A. M.
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Lucía Aguado, más conocida en el universo digital como 'Saiyan Kiwi', ha protagonizado una de las evoluciones más inspiradoras del panorama deportivo. Graduada en Ciencias del Deporte por la UCAM, creadora de su propia app de entrenamiento y doble campeona del mundo en culturismo natural, logró alcanzar la cúspide del rendimiento de élite.

Sin embargo, en pleno éxito competitivo, decidió apartarse de las tarimas para redefinir su relación con el ejercicio. Lejos de la presión de los porcentajes de grasa y la estética extrema, Aguado ha transformado su filosofía hacia un enfoque centrado por completo en el bienestar holístico.

Esta transformación quedó patente durante una extensa entrevista en el podcast B3TTER. Allí, la atleta, ahora enfocada también en el mundo del running, desgranó las claves de su renovada visión. Uno de los primeros obstáculos que abordó fue la habitual falta de tiempo de la población.

Con gran pragmatismo, Lucía invita a abandonar el perfeccionismo: si tu horario solo te permite entrenar una hora a la semana, hazlo sin dudar. Ese pequeño esfuerzo ya representa un avance gigantesco frente a quedarse en el sofá.

"El entrenamiento es igual independientemente de si quieres ganar masa muscular o perder grasa; lo que va a determinar eso es única y exclusivamente tu balance calórico", dijo.

"Todo el mundo tiene su primer día, no hay que tener miedo a hacerlo mal. Nos han educado pensando que fallar está mal, y no es así; es probar sin miedo, equivocarse y aprender forma parte del proceso", comentó.

Para la exculturista, el propósito del movimiento ha dejado de ser encajar en cánones de belleza. Su objetivo actual es garantizar la funcionalidad del organismo a largo plazo, definiendo el cuerpo humano como una auténtica "farmacia gratuita".

Entrenar sirve, en esencia, para poder hacer más cosas y sentirnos vivos. Esta perspectiva física se entrelaza indisolublemente con la salud mental. Aguado reconoce que el deporte es su salvavidas emocional, subrayando que la liberación de sustancias durante el entrenamiento genera beneficios psicológicos comprobados científicamente a largo plazo.

Consciente de las inseguridades de los principiantes, también lanzó un mensaje tranquilizador para quienes temen su primer día de gimnasio. Lucía anima a perder el miedo a equivocarse, recordando que probar, fallar y aprender es una parte natural y necesaria del proceso.

Además, como científica del deporte, combate los mitos de la industria del fitness. Asegura tajantemente que no existen rutinas mágicas para tonificar; el entrenamiento base es el mismo y lo único que determina si ganas músculo o pierdes grasa es, de forma exclusiva, tu balance calórico.

En definitiva, Lucía Aguado demuestra que el progreso real no reside en la obsesión por el espejo. Su mensaje es un poderoso recordatorio de que el verdadero éxito consiste en construir un estilo de vida equilibrado que cuide y fortalezca, a partes iguales, el cuerpo y la mente.