Doha

Garbiñe Muguruza abrirá su gira por Oriente Medio (Doha y Dubái) con la decepción a cuestas y sin tiempo para aclimatarse a lo que tiene por delante. La campeona de un grande, que aterrizó en Catar el lunes por la noche después de formar parte del equipo español de Copa Federación que cayó en Ostrava ante la República Checa, debutará este martes contra Cagla Buyukakcay sin la oportunidad de haber completado un entrenamiento previo sobre la pista de Doha, más allá del calentamiento que realice por la mañana antes del encuentro.

Así, cuando este martes salga a jugar, Muguruza habrá pasado de competir en un estadio cubierto y con seis grados bajo cero en el termómetro a hacerlo al aire libre y con una temperatura que roza los 22. Aunque la diferencia horaria es casi irrelevante (dos horas más), Garbiñe se enfrenta a un desafío contrarreloj que no tendrá Karolina Pliskova (la líder del equipo checo, que también jugó la serie) porque está dentro de las cuatro primeras cabezas de serie y eso le permite no jugar hasta el miércoles (exenta de la primera ronda), privilegio que Muguruza (quinta favorita) no tiene.

La española, que en 2016 cedió a la primera en Dubái y llegó hasta los cuartos en Doha (“Yo no me quiero morir por la bola”, le dijo a su entrenador en una tensa discusión antes de caer con la alemana Petkovic), afronta los dos torneos de Oriente Medio tras subir un peldaño en la escalera de la madurez y siendo consciente del trampolín que pueden suponerle ambos compromisos si consigue hilar un par de buenas actuaciones, algo que como casi siempre dependerá exclusivamente de su raqueta.

Doha y Dubái (Premier y Premier 5 este año, van alternándose las categorías cada temporada) ponen en juego un interesante botín de puntos (1.370) antes de la gira estadounidense de Indian Wells y Miami. Los cuadros de ambos torneos son muy duros, como demuestra, por ejemplo, el corte de entrada a la cita de Catar (la letona Sevastova, número 34 del mundo, fue la última en acceder directamente). El historial de ganadoras (Martina Hingis, Monica Seles, Justine Henin, Venus Williams, Maria Sharapova, Victoria Azarenka o Petra Kvitova) es la prueba del prestigio que ambos torneos han conseguido construir en poco tiempo (los dos se juegan desde 2001).

En consecuencia, Muguruza (más centrada, más resuelta, más jugadora) tiene en su mano la opción de coger una inercia que le vendrá bien cuando llegue marzo y el circuito se llene de pruebas bien complicadas, incluyendo el título de Roland Garros que le tocará defender en París, que también son 2.000 puntos muy importantes para su ránking. Antes, sin embargo, Garbiñe tiene la oportunidad de Doha y Dubái y el reto de aclimatarse en un parpadeo tras un fin de semana agridulce jugando con la camiseta de España.

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