Ana María Parera, madre de Rafa Nadal, ha hablado en pocas ocasiones a lo largo de la carrera de su hijo, pero cuando lo ha hecho siempre ha dejado claro que su orgullo va mucho más allá de los títulos.
En unas declaraciones recogidas por ¡Hola! En 2022, la madre del tenista mallorquín colocó el foco en los valores y en la actitud que ha mantenido su hijo durante décadas de competición al más alto nivel.
"Lo más importante es ver que tu hijo se ha convertido en una persona que ha luchado, sea cual sea su oficio", declaró Parera en aquella conversación.
Para ella, el éxito de Nadal no depende de un Grand Slam concreto, sino de la manera en que ha afrontado cada desafío. "Para que triunfe en lo que él quiere y que sea feliz en lo que quiera", añadió, reforzando una filosofía familiar que prioriza la felicidad y la elección propia por encima de cualquier obligación de ganar.
Ana María Parera ha estado presente en innumerables ocasiones al lado de Rafa Nadal, apoyándolo en los triunfos… pero también en las derrotas.
Rafa Nadal, durante un acto
Su presencia en las gradas de Roland Garros, Wimbledon o el Abierto de Australia ha sido una constante, pero sus intervenciones públicas han sido siempre escasas y medidas.
Ese bajo perfil mediático contrasta con la relevancia de su rol: es presidenta de la Fundación Rafa Nadal desde 2008 y ha estado vinculado al lado más social del universo que rodea al tenista.
Cuando Nadal amplió su récord de Grand Slams en 2022, llegando a los 21 títulos, su madre volvió a insistir en que la victoria es solo una parte del relato. Lo que realmente importa, sostenía, es "ver que tu hijo se ha convertido en una persona que ha luchado", independientemente del deporte o del oficio que practica.
Cuando Rafa Nadal anunció su retirada y disputó su último partido en la Copa Davis de Málaga en noviembre de 2024, Ana María volvió a hablar. En declaraciones a 'El Partidazo de COPE' dijo que "Lo único que puedo decir es que estamos muy contentos de la trayectoria que ha tenido Rafa. Estamos muy agradecidos a la vida por todo y, bueno, a empezar otra etapa".
Esa "otra etapa" no se refiere solo al cierre de una carrera deportiva, sino al inicio de una vida alejada de la presión constante, los viajes interminables y las lesiones crónicas que marcaron los últimos años del tenista.
El contraste entre ambas declaraciones -la del valor de la lucha en plena competición y la del agradecimiento tras el adiós- termina contando la misma historia: para Ana María Parera, el mayor triunfo de su hijo no está en una vitrina, sino en la persona que ha sido durante todo el camino.
