Nueva York se prepara para recibir el último Grand Slam de la temporada con una sensación poco habitual: nadie parece llegar al US Open con la etiqueta de favorito indiscutible.
Jannik Sinner, número uno del mundo, no podrá defender su corona por lesión. Carlos Alcaraz regresa a la competición después de cuatro meses sin jugar. Y, por detrás, el estado de forma de buena parte del Top 20 invita más a las dudas que al optimismo.
El escenario, por tanto, está abierto. Mucho. Con Jannik fuera y Carlitos obligado a recuperar sensaciones sobre la marcha, el cuadro neoyorquino ofrece una oportunidad extraordinaria para aquellos que han sabido sobrevivir a una gira norteamericana especialmente exigente.
Zverev, segundo del ranking, tampoco aterriza en Nueva York en su mejor momento. El alemán apenas suma dos victorias en la gira previa al US Open y llega necesitado de encontrar rápidamente su tenis si quiere convertirse en una alternativa real al título.
Algo parecido ocurre con Félix Auger-Aliassime, cuarto del mundo, que también cuenta únicamente con dos triunfos en estas semanas.
Djokovic, por su parte, sigue siendo Djokovic y nunca puede ser descartado en un Grand Slam, pero su estado de forma genera interrogantes. El serbio no atraviesa su mejor momento y tendrá que elevar notablemente su nivel si pretende volver a pelear por un título que conoce de sobra.
Entre los que sí han dejado mejores sensaciones aparece Cobolli. El italiano llega lanzado después de un gran torneo en Cincinnati y se presenta como uno de esos jugadores que pueden aprovechar el desconcierto de la parte alta.
Casi el Top 20 al completo, entre algodones
En un US Open sin un dominador claro, cualquier jugador que llegue con confianza puede convertirse rápidamente en un problema para los favoritos.
De Miñaur, sin embargo, afronta el torneo desde una perspectiva diferente. El australiano no termina de encontrar la confianza que necesita para competir por las grandes citas y deberá recuperar sus mejores sensaciones desde las primeras rondas.
Medvedev tampoco parece tener las respuestas. El ruso llega perdido, lejos de la versión que durante años le convirtió en uno de los grandes especialistas de la pista rápida.
Ben Shelton es otro de los nombres a seguir. El estadounidense conquistó Montreal, un resultado que debería situarle entre los candidatos, pero su actuación posterior en Cincinnati volvió a sembrar dudas.
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— US Open Tennis (@usopen) August 18, 2026
En casa, con el público de su lado y en una superficie que conoce perfectamente, tendrá la oportunidad de demostrar que aquel título no fue una excepción.
Taylor Fritz vive una situación parecida. Ganó Washington y parecía dispuesto a afrontar con fuerza el tramo decisivo del verano, pero desde entonces su rendimiento ha ido a menos.
El estadounidense necesitará recuperar aquella versión si quiere hacer valer su condición de uno de los grandes especialistas estadounidenses sobre pista dura.
Y después aparece una de las grandes historias de esta gira: Rafa Jódar. El español ha firmado una gran temporada y llega al US Open con argumentos para mirar hacia arriba, aunque existe una incógnita evidente: el desgaste físico.
Rafa Jódar llega forzado a golpear una pelota.
Su crecimiento ha sido enorme y también la cantidad de partidos acumulados. La cuestión será saber cuánto le queda en el depósito cuando comiencen las rondas decisivas.
Musetti tampoco atraviesa su mejor momento, mientras que Learner Tien está mostrando un rendimiento irregular, capaz de ofrecer grandes momentos y desaparecer durante otros tantos.
Arthur Fils, en cambio, podría ser uno de los nombres peligrosos si su físico responde. Su tenis tiene argumentos para hacer daño en Nueva York y, en un cuadro tan abierto, no sería extraño verle avanzar más de lo esperado.
Bublik tiene además una relación complicada con esta gira y deberá superar esa particular barrera para competir por algo importante. Brandon Nakashima es otra historia.
El estadounidense se ha convertido en una auténtica revelación y llega con la confianza necesaria para pensar que puede dar un golpe sobre la mesa precisamente en su casa.
Mensik continúa alternando actuaciones brillantes con otras demasiado irregulares. Frances Tiafoe sigue siendo uno de esos jugadores capaces de aparecer cuando nadie lo espera, especialmente en Nueva York y ante su público.
Lehecka tampoco ha conseguido encontrar una regularidad plena, mientras que Casper Ruud parece haber perdido parte del impulso que le llevó a instalarse entre los mejores.
El atractivo del US Open
Y por encima de todos ellos estará Alcaraz. El español regresa después de cuatro meses sin competir y lo hace directamente en un escenario tan exigente como el US Open.
Su talento le convierte automáticamente en candidato, pero la falta de ritmo competitivo es una incógnita imposible de ignorar. Tendrá que recuperar sensaciones partido a partido y descubrir hasta dónde puede llegar su físico y su tenis.
Ese es, precisamente, el gran atractivo de este US Open. Sinner no estará. Alcaraz vuelve con interrogantes. Zverev, Djokovic, Medvedev, De Miñaur o Fritz no llegan en su mejor momento. Y por detrás hay una larga lista de jugadores esperando su oportunidad.
Nueva York, por una vez, no parece tener un campeón escrito de antemano. El torneo empieza con más preguntas que respuestas y con una certeza: si alguno de los nombres que llegan entre dudas consigue encontrar su mejor versión durante dos semanas, puede terminar levantando el trofeo.
Ahora solo queda comprobar quién estaba realmente entre algodones y quién estaba esperando el momento perfecto para explotar. A ver qué pasa en Nueva York.
