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Denis Boytsov, conocido como el 'Tyson ruso', ha fallecido a los 40 años después de convivir durante más de una década con las secuelas del episodio que acabó con su carrera.

La agencia rusa TASS comunicó la noticia citando a su padre, quien atribuyó la muerte a un coágulo de sangre. El antiguo aspirante al título mundial del peso pesado había quedado gravemente incapacitado tras ser encontrado inconsciente en el metro de Berlín en 2015.

Su trayectoria quedó interrumpida cuando todavía tenía 29 años y buscaba recuperar posiciones entre los principales nombres de la categoría. Hasta entonces, había disputado 37 combates profesionales, con 36 victorias y una sola derrota.

En 27 ocasiones se impuso antes del límite. Aquellos números, unidos a su pegada y su manera agresiva de pelear, alimentaron las comparaciones con Mike Tyson.

Una promesa cerca de Klitschko

Boytsov inició su carrera profesional en Alemania en 2004. Sus primeros 20 enfrentamientos terminaron en victoria y 18 de ellos por nocaut, un arranque que lo convirtió en un proyecto ilusionante dentro de la división.

Durante un periodo de 2013 figuró como retador obligatorio de Wladimir Klitschko por la Organización Mundial de Boxeo, aunque nunca llegó a disputar ese cinturón.

La derrota frente al australiano Alex Leapai, en noviembre de aquel año, frenó sus aspiraciones. Después encadenó tres triunfos para reconstruir su candidatura.

El último llegó en marzo de 2015 contra el brasileño Irineu Beato Costa Junior, que abandonó en el segundo asalto. Nadie podía saber entonces que aquella sería su despedida del cuadrilátero.

El episodio que cambió su vida

El 3 de mayo de 2015 apareció inconsciente sobre las vías, en un túnel situado entre dos estaciones del metro berlinés. Presentaba lesiones de enorme gravedad en la cabeza y las manos.

Los médicos lo operaron de urgencia y lo mantuvieron en coma inducido durante siete semanas, antes de comenzar una recuperación que exigiría nuevas intervenciones.

La falta inicial de respuestas favoreció las sospechas de una agresión. Su esposa, Olga, que estaba embarazada, temió que hubiera sufrido un ataque relacionado con anteriores conflictos del entorno del boxeo. Sin embargo, esas sospechas no quedaron acreditadas.

Según recuerda World Boxing News, los investigadores analizaron testimonios y grabaciones de seguridad antes de descartar indicios de participación de terceros.

La Fiscalía de Berlín archivó la investigación en junio de 2015 y consideró que las lesiones se habían producido accidentalmente mientras Boytsov estaba ebrio. Esa conclusión obliga a distinguir entre los interrogantes que rodearon el caso y una agresión que nunca pudo demostrarse.

Once años de cuidados

El daño neurológico le impidió volver a caminar y hablar. Tras años de rehabilitación en Alemania, regresó a Rusia, donde su familia continuó atendiéndolo. El boxeo dejó de ser una posibilidad: su vida pasó a depender de los cuidados y del intento de recuperar capacidades básicas.

Su muerte cierra una trayectoria marcada por dos etapas desiguales: el ascenso de un peso pesado que se acercó a una oportunidad mundialista y los once años posteriores a unas lesiones de las que nunca se recuperó por completo.