidad del día a día. "A mí me apetece más el martes por la noche quedarme en casa con mis hijas, con mi pareja y estar tranquilito", afirma, antes de recordar que "el 95% de las veces que yo salgo, salgo con mi familia, o sea, con mi pareja, sea con mis hijas, sea con el hijo de mi pareja, intentamos hacerlo juntos. ¿Por qué? Porque a mí me apetece más así, me hace más feliz".
Para el extenista, el mayor triunfo no es un trofeo, sino el control de la propia agenda: "Para mí ese es el éxito: ser el dueño de tu tiempo y decidir qué es lo que quieres hacer cada día de tu vida con tu familia y con tu trabajo".
