Terence Crawford, campeón de la Organización Mundial de Boxeo del peso wélter, ha enseñado todo su repertorio en su última publicación de Instagram. Y no es el de sus puños, movimientos encima del ring o la forma física de su cuerpo. El norteamericano ha compartido parte del repertorio de armas que tiene en su casa. Nueva polémica con la política armamentística en los Estados Unidos que permite a cualquier persona tener semejante inventario.

"Dicen que tengo demasiadas, pero yo digo que tengo suficientes (...) Puede que tenga algún problema", reconocía en el comentario que acompañaba a la imagen del boxeador sosteniendo dos de esas armas, con otras tantas apoyadas en la fachada de lo que se entiende que es su hogar. Desde pistolas, hasta rifles de alta potencia, pasando por escopetas; son 16 piezas armamentísticas las que se ven en la imagen, pero el propio Crawford ya avisa de que es solo la mitad de su gran colección.

No hace más de un mes que Crawford volvió a triunfar encima del ring. Su perfecto 37-0 con 28 KO quedó mejorado después de defender con éxito su título y vencer por la vía del cloroformo a Kell Brook. El norteamericano sigue invicto y la estela que está dejando en este peso ya está entre las mejores de la historia. Entre los próximos rivales que se rumorean están Erroll Spence Jr. o incluso el filipino Manny Pacquiao, en lo que sería una pelea de gran cartel.

Después, a través de sus 'stories', compartió la experiencia junto algunos de sus amigos con esas mismas armas apuntando a blancos fijos. Crawford demostró además tener una gran puntería. El campeón del mundo de boxeo no se cortó a la hora de enseñar cómo disparaban contra bidones de gasolina que terminaban provocando incendios. Todo esto cerca de Omaha, Nebraska, donde tiene su residencia este excéntrico luchador.

Todo esto a pesar del incidente que casi acaba con su vida y que tiene relación con las armas: "Me dieron un tiro en la cabeza en 2008, después de jugar a los dados. La bala rebotó en mi cráneo y cayó". Sucedió mientras contaba el dinero que había ganado y por suerte para él, la velocidad del proyectil quedó "amortiguada" por el "grueso cristal" de su vehículo y no perforó su cabeza. "Fui conduciendo al hospital, no me iba a quedar sentado", relató en una entrevista. 

Excéntrico

Su historial de experiencias no es el más apropiado dentro de la vida de un deportista. En 2016 se llevó su coche de un taller sin que hubieran terminado las reparaciones tras sentirse estafado. Lanzó el vehículo desde un elevador hidráulico causando destrozos en la tienda y, por ello, fue condenado a 53 días de cárcel. En 2017 también fue detenido tras sacar un arma para disolver una pelea entre dos amigas. Después de todos estos incidentes, se ha arrepentido públicamente. Aunque estas actitudes como la de su cuenta de Instagram no le ayudan.

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