París

Abran paso, la final anticipada ya está aquí: Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se medirán el próximo viernes en las semifinales de Roland Garros en un encuentro con sabor a mucho más. Este martes, el español atropelló a Stefanos Tsitsipas (6-2, 6-1, 7-6) y se citó con el serbio en un cruce de alto voltaje. [Narración y estadísticas: Carlos Alcaraz - Stefanos Tsitsipas]

“No voy a dejar de pensar en el partido de Djokovic”, avisó Alcaraz. “Yo jugaría ya mañana. Tengo muchas ganas de jugar. Para ganar tienes que medirte a los mejores y Novak es uno de ellos”, prosiguió. “Yo digo que él es el favorito. Mientras este él será el favorito. Ha ganado dos títulos y no ha ganado más porque ha jugado contra el mejor de la historia en tierra”.

De principio a fin, el número uno se exhibió ante Tsitsipas. Que el español se ha metido dentro de la cabeza del griego no es ningún secreto (4-0 en el cara a cara hasta hoy). Lo de París, sin embargo, fue una tormenta perfecta que se llevó por delante al número cinco, en todo momento a merced de los antojos del murciano, autor de un tenis salvaje; explosivo, lleno de lujos e imparable.

A mitad del segundo parcial, buscando soluciones para levantarse de la lona, Tsitsipas se abrigo de brazos, miró al cielo y no hizo falta mucho más para radiografiar la impotencia del griego, una marioneta en manos de un niño muy travieso, un juguete roto.

Camino de las semifinales, Alcaraz hizo lo mismo que durante el torneo: jugar con colmillo retorcido, pero divirtiéndose en cada golpe, disfrutando de cada genialidad, sonriendo todo el tiempo. El murciano, que tiene 20 años recién cumplidos, demostró también una madurez impresionante durante la victoria ante Tsitsipas en una ronda que se le atragantó en este mismo torneo el año pasado, cuando llegaba como la gran revelación del año. 

Esta vez no, esta vez Alcaraz encaró el encuentro con un convencimiento en la victoria que le impulsó a toda pastilla hacia las semifinales y destruyó por el camino la cabeza de Tsitsipas, que no dijo ni media palabra en toda la tarde hasta que se marchó sin saber muy bien lo que había pasado sobre la Philippe Chatrier, a pesar del arreón final que le llevó a forzar el tie-break de la mano de un público hambriento de más tenis.

El gran desafío

A Alcaraz le viene ahora el desafío de los desafíos: Djokovic. El serbio se está jugando convertirse en el tenista con más títulos grandes de la historia (ahora mismo está empatado a 22 con Rafael Nadal) y recuperar el número uno del mundo. El español, además, le ganó el único precedente (Madrid 2022). Sobran los motivos para que el encuentro esté a la altura del reto que tiene por delante el murciano.