Roger Federer es historia del deporte y ya forma parte también del Salón de la Fama del Tenis. El suizo ingresó en este exclusivo lugar reservado a los auténticos iconos de este deporte y lo hizo con un emotivo discurso de 27 minutos en el que repasó sus inicios y en el que destacó figuras que han sido importante durante toda su evolución.
Uno de ellos fue su gran amigo Rafa Nadal, a quien nombró directamente junto a otro mito como Novak Djokovic. Celebró haber podido compartir "rivalidades épicas" contra ambos en una de las mejores eras que se recuerdan en el tenis.
"El Salón Internacional de la Fama del Tenis muestra la evolución del tenis y me siento honrado de formar parte de ella. Soy afortunado de haber servido de puente entre generaciones, desde Pete (Sampras) y Andre (Agassi), hasta campeones de mi generación como Roddick, Hewitt, Stefan y Ferrero. También las rivalidades épicas que tuve con la siguiente generación: Andy (Murray), Novak (Djokovic) y Rafa (Nadal), todos terminaremos abandonando la pista algún día pero el deporte sigue evolucionando", comentó.
Roger Federer, visiblemente emocionado junto a su esposa.
Muy emocionado, el suizo no pudo contener las lágrimas en un momento tan especial para él que le confirmaba como uno de los tenistas más importantes de toda la historia.
"Cuando cierro mis ojos y pienso en el juego que amo. Esto es lo que veo. Estoy en Basilea y tengo 13 años. No estoy jugando, soy un recogepelotas. Veo el juego y nunca olvidaré cómo veía a los jugadores luchar ante adversidades, la intensidad. Quiero dar las gracias a todos los recogepelotas que han estado en mis partidos durante horas. Los veo, les doy las gracias, y yo fui como ustedes", inició su discurso.
Recordó Roger que su primera raqueta fue de madera y también se emocionó al recordar los entrenadores que tuvo durante su carrera, sobre todo a Severin Lüthi, con quien compartió 18 años.
Figuras femeninas clave
Roger Federer encontró la inspiración en figuras femeninas que fueron clave para su carrera. Así, apuntó la importancia de su compatriota Martina Hingis, de Martina Navratilova, y también de su esposa, Mirka Vavrinec.
"Hingis, suiza como yo, número uno del mundo desde los 16 años, algo que yo no hice. Navratilova en mi casa es famosa por haberme inspirado a jugar al tenis. Martina inspiró a Mirka, y Mirka me inspiró a mí. Ella es mi mujer, pero eso se queda corto: es mi entrenadora, mi estilista, la persona que me enseñó a estar más concentrado en el tenis y disfrutar de todo lo demás. Es una gran madre. Ella y yo nos damos la mano y atravesamos muros. Ella es todo esto", afirmó.
Roger Federer, a su llegada al acto para entrar en el Salón de la Fama.
"El tenis es algo complejo y bonito, es un espectáculo de ver. Hay mucha presión en el tenis, un volcán de presión, de emociones, y cuando el partido terminaba probablemente ustedes veían lo que sentía dentro. El tenis significó todo para mí: crear algo nuevo, es mi mentalidad", añadió.
El deporte le regaló a Federer amigos para toda la vida que fueron también rivales en la pista: "Fuera de la cancha, la amistad en el vestuario, jugar a las cartas hasta el segundo previo al partido... Algunos rivales se volvieron amigos y nos conectamos de por vida. Esos son de los mejores recuerdos que encontré en el ATP Tour."
Y volvió Federer a apuntar a la importancia de la familia: "También había otro juego, el que se vive con amigos y familia. Con Mirka empezamos a hacer cosas como jugar videojuegos y cenar con amigos. Luego empezamos a cambiar pañales. Nuestros hijos nos inspiran y nos hacen felices cada día", recordó.
Por último, hizo un alegato a que el tenis conserve su espíritu: "Nosotros dejaremos la pista, pero el deporte sigue. Espero que el deporte mantenga un poco de ese espíritu y afición. Espero que los jugadores sigan con esa camaradería entre ellos, que sean fieles a su verdadera identidad, que no dejen de tomar riesgos, que sigan empujando este deporte y que sigan mejorando, mejorando y mejorando", añadió.
