Inga Topuria lleva años repitiendo que su hijo no era un niño como los demás. Lo hizo en enero de 2024, semanas antes de que Ilia noqueara a Alexander Volkanovski en el UFC 298 para proclamarse campeón del mundo, en una entrevista concedida a Eurosport en la que desgranó recuerdos de la infancia del luchador.
"Desde pequeño era especial. Dejó de tomar leche desde los 4 meses, solo tomaba té", confesó entonces la matriarca de la familia, convencida de que aquel gesto de independencia precoz ya anticipaba el carácter indomable que su hijo desplegaría sobre el octágono.
"Cuando nació pesaba 4 kilos, era un gigante. Siempre tenía algo especial. En general, no se parecía al resto de bebés", dijo. En aquella misma conversación, Inga aseguró que con disciplina Ilia podía llegar "hasta aquí", un pronóstico que el tiempo se ha encargado de cumplir con creces.
Dos años después de aquellas palabras, el contexto que rodea a 'El Matador' ha cambiado por completo. El hispano-georgiano de 29 años, nacido en Alemania y criado en Alicante, es actualmente doble campeón de la UFC tras arrebatar el cinturón del peso ligero al brasileño Charles Oliveira en junio de 2025.
Sin embargo, problemas personales derivados de su separación de Giorgina Uzcategui y un proceso judicial por la custodia de su hija le obligaron a aparcar su carrera durante meses. Recientemente, ha anunciado su regreso con un escueto mensaje en redes sociales: "El campeón está de vuelta".
Inga, de joven, junto a su hijo Ilia Topuria
La historia de Inga es inseparable de la de su hijo. Su biografía, plasmada en el libro Rendirse no es una opción (Espasa), escrito por el autor georgiano Giorgi Kekelidze, relata una existencia forjada en la tragedia.
En 1992, con apenas 21 años, tuvo que huir a pie de Abjasia atravesando los pasos nevados del Cáucaso después de perder a su marido y a su hermano en la guerra civil que desgarró Georgia tras la caída de la Unión Soviética.
Rehízo su vida junto a Zaza Topuria y emigró primero a Alemania, donde nacieron Aleksandre e Ilia, y después a España. En Alicante inculcó a sus hijos una disciplina férrea y una filosofía de vida resumida en una frase que atraviesa todo el libro: "El ser humano puede soportar el hambre, la sed y el frío, pero nunca perderse a sí mismo".
Esa mentalidad acabó moldeando al peleador que hoy se prepara para defender su corona ante Justin Gaethje, campeón interino del peso ligero desde que venció a Paddy Pimblett en el UFC 324 de enero.
Todas las miradas apuntan al 14 de junio, fecha del evento que la UFC planea celebrar en la Casa Blanca de Washington con motivo del 250 aniversario de Estados Unidos, y tanto Topuria como Gaethje han manifestado públicamente su deseo de encabezar la cartelera.
De confirmarse, sería el mayor escenario posible para que Ilia demuestre, una vez más, que su madre tenía razón: aquel niño que rechazó la leche a los cuatro meses estaba destinado a no conformarse con nada.
