Publicada

El nombre de Adrián Mateos se pronuncia en cualquier mesa de póquer con mucha cautela y un enorme respeto. Se lo ha ganado a pulso. Ahora mismo es uno de los jugadores más reputados del planeta y según las bases de datos el quinto profesional de este deporte que más dinero ha ganado en toda la historia. Más de 67 millones de dólares, una cifra escalofriante.

Nacido en la localidad madrileña de San Martín de la Vega hace 32 años, desde muy joven tuvo claro que quería dedicarse a este arte de calcular probabilidades matemáticas con las cartas. Una noche viendo la televisión quedó prendado de esta actividad y enseguida se sumergió en un mundo que se ha convertido en su modo de vida.

Ahora, como miembro del Team Pro Winamax puede presumir de una dilatada trayectoria a sus espaldas. Con tan sólo 19 años se embolsó su primer millón de euros al ganar el evento principal de las World Series of Poker Europe -algo equivalente al campeonato de Europa-.

Adrián Mateos celebra su sexto WSOP. WINAMAX

Y también ha ganado seis veces el brazalete de las WSOP, algo así como el Mundial. De hecho, con su sexto brazalete se embolsó la friolera de 4.334.411 dólares. Ahora, atiende a EL ESPAÑOL entre torneo y torneo con la clara mentalidad de seguir mejorando para llegar a ser el mejor del mundo.

¿Cómo descubre usted el póquer?

Fue con 16 años. Estaba un verano viendo la televisión por la noche y me llamó la atención. Busqué en Internet, vi que era un juego de estrategia y que la gente se dedicaba profesionalmente a ello. Entonces investigué para ver dónde se podía jugar y empecé a jugar alguna partida con la gente de mi pueblo. Me gustó tanto, que mi objetivo fue intentar aprender lo máximo posible para cuando tuviera la mayoría de edad. Me puse a estudiar y a ver vídeos con el objetivo de ser lo más competitivo posible con 18 años.

Y cuando llegó esa mayoría de edad, ¿cómo fueron esos siguientes pasos?

Siendo muy joven tenía un nivel bastante alto porque había estudiado bastantes horas y tenía algo de práctica con mis amigos. Fue cogiendo experiencia. Con 18 años tenía poco dinero ahorrado, unos 500 o 1.000 euros de pequeñas partidas.

Entonces fui a casinos y en los seis primeros meses gané dos torneos nacionales importantes. También gané jugando online y de manera constante. Lo compaginé con la universidad, pero decidí venirme a Londres porque en España no podías dedicarte profesionalmente a ello. Luego, con 19 años gané un millón de euros al ganar el Campeonato de Europa y eso cambió mi carrera profesional. Después seguí ganando y jugando hasta el día de hoy, que tengo 32 años y sigo haciendo lo mismo.

Dice que tuvo que emigrar de España para dedicarse profesionalmente al póquer, ¿por qué?

Cuando me mudé no se podía jugar online en España y no podíamos por lo tanto competir a nivel mundial. Encima, la ley limitaba los torneos a 250 euros como máximo, y además la carga impositiva en España es muy alta. No puedes compensar las pérdidas entre un año y otro. Tenía que irme por todo esto, así que decidí mudarme a Londres donde ya llevo 14 años.

Cuenta que estudió mucho desde muy joven, y que lo sigue haciendo ahora. ¿Qué es lo que tiene que estudiar un jugador profesional de póquer?

Eso depende del nivel que tengas. Primero aprendes las reglas, las secuencias, ves vídeos de otros profesionales... Con todo eso intentas mejorar. Ahora hay programas informáticos que ofrecen soluciones más complejas y las memorizas, calculas probabilidades... A largo p lazo, está claro que ganan los que mejores decisiones toman.

Tuve que mudarme a Londres porque no se podía jugar online en España, la ley limitaba los torneos y la carga impositiva era muy alta

¿Y qué porcentaje de la suerte influye en este juego?

La suerte influye a corto plazo, está claro, pero a largo plazo solo acaban ganando los mejores. La posibilidad de que en un día gane cualquiera depende de la suerte, pero a largo hay que jugar muchas manos. Si tomas mejores decisiones, entonces acabarás ganando. Cuando pasa el tiempo las matemáticas no engañan.

Usted que lo ve todo como el mejor jugador profesional español, ¿cuál diría que es la salud del póquer en España?

