Lleida

Recién coronado campeón del mundo de MotoGP, voló a Australia y una noche, reunido con su equipo en el hotel, comenzó a ver vídeos en YouTube para seleccionar a los niños que iban a participar en la segunda edición del Allianz Junior Motor Camp, que se celebra en el circuito de motocross de Rufea, próximo a su casa de Cervera y donde entrena habitualmente cuando la espesa niebla matinal se lo permite.

“Me fijé en la capacidad de evolución de cada uno porque aquí tienes que venir con un nivel de base ya que trabajamos más la técnica. También me llamó la atención la ilusión que transmitían cada uno en los vídeos que enviaron”, asegura Marc Márquez, que estos días imparte cátedra a 20 niños –tres de ellos niñas- de edades comprendidas entre los 10 y los 13 años.

“Este año ha habido muchísimas inscripciones y hay bastante variedad. Hay mucho nivel porque muchos de ellos compiten en el Campeonato de España de motocross y otros en el de velocidad”, explica sobre los 20 niños procedentes del Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Portugal y, por supuesto, España. Unos privilegiados que durante tres días absorben las indicaciones e instrucciones de profesor Márquez.

Allianz

“Esto causa mucho respeto, pero yo soy uno más porque sigo sintiéndome un niño. El problema es que ellos te escuchan con tanta atención... Tienes que entender que cada cosa que digas se lo tomarán al pie de la letra”, asegura el flamante campeón del mundo de MotoGP, que también les inculca valores como disciplina y actitud: “Son muy importantes para un deportista. Deben tenerlo todo ordenado, responsabilizarse de su ropa, sus botas, comer bien aunque las chuches... Además aprenden que la relación con los otros pilotos en la pista es de rivalidad, pero fuera todos son compañeros”.

Mientras otros pilotos de la parrilla de MotoGP disfrutan de unas merecidas vacaciones tras finalizar la temporada, Márquez todavía tiene por delante tres semanas repletas de trabajo. “Ahora toca una época de bastantes eventos y tienes que saber llevarlo fuera de las pistas. Me dicen que estaría mejor en una playa de las Maldivas, pero lo que quiero es estar con los niños y pasarlo bien con ellos porque para mí esto sí son vacaciones”, indica mientras medita si acepta la propuesta del alcalde de Cervera, que quiere dedicarle una calle o un espacio público en su localidad natal. “Me lo tengo que pensar, porque me causa mucho respeto y me da un poco de vergüenza. La idea está ahí pero, de momento, creo que dejaremos pasar un tiempo porque por ahora no toca”, afirma antes de impartir una clase y sentirse como un niño más.

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