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En un deporte tan exigente como el waterpolo, donde se mezcla el contacto constante con el rival, el esfuerzo anaeróbico y la resistencia en un medio tan particular como el agua, cabría imaginar protocolos nutricionales tan estrictos como en el atletismo o el ciclismo.

La realidad, al menos según Alberto Munárriz, es bastante más terrenal. El nuevo líder de la selección española reconoce en su entrevista con EL ESPAÑOL que su disciplina aún está lejos de tener una hoja de ruta cerrada en este terreno.

"No tenemos un enfoque nutricial clarísimo. De hecho, creo que es un deporte en el que probablemente el porcentaje de grasa corporal será de los más altos. No sé si es lo mejor, probablemente no. Pero hay un punto que se juega en el agua", admite.

Desde su punto de vista, ese elemento diferencial modifica la ecuación física: la flotabilidad, los contactos y las luchas en el agua hacen que no siempre sea decisivo tener el cuerpo más 'seco' del vestuario.

De hecho, llega a apuntar que "alguien que pese más, ser la persona más fuerte del mundo, igual no te ayuda tanto".

Alberto Munárriz, durante un partido con España EFE

En lo personal, Munárriz se mueve en un equilibrio muy reconocible para cualquier aficionado: cuidar lo básico sin vivir esclavo de la dieta.

"Tengo la suerte de que tengo un metabolismo bastante bueno. Como comida bastante sana, muy poco procesada, muy poca galleta, poca cosa. Pero sí como mucho", explicó a EL ESPAÑOL.

Su rutina se apoya en tres grandes comidas al día y poco margen para el picoteo: "Realmente no me privo de nada, pero tampoco soy muy fan de picar entre horas. Normalmente no como nada. Hago desayuno, comida y cena. Sin una norma clara, pero comiendo comida natural, sin pensar mucho más".

Ese "sin pensar mucho más" no significa desorden, sino una pauta sencilla y repetida. Por las mañanas, tira de bocadillo; al mediodía, suele entrar en juego la pasta; y por la noche, la proteína.

Él mismo lo resume así: "Como bastante arroz y pasta. Me gusta mucho. Luego por las noches suelo comer bastante proteína con alguna ensalada, pero en bastante cantidad. Desde pollo, lomo, carne, cualquier tipo. Algún día pescado, pero no cambio tanto. Normalmente la pasta la comemos al mediodía y poco más. Por la mañana un bocadillo".

Una estructura reconocible: hidratos para sostener los entrenamientos y el partido, carne o pescado para ayudar a la recuperación.

La foto cambia ligeramente cuando entran en escena las grandes competiciones de selecciones. En el Europeo, donde concedió estas declaraciones, el contexto logístico y los horarios mandan.

"Durante una competición como este Europeo tienes más opciones de comer. Aquí normalmente como bastante más pasta. Aunque sea mañana y noche", cuenta.

El menú local también condiciona: "Y carne, pues en Serbia las comidas son bastante pesadas. En función de lo que haya, cojo más o menos. Porque si no te ves un poco aplatanado". Es decir, dentro de la carta disponible, ajusta cantidades para no sentirse lastrado en la piscina.

El retrato que deja la charla con EL ESPAÑOL es el de un deportista de élite que no se presenta como talibán de la nutrición, pero que ha entendido qué le funciona: productos poco procesados, mucha comida "de verdad", tres comidas fuertes, hidratos cuando toca y proteína generosa al final del día.

Todo ello, con una reflexión de fondo que interpela a su deporte: el waterpolo todavía tiene margen para sofisticar su enfoque nutricional, pero, mientras tanto, jugadores como Munárriz siguen rindiendo al máximo con una receta tan simple como honesta.