Fernando Verdasco ha dejado de ser solo el zurdo explosivo que marcó una época en el tenis español para convertirse también en un perfil claramente empresarial, con una cartera de negocios e inversiones que le garantizan estabilidad más allá de la pista.
Siempre tuvo claro que el dinero que ganó con la raqueta debía ponerse a trabajar, diversificando en imagen, moda e inmobiliario para no depender únicamente de los resultados deportivos.
Nacido en Madrid en 1983, Verdasco fue profesional desde 2001 y llegó a ser top-10 ATP, con semifinales en el Open de Australia 2009 y tres Copas Davis con España, que le situaron entre las grandes raquetas nacionales de su generación.
Fernando Verdasco, con una gorra de Cocowi Brands el pasado mes de julio.
Se despidió oficialmente del circuito en febrero de 2025, en Doha y junto a Novak Djokovic, cerrando una carrera de más de dos décadas en la élite. Durante ese tiempo, según los datos de la ATP, acumuló alrededor de 15,6 millones de euros en premios, cifra a la que hay que sumar patrocinios y negocios paralelos.
Ya en plena etapa competitiva, Verdasco entendió que su pico de ingresos tenía fecha de caducidad y que debía construir un colchón fuera del circuito. Esa visión le llevó a rodearse de asesores, crear estructuras empresariales propias y explorar sectores como la moda o el ladrillo, aprovechando su tirón mediático mientras seguía compitiendo.
Ferek Imagen SL, la base de su estructura
El primer gran movimiento empresarial de Verdasco fue la creación de Ferek Imagen SL, en febrero de 2004, en pleno despegue de su carrera. Esta sociedad se dedica a la representación comercial, explotación de derechos de imagen y asesoramiento técnico y administrativo de deportistas y artistas.
Con el paso de los años, Ferek Imagen se ha convertido en una de las piezas que más ingresos le reporta, al canalizar acuerdos comerciales, campañas publicitarias y colaboraciones a su nombre. Tras su retirada, esta empresa actúa como puente entre su pasado como jugador y su presente como figura mediática.
Gorras y colaboración con Silbon
La parte más visible de su faceta emprendedora llegó con Cocowi Brand SL, la marca de gorras que lanzó durante la pandemia junto al empresario Jaime Fernández-Lerga.
El proyecto nació casi como un hobby: Verdasco, que siempre compitió con gorra, quiso diseñar sus propios modelos con un toque reconocible, jugando con frutas y motivos "afrutados" como sello estético. Cocowi apostó por gorras de algodón canvas, patrones muy estudiados y una imagen fresca y llamativa, orientada a convertirse en un complemento de estilo más que en un simple accesorio deportivo.
Aunque hoy la marca ya no ocupa el primer plano mediático en su portfolio, las crónicas recientes la citan como uno de los negocios que le ayudaron a abrirse camino en el mundo de la moda y entender el funcionamiento del retail y el comercio online.
Esa experiencia ha desembocado en una colaboración con la firma española Silbon, para la que ha diseñado y promocionado unas zapatillas en edición especial. Verdasco se ha implicado en la elección de materiales, detalles cromáticos y en la campaña de imagen, reforzando su papel como prescriptor de estilo y no solo como extenista.
Inmuebles y el refugio del ladrillo
Otra pata clave de la estrategia de Verdasco ha sido el sector inmobiliario, uno de los refugios preferidos de los deportistas de élite. El madrileño ha ido construyendo un patrimonio notable: una vivienda de unos 600 metros cuadrados en Pozuelo de Alarcón valorada en torno a los 2,2 millones de euros, un piso en el barrio de Salamanca, adquirido en 2015, y un apartamento en El Rompido, en la costa de Huelva.
Además, en 2020 se desprendió de uno de sus chalés más valiosos, situado en la urbanización El Bosque, en Villaviciosa de Odón, por alrededor de 1,65 millones de euros, operación que evidencia una gestión activa de su cartera de propiedades. Esta combinación de viviendas en zonas prime de Madrid y activos en la costa le proporciona tanto valor patrimonial como capacidad de generar rentas futuras.
Clave en el tenis español
Más allá de balances y sociedades, la imagen de Fernando Verdasco permanece ligada a algunos de los capítulos más vibrantes del tenis español reciente. Su batalla épica ante Rafa Nadal en Melbourne 2009, su condición de fijo en las eliminatorias de Copa Davis y su longevidad competitiva hasta los 41 años le sitúan como una referencia de la "segunda ola" dorada tras la irrupción de Nadal.
Que hoy pueda permitirse elegir proyectos y dosificar su exposición pública no es casualidad, sino el resultado de una carrera planificada dentro y fuera de la pista.
Verdasco fue, y sigue siendo, una de las grandes figuras del tenis español moderno, y su transición al mundo de los negocios es, en cierto modo, la prolongación natural de un jugador que siempre entendió que el verdadero partido se ganaba también lejos de la línea de fondo.
