Y al tercer día, un poco de aire para Rafael Nadal. Tras dos jornadas sufriendo, pasando apuros para celebrar la victoria, el campeón de 20 grandes se metió en las semifinales del Conde de Godó imponiéndose 6-1, 6-4 a Cameron Norrie en un cruce coronado en línea recta, sin los sobresaltos de los días anteriores. El sábado, Pablo Carreño (6-4, 3-6, 7-5 al argentino Schwartzman) testará cómo está ahora mismo el primer favorito del torneo. [Narración y estadísticas]

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La realidad es que estoy en las semifinales por primera vez este año”, celebró Nadal. “Estoy contento de cómo he mejorado y tengo que seguir haciéndolo mañana. Cada día tomo algo positivo y hoy he ganado en dos sets”, prosiguió el número tres. “Es un proceso y acepto ese reto. No soy una persona que se hace exámenes cada día”.

Con sol en la pista, Nadal disfrutó de unas condiciones amigables con su juego durante todo el primer parcial del partido. El español atacó las carencias de un débil Norrie, que intentó sin éxito pelear unos intercambios marcados a fuego con el sello del mallorquín. Luego, sin embargo, 

"Creo que he jugado un buen primer set, con intensidad y tomando ventaja con la derecha”, explicó Nadal. “En la segunda manga no he jugado con la misma intensidad y he sufrido al final. Norrie no te hace sentir cómodo en pista y no es fácil jugar contra alguien como él”.

Hasta casi el final del segundo parcial, el número tres mundial controló sin problemas el encuentro. Solo cuando Norrie se rebeló, poniendo el 4-4 en ese segundo set, el español se vio obligado a elevar su nivel para evitar un susto que podría haberle llevado de nuevo a disputar la manga decisiva en Barcelona. Avanzó Nadal en el Godó yendo de menos a más, creciendo, haciéndose fuerte para poder aspirar a un título que desea ganar. Para eso, en cualquier caso, todavía la queda bastante.

Que el número tres no quedó contento quedó muy claro con la decisión que tomó nada más abrazar la victoria: todavía vestido con la misma ropa del encuentro, Nadal se marchó con Carlos Moyà y Francis Roig, sus dos entrenadores, a la pista número 12 del torneo para marcharse a casa con más soltura. 

“He ido para soltar el cuerpo”, aseguró el campeón de 20 grandes. “Quería apuntalar una serie de cosas. No es la primera vez que lo hago. El partido ha sido más corto y estoy en un proceso para coger el nivel que queremos cuanto antes. Son cosas que me pueden ayudar para mañana”.

En el Godó, lo de siempre: puro Nadal.