Baloncesto, fútbol femenino, NFL... y ahora el golf. Los principales deportes de Estados Unidos venían mostrando su oposición a Donald Trump en los últimos años, pero con la llegada del fin de su etapa como presidente del país, el líder republicano ha recibido más gestos de rechazo de la élite deportiva.

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Una serie de movimientos con el objetivo de enterrar cuanto antes la presidencia de uno de los políticos más controvertidos de la historia norteamericana y que se consumará el próximo 20 de enero con la toma de posesión de Joe Biden.

Trump nunca ha esquivado el conflicto. De él ha hecho una de sus principales armas para atraer el voto y el apoyo de la ciudadanía. Bien contra rivales políticos, o contra referentes del mundo del deporte que criticaban su gestión en la Casa Blanca, el empresario se acomodó en una atmósfera de tensión y crispación. El republicano criticó a la NBA, a la que tildó de organización política.

También tuvo sus más y sus menos con la selección femenina de fútbol, que tenía a una estrella y activista como Rapinoe como máxima representante. E incluso con la NFL tuvo sus más y sus menos, cuando los Philadelphia Eagles redujeron su expedición a la Casa Blanca y acabaron recibiendo el veto del equipo del Presidente.

Sin embargo, el "no" que más puede doler a Donald Trump es el del mundo del golf. Deporte por excelencia para el referente del partido republicano, ha recibido el golpe definitivo de su principal afición lejos de los focos. Porque Trump, hasta en los momentos más duros, se refugió en el césped de los campos de golf.

Campo de golf Turnberry Trump @TrumpTurnberry

Rodeado de verde y pequeños hoyos estuvo, de hecho, justo después de perder unas elecciones que no reconocería como símbolo de su derrota hasta este mes de enero. Ahí desconecta de la política y, como bien ha demostrado su larga experiencia en los negocios, también mueve su dinero en busca de más ingresos.

Según Thegolfnewsnet, Trump visitó más de 300 campos de golf durante toda su presidencia. Por si fuera poco, cuenta con hasta 17 campos en su propiedad bajo la dirección de la Organización Trump. 12 de ellos se encuentran en Estados Unidos, uno en Irlanda, dos en Escocia y dos en Dubai. 

Golpe del golf

La etapa de Donald Trump en la presidencia ha estado marcada por la crispación en la calle. Una notable división en la sociedad donde republicanos y demócratas han buscado ganar relevancia por medio de sus manifestaciones y campañas. Sin embargo, y a pesar de los incidentes vividos durante el pasado verano bajo el liderazgo del movimiento Black Lives Matter, todos los límites se excedieron la semana pasada con el asalto al Capitolio.

Las imágenes de los manifestantes pro Trump recorrieron el mundo y llevaron a países como Venezuela o Rusia a vanagloriarse de la calidad de su democracia frente a la estadounidense. Pero, más allá de la relevancia política, también ha supuesto una nueva reacción del mundo del deporte contra el líder republicano. La falta de contundencia a la hora de condenar los actos, que acabaron con detenidos, heridos e incluso fallecidos, llevaron a los diferentes sectores del deporte a moverse vía redes sociales o con diferentes gestiones en sus directivas.

Y es ahí donde el golf ha golpeado a Donald Trump. La junta directiva de la PGA de América, a principios de la semana pasada, aprobó la rescisión del acuerdo que tenían con la organización Trump. El Trump National Bedminster de Nueva Jersey, que formaba parte del calendario para 2022, ya no aparecerá y cambiará de sede. La explicación que dieron es que sería "perjudicial" para la marca que se les relacionara, a nivel deportivo o económico, con Donald Trump.

"Hemos tomado esta decisión para garantizar que la PGA de América y sus profesionales puedan seguir liderando y haciendo crecer nuestro deporte en las décadas venideras. Jugar el torneo en ese campo sería perjudicial para la marca de la PGA de América y pondría en peligro nuestros objetivos en el golf", sentenciaron en un comunicado.

Campo de golf de Trump en Ferry Point Reuters

Así, PGA volvía a dejar de lado a Trump como ya hiciera en 2015. En aquella ocasión, también por una razón política de fondo. El Trump National de Los Ángeles se quedó sin hueco tras unas declaraciones del empresario sobre los mexicanos. Además de quedarse sin este escenario de la PGA, tampoco tendrá relevancia su campo de Turnberry, en Escocia. 

Martin Slumbers, en declaraciones a Sky Sports, admitió horas después de la decisión de PGA que no tenían "planes de organizar ninguno" de sus campeonatos en el campo de Trump. "Y no lo haremos en un futuro", subrayó el director ejecutivo del The Royal & Ancient Golf Club de St. Andrews, hasta que no estén seguros de que la atención se centre "en el campeonato, los jugadores y el propio campo". Algo que hasta dentro de unos años, cuando el rastro de Trump haya quedado olvidado, no parece que vaya a ocurrir.

Según The Guardian, en 2019 los campos en Escocia pertenecientes a Trump sufrieron pérdidas de cerca de cuatro millones de euros, aunque comenzaron a notar cierta mejora en sus cuentas. Pese a ello, desde la Organización Trump reconocieron que el Brexit y la Covid-19 iban a pasar factura.

LeBron James, durante un partido de la NBA con Los Ángeles Lakers REUTERS

La NBA volverá

La mejor liga de baloncesto del mundo ha sido la gran oposición a Donald Trump. Más incluso que el propio partido demócrata, al menos en lo que a repercusión internacional se refiere. Por medio del sindicato de jugadores, y gracias a las negociaciones con la cúpula que dirige la NBA, el deporte se erigió desde hace meses como principal batallador de las ideas trumpistas.

Las estrellas de la NBA pararon los playoffs por el movimiento del Black Lives Matter. Lograron ceder pabellones para que la gente acudiera en masa a votar y sedes históricas como el Staples Center se convirtieron, durante unas horas, en lugares para ejercer el derecho democrático de acudir a las urnas. Además, se creó una especie de comité integrado por todo tipo de representantes del mundo del baloncesto para abordar diferentes conflictos sociales y promover la igualdad racial.

La misma NBA que celebró el triunfo de Biden, estalló ante el asalto al Capitolio. Y, a la vista de que Trump abandonará la Casa Blanca, la mejor liga del mundo volverá a reunirse con la presidencia como harán el resto de campeones del país. Los Angeles Lakers, triunfadores de los últimos playoffs, tienen previsto reunirse con Joe Biden una vez haya ocupado la Casa Blanca. Y tras ellos podrían ir el resto de equipos que en las últimas fechas se negaron a estar con Trump.

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