Tensión máxima, continuos vaivenes emocionales, una concentración infinita y un sufrimiento que acaba encontrando recompensa en el sabor de la victoria. Todo eso fue lo que vivió Alejandro Davidovich en su duelo de segunda ronda del Open de Australia 2026 frente a Reilly Opelka.
Y es que el malagueño sufrió en muchas fases del partido las provocaciones de los aficionados que apoyaban al tenista estadounidense. De hecho, al término del partido denunció que le habían hecho hasta peinetas.
"Eran cuatro ignorantes borrachos, que no sabemos si apuestan o lo que sea. Hay gente respetuosa que puede animar, pero siempre hay cuatro que no respetan", explicó el malagueño a la conclusión del partido.
El momento de máxima tensión se produjo en un momento clave del partido cuando, después de ganar los dos primeros sets, Davidovich cedió el tercero y en la tercera manga Opelka ya le había roto su servicio.
El español entendió estupendamente al principio el saque del estadounidense, su mejor arma, y tomó carrerilla para ganar. Pero de pronto, el malagueño, que se enredó con el público y el entorno, se fue mentalmente del partido y Opelka se creció.
Davidovich había ganado a su rival en el único cara a cara previo, en Atlanta hace dos años. Pero ahora se había metido en un lío. "Estoy orgulloso de cómo he solventado los momentos complicados y cómo he reaccionado al final. Reilly ha jugado muy bien", dijo agotado el español.
"Solo quiero estar relajado", añadió sobre la pista el malagueño que logró la tercera ronda del Abierto de Australia por segunda vez en su carrera en su sexta presencia en Australia.
Los nuevos retos
El malagueño pretende, al menos, igualar su mejor papel en Melbourne, los octavos del pasado curso y encarrilar un curso igual de bueno al del 2025 cuando alcanzó cuatro finales en torneos ATP aunque no las logró solventar con éxito.
Este curso, semifinalista en Adelaida, mantiene el nivel de entonces. En dieciseisavos le espera uno de los favoritos, Tommy Paul, que ganó al argentino Thiago Agustin Tirante por 6-3, 6-4 y 6-2.
"Es uno de los mejores jugadores del mundo. Pero ahora quiero descansar y luego ya pensaré en el próximo partido, el del viernes", concluyó en la pista Davidovich que resistió para alargar su estancia en Melbourne
