A. M.
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El apellido Márquez es sinónimo de velocidad, talento y emoción. Pero también, de familia. En el pasado Mundial de MotoGP, los hermanos Marc y Álex Márquez protagonizaron una de las temporadas más intensas y emocionantes de los últimos años, con un desenlace histórico.

El mayor quedó campeón del mundo y el pequeño, subcampeón. Una rivalidad fraternal que ha dividido a los aficionados... y hasta a su propia madre.

Durante el Gran Premio disputado en junio de 2025, la madre de los dos pilotos concedió una simpática entrevista a LaSexta, en la que dejó claro que, cuando corre un Márquez, el corazón se le parte en dos.

Los hermanos Álex (izq.) y Marc Márquez, en el pasado Gran Premio de las Américas EP

"No pasa nada, los dos son mis hijos pero están con el cachondeo, que si el pequeño es el pequeño, que si primero apoyas a Álex y luego a mi... Tengo el corazón partido", comentó entre risas, visiblemente divertida por el ambiente que se vivía en el paddock.

La imagen fue tan entrañable como representativa del sentimiento que vive el clan Márquez en cada cita del calendario mundialista.

Mientras los hermanos se disputan décimas en la pista, su madre rota banderas, camisetas y emociones a partes iguales. "Llevo la camiseta roja ahora, pero durante todo el día he llevado la azul de Álex, porque me han dicho que soy una chaquetera", bromeó ante las cámaras.

El cambio de camisetas se ha convertido ya en una tradición familiar que resume a la perfección lo que significa ser madre de dos campeones del mundo: entender cada triunfo, cada caída y cada rivalidad desde el más puro amor. En su discurso no hay favoritismos.

Rivalidad fraterna en la élite

La temporada de 2025 pasará a la historia como una de las más vibrantes del MotoGP moderno. Marc Márquez, con su experiencia y agresividad intacta tras superar años de lesiones, consiguió volver a la cima con un campeonato que recordó a sus mejores tiempos en Honda, esta vez vestido de Ducati.

Por su parte, Álex Márquez firmó su mejor curso desde que llegó a la categoría reina, confirmando su madurez deportiva y la capacidad de desafiar, de tú a tú, a su hermano mayor.

El duelo entre ambos no solo dio espectáculo en pista, sino también una historia humana que conmovió al público. Cada adelantamiento entre los Márquez fue seguido con expectación, cada podio compartido celebrado como un triunfo familiar.

Para su madre, verlos primero y segundo en el Mundial fue un sueño cumplido, aunque con una dosis de sufrimiento evidente. "Tengo el corazón partido", repetía en tono de broma, pero con una sinceridad que cualquier padre o madre podría entender.

La doble victoria

La figura materna en el universo Márquez ha sido siempre un pilar discreto pero constante. En Cervera, su pueblo natal, la familia ha vivido con los pies en la tierra pese a los títulos y la exposición mediática. El apoyo de los padres ha sido fundamental para que tanto Marc como Álex mantengan la mentalidad competitiva sin perder la cercanía y el respeto que los caracteriza.

Ver a su madre lucir primero una camiseta roja y luego una azul se ha convertido en un gesto que los aficionados esperan en cada carrera. Es una forma divertida de reconocer que, al final, gane quien gane, los Márquez ganan todos.

La propia afición ha adoptado el juego: en las gradas, no es raro ver a seguidores con banderas divididas por la mitad o camisetas con los dorsales 93 y 73, homenajeando a los dos hijos de la casa.

Dos trayectorias, un mismo legado

Marc Márquez, ocho veces campeón del mundo, continúa agrandando su leyenda como uno de los pilotos más dominantes de la historia. Tras los años más duros de su carrera, marcados por las lesiones, el '93' recuperó la fuerza mental y la velocidad que lo llevaron a convertirse en el gran referente del MotoGP moderno.

Su capacidad para reinventarse, adaptarse a nuevas motos y seguir compitiendo al más alto nivel lo mantiene en el olimpo del motociclismo.

Álex, por su parte, sigue un camino más pausado pero igualmente meritorio. Campeón del mundo de Moto3 (2014) y Moto2 (2019), ha sabido consolidarse en la categoría reina con un carácter constante y una notable evolución.

Su subcampeonato de 2025 demostró que no solo es "el hermano de Marc", sino un piloto con nombre propio, madurez y ambición para seguir compitiendo por títulos.