Maria Sharapova nunca ha sido partidaria de celebrar demasiado pronto. Ni cuando conquistaba Grand Slams con apenas veinte años, ni ahora que lidera un portafolio de inversiones que abarca desde tecnología de recuperación muscular hasta protectores solares de alta gama.
La exnúmero uno del mundo, retirada del circuito profesional desde 2020, ha trasladado a la cancha empresarial la misma mentalidad exigente que la hizo campeona: desconfiar de la euforia y entender que el dinero no es sinónimo de victoria.
En febrero de 2023, durante una extensa conversación en The Glossy Podcast, la tenista rusa dejó una de las reflexiones más lúcidas sobre emprendimiento que se hayan escuchado de labios de una deportista.
"Es muy fácil perder esa perspectiva de tener hambre cuando estás en el camino del éxito. Sientes que todo está al alcance de tu mano, y de lo que no se dan cuenta los fundadores es de que puede cambiar tan rápidamente", advirtió Sharapova.
Su análisis no era abstracto: se dirigía directamente a aquellos emprendedores que confunden la recaudación de capital con el logro de objetivos.
Maria Sharapova
"Recaudar 5 o 100 millones de dólares no significa que tengas éxito; significa que tienes esta increíble responsabilidad de actuar y demostrar tu valía a todos los que han invertido, lo que supone mucha presión", subrayó.
Esa presión, explicó, viene acompañada de "una gran carga" que muchos empresarios solo descubren cuando ya es demasiado tarde.
La conversación formaba parte de un ciclo en el que Sharapova compartía las lecciones aprendidas tras años de construir una cartera empresarial que incluye nombres como Tonal, Therabody, Supergoop y Rove Furniture.
A sus 38 años, la extenista se ha consolidado como una de las inversoras más respetadas del deporte, con un patrimonio estimado en 220 millones de dólares según Forbes.
Pero el camino no ha estado exento de tropiezos: su marca de golosinas Sugarpova, que llegó a facturar más de 20 millones de euros anuales en su mejor momento, cerró discretamente en 2021 tras casi una década en el mercado.
Otros proyectos como Naked Retail y Bright desaparecieron sin hacer ruido antes de 2025.
Es precisamente esa experiencia la que dota de credibilidad su mensaje. Sharapova reconoce que la tentación de relajarse tras una ronda de financiación exitosa o una colaboración agotada en minutos puede ser el principio del fin.
"Sólo porque este año haya sido un éxito, sólo porque hayas tenido una colaboración fantástica y se haya agotado en cuestión de minutos, eso no significa que la próxima colaboración vaya a hacer lo mismo", explicó en el podcast.
Su consejo a los fundadores es mantener el hambre intacta: "Nunca olvides tus primeros días. Nunca olvides todas las tareas que tuviste que hacer que no estaban en tu papel. Como fundador, llevas tantos sombreros diferentes, pero a medida que asciendes en la escala, no puedes ser el 100% de todo lo que haces".
En la actualidad, Sharapova combina su rol como inversora con su puesto en el consejo de administración del grupo de lujo Moncler, donde fue renovada en 2025 junto a Alexandre Arnault, hijo del magnate Bernard Arnault.
También ha vendido recientemente su mansión de Los Ángeles por 25 millones de dólares, preparando su mudanza definitiva a Europa junto a su pareja, el empresario británico Alexander Gilkes.
Su agenda actual incluye conferencias sobre liderazgo femenino e innovación, donde insiste en un mensaje que resume su filosofía: "Invertir tu tiempo y tus finanzas en la etapa inicial de una empresa cuando nadie está realmente arriesgándose es, en última instancia, donde me gustaría entrar y ver la oportunidad".
La mujer que un día conquistó Wimbledon con 17 años ha aprendido que el verdadero juego comienza cuando el marcador dice cero y todos los ojos están puestos en lo que hagas con el capital recaudado.
