El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) desestimó este miércoles el recurso de la atleta sudafricana Caster Semenya contra la Federación Internacional de Atletismo (IAAF).

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El veredicto, que se había pospuesto en varias ocasiones debido a la compleja disputa ética y legal que ha desatado el caso, fue hecho público este miércoles a las puertas del TAS en Lausana por el secretario general del organismo, Matthieu Reeb, ante medios de todo el mundo.

Semenya, doble campeona olímpica y triple mundial de 800 metros, sostenía que nuevas regulaciones de la IAAF para limitar el acceso a las pruebas de entre 400 y 1.500 metros a las atletas con altos niveles de testosterona en sangre eran discriminatorias y buscaban apartar a deportistas como ella de la alta competición.

Semenya, durante una prueba REUTERS

Por ello y tras conocerse el veredicto del TAS, Semenya deberá adecuarse a las normas de la IAAF para continuar compitiendo en la categoría femenina. La sudafricana deberá medicarse para reducir sus niveles de testosterona a cinco nanomoles. 

Todo comenzó en el Mundial de Berlín de 2009

Sin embargo, las quejas por esta cuestión no han surgido recientemente, sino que se remonta diez años atrás. Todo comenzó cuando en 2009 ganó el Mundial de Berlín con niveles de testosterona tres veces más altos de lo normal.

La IAAF realizó varias pruebas y se concluyó que Semenya era hermafrodita, ya que no tiene útero y posee testículos internos. Asimismo, para comprobarlo la tuvieron que fotografiar las partes más íntimas, una prueba que la hizo sentir frustrada y humillada.

Este 1 de mayo se ha conocido el dictamen de la sentencia y con ello, se pone fin al 'caso Semenya' pero no al debate generado alrededor de este complicado asunto en el que han surgido numerosas voces a favor y en contra.

[Más información en: El 'caso Semenya' llega a su fin: ¿injusticia o "la muerte del deporte femenino"?]