París (enviado especial)

A los 19 años, Jelena Ostapenko se jugará este viernes el pase a octavos de final de Roland Garros ante Lesia Tsurenko y tendrá en la grada la ayuda de Anabel Medina, que sigue recuperándose de una lesión en su hombro derecho. La española, doble campeona del torneo por parejas (2008 y 2009, junto a Virginia Ruano), acompaña a la letona durante toda la gira de tierra batida (Stuttgart, Madrid, Roma y París) tras iniciar una interesante aventura como entrenadora. 

“Nosotras compartimos representante y yo le había dicho que mi idea después de jugar era iniciarme como entrenadora”, explica a este periódico la valencia en el restaurante de jugadores del torneo. “Fue una conversación que tuvimos y quedó un poco ahí parada. Después de un tiempo me dijo que tenía a una jugadora muy buena a la que le podía echar una mano por mi experiencia en el circuito y porque a ella le gustaba trabajar con un equipo femenino”, continúa Medina sobre ese primer acercamiento a Ostapenko, entrenada por su madre en los comienzos.

“El año pasado se vino 10 días de pretemporada a Valencia y me comentó para viajar alguna semana más. En ese momento yo estaba jugando el dobles y ella quería una entrenadora a tiempo completo, así que no pudimos llegar a un acuerdo”, detalla Medina. “A raíz de mi lesión de hombro en Wimbledon 2016, al estar sin jugar, la acompañé a la gira asiática. Este año me contactó para ver si podía hacer con ella la gira de tierra batida y aquí seguimos”, dice la española antes de detallar a este diario las diferencias entre meterse en la pista a golpear la bola y sentarse en el banquillo a ver lo que ocurre.

ACAPARAR MÁS, SUFRIR MENOS

“Como entrenadora ves muchas más cosas que cuando eres jugadora. La visión de una tenista cuando está en competición es mucho más cerrada de las cosas. Una entrenadora tiene la perspectiva más lejana y es capaz de acaparar muchos aspectos distintos. Yo como jugadora sufría mucho más, claramente. Como tenista lo sufres por estar dentro de la pista compitiendo, pero la presión de la jugadora es mucho mayor que la de una entrenadora. Eso sí, el primer día que Ostapenko jugó en Roland Garros me levanté nerviosa. Desde fuera de la pista eres capaz de ver muchas más cosas y con una claridad mayor. Sientes impotencia por no poder trasladarlo y porque obviamente no depende de ti, está en manos de la jugadora poder hacerlo”.

MENSAJES PARA REFLEXIONAR

“Al final, lo más importante es tener muchas conversaciones con ella para que vaya analizando los mensajes que le mandas y reflexione. Se trata de entrar poco a poco en su cabeza. Dentro de la pista es un trabajo más técnico y táctico. Y fuera de la pista es un trabajo de concienciación: forma de trabajar, objetivos a seguir, el planteamiento de hacer las cosas… Es bastante diferente”.

LA EXPERIENCIA COMO BASE

“Llevo poco tiempo y estoy aprendiendo muchas cosas. No me ha enseñado nadie, pero tengo mucha base de Gonzalo López, mi entrenador de toda la vida. Sus valores, lo que él me transmitía, lo que trabajábamos… aplico muchas de las cosas que él me enseñó. Me sirve por ejemplo para identificar momentos complicados. En un momento de tensión, una reacción o una contestación, soy capaz de darme cuenta de que esa reacción es por ansiedad o nervios. Soy capaz de percibir esa tensión porque he pasado anteriormente por una situación similar”.

LA TRANQUILIDAD DEL BANQUILLO

“Estoy mucho más tranquila que cuando jugaba y eso se ve. A toro pasado es muy fácil decirlo, pero en esos momentos no me daba cuenta. El carácter es bueno, pero bien encaminado. Un carácter negativo es malo, un carácter positivo es bueno. Por ejemplo, un carácter como el que tiene Cibulkova es muy bueno porque es arrollador”.

SUBIR POCO A POCO

“Ostapenko es una jugadora muy joven dentro de un mundo en el que se exige muchísimo a unas edades tempranas. Jelena debería estar estudiando segundo de carrera y le están exigiendo que juegue en una pista con miles de personas y que gane porque tiene tras ella una responsabilidad en forma de patrocinadores, aficionados, familia… Es complicado, hay que ir lidiando poco a poco y lo más importante: subir la escalera poco a poco”.

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