Lo diferenciaría entre el mundo amateur y los profesionales. Hay gente que le gusta jugar y lo disfruta, cada vez hay más gente en los torneos en vivo, también juega cada vez más gente online... Está creciendo en España y los jóvenes se están acostumbrando a ello. Hay que normalizarlo como un deporte más.

El nivel de los profesionales españoles es muy alto. Los profesionales tuvimos que emigrar hace años. Hay muchos españoles que se dedican al póquer profesionalmente y la mayoría han tenido que salir de España, eso nos hace ser muy competitivos.

Adrián Mateos, exhausto en las WSOP. WINAMAX

¿Sigue teniendo el póquer un estigma o es algo que ya está normalizado?

Cada vez lo tiene menos. Las generaciones jóvenes lo ven como algo cada vez más normal. Igual queda algo en las generaciones más mayores y lo ven un poco diferente porque lo desconocen, pero tampoco me preocupa mucho. Nuestro ambiente se asemeja al de las competiciones deportivas, con gente compitiendo duramente durante muchos días y por mucho dinero.

¿Cómo es un día normal suyo? ¿Qué es lo que hace un jugador profesional de póquer?

Mi vida no es normal, pero es verdad que tengo dos modos, uno cuando viajo y otro cuando no lo hago. Suelo viajar entre 150 y 180 días al año. Cuando viajo, jugamos unas 12 horas al día más o menos, así que poco tiempo tienes para hacer otras cosas. Intento ir al gimnasio y entrenar, y después ir a jugar.

Los días que no viajo, los que estoy en casa, hago una rutina de estudio. Intento estudiar unas 2 o 3 horas al día y después, si me quedan energías o ganas, abro una sesión online que son unas 7 u 8 horas jugando. Mi objetivo es ser uno de los mejores jugadores del mundo.

Viajo entre 150 y 180 días al año, y en los torneos juego unas 12 horas al día

¿Cómo de exigente resulta dedicarle tanto tiempo y sacrificio a este deporte?

Es muy parecido a lo que tiene cualquier otro deportista, por ejemplo un tenista profesional. Viajas por todo el mundo y tienes que cuidarte. Es verdad que nosotros tenemos que cuidar la cabeza más que el cuerpo, pero estar sano físicamente siempre te ayuda a pensar con más claridad.

¿Y mentalmente?

Cuando compites, las condiciones son muy duras. Acabo de venir de Corea del Sur después de estar 14 días jugando una media de 14 horas al día. Puedes cometer un error jugando ya por el cansancio acumulado, así que se trata de tener disciplina y aguante. Un error te deja fuera del torneo y tienes que mantener la concentración.

En un torneo, hay factores que no puedes controlar, así que cada mano que juego lo intento hacer lo mejor posible. Voy mano a mano, y si mis decisiones son mejores que las de mis rivales, que suele pasar, entonces acabo ganando dinero a largo plazo. Intento centrarme en lo que yo puedo controlar.

Después de tantos años jugando y de tantas experiencias que ha vivido, ¿guarda algún recuerdo especial?

Los torneos iniciales son los que guardas con más cariño. Los torneos que gano ahora son muy importantes y bonitos, pero es verdad que los iniciales son especiales. Cuando gané el Campeonato de Europa con 19 años y gané el primer millón de euros, fue especial, también mi primer título EPT (European Poker Tour) con 21 años.

Adrián Mateos, pensativo en una partida. WINAMAX

Y si mira hacia el futuro, con esta exigencia tan alta que conlleva jugar al póquer profesionalmente, ¿hasta cuándo cree que puede prolongar su carrera?

Es difícil saberlo. Las generaciones anteriores eran mayores que nosotros, no estaban tan acostumbrados a jugar online y la gran cantidad de manos que jugamos ahora mismo. En mi generación estamos más acostumbrados a jugar online y creo que nuestras carreras van a ser más largas.

La mayoría llevamos ya 10 o 20 años de carrera, y la puedes prolongar hasta que quieras, pero la vida va cambiando y los incentivos también. Supongo que cuando me vaya haciendo más mayor, tendré menos ganas de hacer todo esto.

Mi objetivo ahora es ser de los mejores del mundo y eso es mucho sacrificio, muchas horas y muchos viajes. Igual dentro de diez años ya no estoy dispuesto a sacrificar tanto. Ahora es difícil de saber si soy el mejor o no, pero sí que me considero un jugador de la élite.