Álex Corretja, leyenda del tenis español y hoy una de las voces más respetadas del circuito, ha vuelto a poner el foco en un asunto clave: sin dinero ni inversión sostenida en la base, el futuro del tenis corre serio riesgo de estancarse.
Nacido en Barcelona en 1974, Corretja fue uno de los grandes referentes del tenis español de los años 90 y principios de los 2000. Doble finalista de Roland Garros, maestro de la ATP y ex número dos del mundo, levantó 17 títulos profesionales.
Su trayectoria le permite hablar con perspectiva de un ecosistema, el del tenis, que conoce "de todas las fases del tenis de élite", desde los torneos de base hasta las grandes finales del circuito profesional.
Por eso sus reflexiones sobre dinero, esfuerzo e inversión tienen un eco especial en un deporte que convive con la paradoja de producir estrellas millonarias mientras muchos jóvenes se quedan por el camino por falta de recursos.
En una entrevista concedida a La industria del Tenis, Corretja fue tajante al hablar del papel del dinero en el desarrollo del deporte.
Martina y Alex Corretja protagonistas de la campaña de Cortefiel.
"Para mí esto es fundamental. Todo el mundo debe entender que necesitas unos recursos y estos no caen del cielo. La Federación tiene que llegar al Consejo (CSD), éste a los medios y los medios llegar a los jugadores. Al final es un beneficio para todos. Cuanta más expectativa y expectación hay en tu deporte, más recursos y más gente quiere mirar", comentó.
El esfuerzo
El extenista subrayó que el tenis español vive un buen momento fruto de "muchos años de gran esfuerzo" y de un trabajo federativo que ha aumentado torneos y facilidades para que los jugadores jóvenes no tengan que gastar tanto en viajes, entrenadores y logística.
Sin embargo, advirtió de que esa "maquinaria" no se mantiene sola y que, si se frena la inversión, "llega un momento en que se puede llegar a parar", con un impacto directo en la aparición de nuevas figuras.
El coste real de ser tenista
Más allá de los grandes nombres que copan portadas, Corretja insiste en que detrás de cada éxito hay "infinidad de horas" y un peaje económico y personal que el público rara vez ve. Defiende que no se puede reducir la carrera de un tenista al dinero que gana: "Si te quedas solo con el dinero que ganas, se distorsiona la realidad", avisa.
En otras entrevistas, el catalán ha recordado que, en este deporte, el propio jugador "paga para que toda esta gente te diga cómo has de hacer las cosas", citando cifras de miles de euros a la semana solo en equipo técnico y servicios durante sus años en la élite.
También ha reflexionado sobre la percepción externa del dinero en el deporte, señalando que "muchos creen que si ganas diez millones al año no te puedes quejar", cuando en realidad la vida del tenista es "mucho más complicada que el dinero que he ganado, el coche que tengo y la casa donde vivo".
Esa visión conecta de lleno con el debate sobre la base: si el profesional consolidado ya vive bajo una presión económica y emocional constante, el camino para quien aún no ha llegado a la élite está plagado de gastos en viajes, entrenadores, material y torneos que muchas familias no pueden asumir.
De ahí que Corretja insista en la necesidad de becas, programas estructurados y una cadena de valor clara desde la Federación hasta los medios, para generar expectación, atraer patrocinio y redistribuir esos recursos hacia los jóvenes.
Patrimonio, inversión y mentalidad
Sin entrar en detalles de su patrimonio personal, Corretja ha explicado en varias ocasiones que siempre entendió el gasto en su equipo como una inversión, no como un lujo, convencido de que solo así podía "desarrollarse y seguir creciendo".
Ha contado que "invertí una vida entera para ganar el Masters", subrayando que el retorno no es solo económico, sino también en aprendizaje, valores y legado deportivo.
Ya retirado, traslada esa lógica al mensaje que dirige a las nuevas generaciones: asumir que ser tenista implica irse de casa, vivir en aeropuertos y hoteles, y gestionar una presión mental constante que exige apoyo profesional y recursos estables.
De forma paralela, en charlas y conferencias con empresas, pone como ejemplo su propia experiencia invirtiendo en entrenadores y psicólogos como parte esencial de un proyecto deportivo sólido, una lección extrapolable al mundo empresarial.
