Barcelona

Se respiraba un ambiente tan gélido y tenso que pocos dirían que se presentaba la escuadra que ganó la triple corona en 2015 tras sumar los títulos de piloto, equipo y constructor. El auditorio de la Torre Telefónica Diagonal 00, en Barcelona, ha sido testigo de la puesta del largo del equipo Movistar Yamaha MotoGP y del reencuentro entre Valentino Rossi y Jorge Lorenzo tras un final de temporada tan polémico como apasionante. Una coincidencia sobre el escenario que sólo se produjo cuando el acto casi tocaba a su fin y no quedaba más remedio que ambos pilotos posaran juntos porque tocaba descubrir a la vez sus respectivas Yamaha M1 2016.

En presencia de los directivos de la fábrica de los tres diapasones, el primero en aparecer en escena fue Il Dottore algo resfriado. “Fue un final de temporada difícil para mí en Valencia, pero está pasado. Sólo espero el comienzo de la nueva temporada y poder seguir compitiendo al mismo nivel con el que acabé. Estoy contento con la temporada 2015, pero forma parte del pasado. Disfruté y pude luchar por el título hasta la última carrera, pero en 2016 empiezo de cero. El objetivo es ser tan competitivo como en 2016. Hay que emplear la experiencia y el aprendizaje para encontrar el camino, pero tengo muy buen feeling con la moto”, valoró Rossi, que recibió un apretón de manos de su compañero de equipo cuando a Lorenzo le tocó aparecer en escena.

“Fue un final de temporada complicado, pero increíble. Espero que Valentino sea mi primer rival porque significará que el resto de rivales está por detrás”, señaló el tricampeón del mundo de MotoGP, quien asegura que el principal reto será la electrónica aunque también deben mejorar la potencia del motor.

A Lin Jarvis, managing director de Yamaha Motor Racing, se le avecina una temporada complicada porque sus dos pilotos terminan contrato y además tendrá que limar las asperezas entre ellos. “Me gustaría repetir en 2016 los mismos resultados que en 2015, pero con un final de temporada diferente al vivido. Les pedimos a nuestros pilotos respeto mutuo, respeto por Yamaha y respeto para los fans”, aseguró Jarvis, quien descartó que un muro separe nuevamente los boxes de Rossi y Lorenzo como ocurrió en 2008 y 2009.

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