139 días sin competir en un partido individual, el mayor parón de su carrera profesional. Hoy, Carlos Alcaraz está de vuelta. Debutará ante el ruso Roman Safiullin en el US Open, el último Grand Slam de la temporada y al que llega como vigente campeón.
Se lesionó el 14 de abril en el Trofeo Conde de Godó, cuando una molestia en la muñeca derecha le obligó a retirarse tras ganar su primer partido ante Otto Virtanen. El diagnóstico fue una tenosinovitis, una inflamación del tendón que afectaba a su capacidad para golpear con normalidad.
Desde entonces, el tenista de El Palmar se ha perdido la gira completa de tierra batida europea, Roland Garros, Queen's, Wimbledon y los Masters 1000 de Madrid, Roma, Montreal y Cincinnati. Solo en una ocasión desde su debut en 2021 se había perdido un Grand Slam.
El 20 de agosto anunció su vuelta con un un mensaje que hizo vibrar al mundo del tenis: "Here we go". La seña de identidad de Fabrizio Romano para anunciar las operaciones que están cerradas y, por lo tanto, los fichajes que están a punto de hacerse oficial.
"Listo para volver", añadió en Instagram junto a una foto frente al logo del torneo neoyorquino. No obstante, su regreso no es en las condiciones más óptimas, ni física ni mentalmente: "Necesitaba venir aquí, entrenar con estos jugadores y volver a sentir la competición. Esto es una prueba muy importante", admitió el viernes en rueda de prensa.
Sobre la lesión, mostró confianza en su equipo médico: "Tengo que confiar en mi equipo, tengo que confiar en las personas que me dicen que todo va a estar bien. Así que solo tengo que salir al 100%".
El miedo a una recaída ha sido uno de los mayores obstáculos durante la recuperación. "Estoy tratando de mantenerme alejado de ese miedo y jugando normal", reconoció.
A pesar de ello, insistió en que no ha modificado su estilo: "Vais a ver a Carlitos de la manera en que siempre he jugado. No he cambiado nada sobre técnica, sobre movimiento, sobre la manera en que voy a jugar".
Sobre sus aspiraciones, Alcaraz fue prudente pero ambicioso: "Ahora mismo, sinceramente, odio perder. Está claro que estoy aquí para darlo todo. Pero para mí lo más importante es salir de este torneo en buen estado de salud, haber podido competir y entrenar con jugadores de este nivel y comprobar que mi pulso y mi cuerpo responden bien".
El precedente de los grandes
Tras más de cuatro meses de inactividad y sin rodaje, todo hace indicar que el número tres del mundo no es el favorito para ganar el US Open, no obstante, el murciano ha encontrado en Nadal y Federer la motivación.
"Por supuesto que se puede. Creo que mucha gente lo ha demostrado: Federer, Nadal y muchos otros han demostrado que es posible ganar un Grand Slam después de estar mucho tiempo de baja por una lesión, incluso una muy grave", declaró en la ATP.
La decisión de competir en Nueva York no es precipitada. Alcaraz y su equipo sometieron la muñeca a pruebas progresivas durante semanas. En Murcia, realizó sesiones de entrenamiento de hasta cuatro horas, algunas con sets completos simulando situaciones de partido.
La prueba definitiva llegó con entrenamientos de alta intensidad junto a Holger Rune. Las sensaciones fueron positivas: no hubo dolor ni inflamación tras las jornadas más exigentes.
Ya en Flushing Meadows, Alcaraz retomó los entrenamientos el 23 de agosto. El mexicano Ernesto Escobedo, una de las revelaciones del año, entrenó con él y alertó: "Carlos está jugando bien, pero obviamente, después de cuatro meses sin competir, se nota un poco. En cuanto recupere el ritmo, juegue algunos partidos y supere su lesión de muñeca, lo veremos al mismo nivel de siempre".
Esta tarde, Carlitos se enfrentará a Roman Safiullin, número 98 del ranking. Será la primera prueba real de su muñeca en competición oficial después de 138 días.
Esta edición del US Open llega además con una baja importante: Jannik Sinner. El italiano, ganador de los últimos cuatro Grand Slams disputados, se perdió también los Masters 1000 de Toronto y Cincinnati, sufre una lesión en la rodilla.
La ausencia del de San Cándido abre aún más el cuadro para Alcaraz, que busca convertirse en el primer tenista en revalidar el trofeo del US Open desde Roger Federer en 2008. El murciano ya ha ganado el torneo en dos ocasiones: 2022 y 2025.
Si la muñeca se lo permite, su calendario incluye siete torneos hasta final de temporada. Tras el Grand Slam neoyorquino, disputará cinco torneos ATP, una exhibición y tiene la opción de la Copa Davis como remate de septiembre a noviembre.
La Laver Cup y la gira asiática también están en el horizonte, aunque la prioridad absoluta es confirmar que la muñeca responde bien bajo la exigencia de la competición.
El desafío: competir sin miedo
Alcaraz ha sido claro sobre el mayor reto de su regreso: la cabeza. "Sé que venir al US Open y jugar partidos al mejor de cinco sets por primera vez después de tanto tiempo es realmente un desafío", reconoció en su rueda de prensa.
"Venir aquí a entrenar con estos chicos para sentir la competición otra vez es una verdadera prueba", añadió. El español sabe que las primeras rondas serán cruciales para recuperar el ritmo competitivo. Solo si ese nivel lo permite, se planteará pelear por su octavo Grand Slam.
